JULIA GUTIÉRREZ CABA

    Julia Gutiérrez Caba nació en Madrid el 20 de octubre de 1934. Pertenece a la cuarta generación de una longeva saga actoral iniciada por el intérprete de zarzuela Pascual Alba Sors en el siglo XIX. Hija de los actores Emilio Gutiérrez e Irene Caba Alba; sobrina de Julia Caba Alba y hermana de Irene y Emilio Gutiérrez Caba, estudia dibujo y en 1951 hizo su debut en escena como meritoria en la obra «Mariquilla terremoto», de la compañía Catalina Bárcena de donde pasó a la de Isabel Garcés. Muy pronto se convertiría en una prestigiosa actriz teatral, comenzando así una larga y firme trayectoria en el mundo de la interpretación. Su intachable carrera profesional, en la que ha desarrollado un sólido bagaje en el cine y la televisión, ha estado siempre vinculada al mundo del teatro. Sin abandonar nunca los escenarios, goza tanto de una consolidada formación dramática, así como de un amplio registro, que han hecho posible una exitosa trayectoria.

    A lo largo de su carrera ha representado obras de Miguel Mihura, Jacinto Benavente, Alfonso Paso, Antonio Gala, Juan José Alonso Millán, Santiago Moncada, Adolfo Marsillach, Agatha Christie, Bernard Shaw, Eugene O’Neill y Anton Chejov, entre otros autores, dotando a sus personajes de una extraordinaria sobriedad. Prueba de ello son, por citar algunos, sus trabajos en «Las entretenidas» (1962), «A Electra le sienta bien el luto» (1965), «Flor de Cactus» (1966), «Luz de gas» (1967), «Cuarenta quilates» (1970), «La profesión de la señora Warren» (1973), «Las tres gracias de la casa de enfrente» (1975), «Petra Regalada» (1980) o «El jardín de los cerezos» (1986).
    MÁS DE CINCO DÉCADAS SOBRE LOS ESCENARIOS
    En 1970 tuvo la oportunidad de crear su propia compañía de teatro junto con su marido, Manuel Collado Álvarez, director teatral que falleció en 2009. Sus más de cinco décadas sobre el escenario, en las que ha interpretado más de cincuenta obras de teatro, le han reportado numerosos reconocimientos en el ámbito de las Artes Escénicas, como el Premio Miguel Mihura (1978), el Premio de la Casa del Actor (2003), el Premio Ercilla (2004) y el Premio Mayte de Teatro (2006), entre otros. Su último trabajo en el ámbito teatral fue «Madame Raquin», de Èmile Zola, por el que fue finalista al Premio Max a la Mejor Actriz Protagonista en 2001.

    En el cine debutó en 1960 de la mano de Juan Antonio Bardem en «A las cinco de la tarde». Por este papel ganó el Premio Sant Jordi un año después. Tras interpretar, entre otras películas, «Usted puede ser un asesino», de José María Forqué, «Diferente», de Luis M. Delgado», «Accidente 703» (Premio Sindical del Espectáculo en 1962), «La gran familia» y «Nunca pasa nada», «Tiempo de amor», de Julio Diamante, «Noevo en esta plaza», «Operación Plus Ultra», «Un millón en la basura», «Las amigas», «Los desafíos» o «Fortunata y Jacinta», de Angelino Fons, entre otras muchas, se centró en su actividad teatral, alejándose temporalmente del celuloide, al que volverá en 1997 con «La herida luminosa», de José Luis Garci y en «El color de las nubes», dirigida por Mario Camus. Con Garci trabajó también en «You’re the one (una historia de entonces)», por la que obtuvo el Goya a la Mejor Actriz de Reparto en 2000. Ya en 2010 participó en «Los ojos de Julia», de Guillem Morales.

    En televisión dio sus primeros pasos a las órdenes de Jaime de Armiñán a comienzos de los años 60 con la serie «Confidencias» y con Adolfo Marsillach en «Silencio, vivimos», desarrollando igualmente una prolífica trayectoria, casi siempre en Televisión Española: «Primera Fila» o «Estudio 1», entre otros programas. «Nos dio la posibilidad a los actores de hacer un teatro muy diverso: Pinter, Benavente, Mihura, Casona, Bernard Shaw… Y el espectador pudo ver un repertorio muy amplio; fomentó muchas aficiones al teatro», recordó en una ocasión la actriz. Fue TP de Oro a la Mejor actriz Nacional por «Buenas noches señores» en 1972, año en el que ganó además la Antena de Oro. Al igual que le pasó con el cine, dejó la pequeña pantalla durante veinte años para centrarse en su actividad teatral. En 2003 y hasta 2008 se la pudo ver en la exitosa serie «Los Serrano» y, posteriormente en la también popular serie «Águila Roja».
    GRAN DAMA DE LA ESCENA
    Tanto en televisión como en en teatro ha mantenido, durante toda su carrera, la facilidad de dominar toda serie de registros interpretativos. Es Premio Nacional de Teatro (1970), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1994), Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert. Amigos de los Teatros de España -AMITE- (2001), Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2006) y Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos (2011). En 2012 se le concedió el Max de Honor por «una vida entera dedicada a la interpretación, una intachable carrera, su vinculación constante al teatro y sólido bagaje en el cine y la televisión y su amplio registro».

    La saga familiar sigue con Irene Escolar, sobrina-nieta de Julia Gutiérrez Caba. Le satisface que continúe porque «le gusta mucho su oficio. Se siente muy bien en él y disfruta mucho. Pero no hubiera pasado nada si nuestra saga se hubiera terminado con nosotros. En nuestra familia nunca nos dijeron que nos dedicáramos a ello, pero tampoco se opusieron, algo que sí les ocurría a otros. Nosotros conocíamos bien el oficio, no nos deslumbraba. Sabíamos de su dureza, no subíamos al escenario engañados».
    Julia Gutiérrez Caba adora el teatro por encime de los otros medios: «El teatro es la médula, la almendra de la profesión. Es donde el actor tiene más libertad, donde puede ser más dueño de la situación, del espacio, aunque esté sometido a unas determinadas reglas de texto, dirección, etcétera. El escenario tiene magia. Se la da la presencia de los espectadores, que te mandan sus sentimientos, sus emociones, su aceptación o su negativa».
    Sobre sus trabajos cinematográficos, dice: «Es cierto que también he hecho películas, pero el cine no me ha necesitado mucho más porque si no hubiera llamado más, yo siempre he estado más comprometida con el teatro que no se puede dejar así como así, si estás comprometido con un proyecto. Pero en cine he tenido la suerte de trabajar con buenos directores».