JUAN DIEGO

    Juan Diego Ruiz Moreno (conocido artísticamente como Juan Diego) nació en Bormujos, Sevilla, el 14 de diciembre de 1942, donde pasó una infancia feliz y completamente normal, huyendo de los policías municipales cuando el balón con que jugaba a fútbol con sus amigos se estrellaba en el aparador del Ayuntamiento, y aprendiendo a conocer y reconocer las tipologías de la gente sencilla del medio rural. Aunque siempre se sintió identificado con su pueblo, de joven decidió estudiar en Sevilla para evitar dedicarse a las faenas del campo.

    Su temprana vocación interpretativa cobró forma en 1957, cuando se subió por primera vez a un escenario. Tres años más tarde, en Sevilla, interpretó «Esperando a Godot», de Samuel Beckett, un trabajo polémico que cimentó su prestigio entre la crítica. Amplió su formación en el Conservatorio de Música y Declamación, estudios que le permitieron entrar en contacto con Televisión Española. Intervino en una gran cantidad de programas de la televisión estatal, entre telenovelas, producciones dramáticas y el por entonces popular Estudio 1. Esta experiencia le permitió conocer a fondo las tablas y familiarizarse con los estamentos de la profesión.

    También de muy joven tomó conciencia política y decidió militar el Frente de Estudiantes Sindicalistas, que era la rama juvenil, estudiantil que dio origen a Falange Independiente. Posteriormente como hicieron otros militantes del Frente Popular, derivó a posiciones políticas ajenas, pasando a militar en el entonces clandestino Partido Comunista de España (PCE).
    En 1975 fue uno de los cabecillas de la huelga de actores que reivindicaba la reducción de la jornada laboral para los intérpretes teatrales. El 24 de enero de 1977, día en el que unos asesinos de ultraderecha desencadenaron la matanza de Atocha no muy lejos de allí, Imanol Arias y él permanecieron sobre las tablas temiendo por su vida. En ese mismo año Juan Diego apareció junto a Ana Belén en la polémica película «La criatura» de Eloy de la Iglesia y participó en el primer filme de Francisco Rodríguez, «La casa grande», que fue seleccionado para el Festival Internacional de Cine de Berlín.

    Cuando en 1982, se produjo la alternancia política y el panorama cinematográfico cambió sustancialmente a raíz de la promulgación de la Ley Miró, uno de los filmes más representativos que nacieron al amparo de esa ley fue «Los santos inocentes» (Mario Camus, 1984), en la que Juan Diego era uno de los protagonistas. Fue entonces cuando consolidó su carrera en el cine.
    En 1986 participó en «El viaje a ninguna parte», la crónica de Fernando Fernán Gómez sobre un mundo en el que ya no tendrían lugar los antiguos cómicos, y en «Dragon Rapide», en la que Juan Diego encarnó a un Francisco Franco a punto de alzarse en armas contra la II República. Por su interpretación recibió la primera de sus nueve candidaturas a los Premios Goya, seguida por la alcanzada por su papel de San Juan de la Cruz en la película de Carlos Saura «La noche oscura» (1989) y el intrigante capuchino de «El rey pasmado» (1991), que le vale su primera estatuilla.

    A mediados de la década de los 90 disminuyó su actividad cinematográfica, centrándose en su carrera teatral. Por esa época estrenó «El lector por horas», en la que compartía el escenario con Jordi Dauder y Clara Sanchis.

    En 1999 se produjo su regreso al cine con «París-Tombuctú», en la que Juan Diego dio vida a un anarquista que andaba desnudo por las calles del pueblo. Asunción Balaguer y Liberto Rabal anunciaron que el intérprete había ganado su segundo Premio Goya a la mejor interpretación masculina de reparto. Luis García Berlanga recogió el Goya en su nombre, agradeciéndole ser el único actor que tuvo las pelotas de salir en pelotas.

    En 2000 repitió candidatura por «You’re the one» (José Luis Garci), en la que Juan Diego interpretó a un cura que no creía en su ministerio, que se mostraba desengañado de la vida y que pese a su ideología confesaba admirar a Pablo Picasso. En ese mismo año Miguel Hermoso le encomendó un rol pequeño, pero vital en «Fugitivas», protagonizada por Laia Marull. Por esas fechas nació su hijo pequeño, Diego.
    En 2002 Juan Diego regresó a la televisión para ponerse bajo las órdenes de Benito Zambrano en «Padre Coraje», papel por el que obtuvo el premio de la Unión de Actores, en cuya gala los candidatos gritaron al unísono No a la guerra que rechazaba la decisión de George W. Bush de iniciar la guerra de Irak. El propio Juan Diego había leído manifiestos en la Puerta del Sol acompañado de María Barranco y Juan Diego Botto, llegando incluso a atender en el escenario a un manifestante herido por la policía. Ese 2003 terminó con el rodaje de «Torremolinos 73» de Pablo Berger, en la que Juan Diego se puso en la piel de un productor de películas porno amateur explotador que había padecido en sus propias carnes las deficiencias económicas del desarrollismo. Poco después el actor engarzó la filmación de «El 7º día» (2003), donde se convirtió en uno de los responsables de la matanza de Puerto Hurraco, con el de «La vida que te espera», dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón.

    En 2005 comienza la exitosa y popular serie «Los hombres de Paco», que dejó de emitirse en 2010, donde actuó junto con los actores Paco Tous, Pepón Nieto, Hugo Silva, Adriana Ozores, entre otros. Su personaje, el comisario Don Lorenzo. En 2006 compartió protagonismo con Ángela Molina en «El triunfo», de Mireia Ros, y con Juan Diego Botto en «Vete de mí», de Víctor García León. En la XXI edición de los Premios Goya obtuvo por fin su primera distinción como mejor actor principal por su papel en «Vete de mí». En el filme interpretaba el rol de Santiago, un actor cincuentón venido a menos que se ve obligado a alojar en su casa a su hijo treintañero (Juan Diego Botto).
    En 2008 protagonizó la película «Casual Day», compaginando el rodaje con la grabación de la serie «Los hombres de Paco». En 2010 tras finalizar la serie, sigue interviniendo en cine, como la comedia «Que se mueran los feos» (Nacho G. Velilla), la película sobre la vida de Lope de Vega, «Lope» (Andrucha Waddington) o, junto a Juan Luis Galiardo, «Esperpentos», inspirada en las obras de Valle Inclán, con dirección de José Luis García Sánchez.

    En 2011 continua con sus trabajos en cine, siendo el más destacado su interpretación del general Alfonso Armada en la película «23-F: la película», que le vale una nueva candidatura a los Goya. Al año siguiente regresa de nuevo a la televisión con la serie «Toledo: cruce de destinos», interpretando a Alfonso X de Castilla, conocido también como el Sabio.

    En 2012 estrena «Todo es silencio» (José Luis Cuerda), largometraje centrado en el narcotráfico en Galicia y estrenado en la Semana Internacional de Cine de Valladolid 2012, «Insensibles», de de Juan Carlos Medina, y rueda «Anochece en la India», road movie dirigida por Chema Rodríguez, estrenada en 2014 y por la que gana, por tercera vez, el premio al mejor actor del Festival de Cine Español de Málaga.
    En noviembre de 2012, estrena en teatro el monólogo «La lengua madre», escrito por Juan José Millás, con el que inicia una gira por toda España durante 2013 y 2014. 2015 finaliza para el actor recibiendo la Espiga de Honor de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y la Medalla de Oro de la Academia de Cine.