JUAN ANTONIO BARDEM

    Juan Antonio Bardem Muñoz nació en Madrid el 2 de junio de 1922 en una familia con tradición artística ya que era hijo de los actores Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro, y su tía era la actriz Guadalupe Muñoz Sampedro. Su hermana es la actriz Pilar Bardem (madre de los también actores Carlos y Javier Bardem). Estudia Ingeniería Agrónoma y luego Cine, formando parte de la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas.
    Marcado por el descubrimiento del neorrealismo comienza a trabajar como guionista en varios proyectos que no llegan a ver la luz hasta que, en colaboración con su compañero de estudios, Luis García Berlanga, escribe y codirige «Esa pareja feliz» en 1951. Continúa su colaboración con Berlanga, escribiendo el guión de «Bienvenido, Mister Marshall», hasta que debuta como director en solitario en 1953 con «Cómicos», que refleja el mundo del teatro y en el que plasma muchos de sus recuerdos familiares.
    Continuamente vigilado por los censores franquistas, encontró siempre dificultades para realizar sus películas; incluso estuvo varias veces en la cárcel por pertenecer al Partido Comunista, con algunos de sus miembros o simpatizantes fundó la productora UNINCI. También se interesó por áreas cercanas al cine: fundó en 1953 la revista Objetivo, y dos años después, en 1955, rueda «Muerte de un ciclista», que le convierte en uno de los directores más reconocidos en nuestro país y fuera de él, y le proporciona numerosos premios como el que le concede la crítica internacional en el Festival de Cannes. Este mismo año, Bardem promueve las Conversaciones de Salamanca, que reunieron durante el mes de mayo a una nueva generación de cineastas que abogan por un cambio en el cine español de la época.
    Un año después, vuelve a reconfirmar su talento con «Calle Mayor», dura película basada en la obra de Carlos Arniches «La Señorita de Trévelez», realizada en coproducción con Francia y con la que vuelve a destacar en el Festival de Venecia, obteniendo también el Premio Internacional de la Crítica.
    En 1957 rueda «La venganza», primer filme español que es nominado a un Oscar. En 1959 «Sonatas», en 1960 «A las cinco de la tarde», en 1962 «Los inocentes». Batallando siempre contra la omnipresente censura dirige «Nunca pasa nada» (1963), «Los pianos mecánicos» (1965), «El último día de la guerra» (1968), «Varietés», una revisión en clave musical de «Cómicos», con Sara Montiel (1970) y en 1971 una película de encargo, «La isla misteriosa»
    En esta década de los 70 dirige en dos ocasiones a Marisol: «La corrupción de Chris Miller» y «El poder del deseo», con las que intenta demostrar la capacidad como actriz de la, en otra época, niña prodigio.
    A finales de los años setenta y durante los ochenta rebrotan sus intentos de hacer un cine comprometido y de fuerte contenido social, con filmes como «El puente» (1976), que da a Alfredo Lana la primera oportunidad de romper con el personaje en que se le tenía encasillado, y «Siete días de enero» (1979) que reconstruye el asesinato de unos abogados laboralistas a manos de pistoleros de la extrema derecha, que conmocionaron a la España de la transición. Ambas películas obtuvieron el máximo galardón del Festival Internacional de Cine de Moscú.
    En 1982 rodó en Bulgaria el largometraje «La advertencia». En estos años trabaja también para la televisión con «Los crímenes de Jarabo» (1984) y las series «Lorca: muerte de un poeta» (1986-1987) y «El joven Picasso» (1991-1992). Su última película fue «Resultado final», rodada en 1998.
    Juan Antonio Bardem falleció en Madrid el 30 de octubre de 2002, poco después de haber recibido un Premio Goya Honorífico en reconocimiento a toda su trayectoria. Su autobiografía, publicada unos años antes, recuerda que hacer cine en la España franquista era una labor de titanes. Su hijo Miguel Bardem sigue los pasos de su padre y también es director de cine.CITAS
    «La censura me obligó a escribir y filmar un prólogo en «Calle mayor» donde una voz en off explicaba que la historia que cuenta puede pasar en cualquier parte de cualquier país. ¿Y por qué esa exigencia tan enrabietada de la censura con esa escena? Pues porque en ella se ve al taquillero con un uniforme en el que cualquiera puede leer RENFE. Y RENFE significa España y significa los años 50. El aquí y el ahora, vamos. Las autoridades cinematográficas españolas negaron a la nueva dirección de la Bienale de Venecia que «Calle mayor» estuviera terminada, cuando ya existía copia standard. La película fue incluida, con «Elena et les hommes» de Jean Renoir, y «Gervaise» de René Clement, en la selección francesa a la Bienale. Al saberlo, las autoridades españolas se sintieron abrasadas por el fuego sagrado de la Patria y la película pasó al final como española. Recibió también el Premio Fipresci. Claro que en esos tiempos estaba absolutamente prohibido que mi nombre apareciese en la prensa. ¡Qué cosas!». (Juan Antonio Bardem en «El cine español, desde Salamanca. 1955/1995». Ed. Junta de Castilla y León, 1995).
    «La película «Cómicos» era un deliberado homenaje a los míos, a mis padres, al mundo en el que se movieron siempre. En cierto modo era un filme muy autobiográfico en el que yo me confesaba abiertamente. Me dijeron: «Los temas de teatro no suelen gustar», y así fue. El fracaso de público fue total». (Fotogramas Nº1045, 1968).
    «Una valoración del cine de Bardem debe empezar por reconocerle su carácter de pionero en una época cuyas circunstancias son difíciles de explicar si no se ha vivido. Juzgar la obra de Bardem desde los últimos años 70 puede inducir a errores de apreciación. No se puede negar además que su figura contribuyó a hacer conocido el cine español en el mundo, que ha gozado de prestigio internacional, que ha sido un honesto profesional y que su gestión al frente de la Agrupación Sindical de Directores-Realizadores Españoles de Cine (ASDREC), de la que fue practicamente echado en las postrimerías del franquismo, fue positiva, sin olvidar su aportación a las Conversaciones de Salamanca. Bardem pertenece a la generación intermedia, que llega tarde al neorrealismo y es anterior a la ‘nouvelle vague’. Su cine pretende ser útil , testimonial, crítico y social. Cine de intenciones, tesis y mensajes que expresa ‘por medio’ del cine. Cine cerebral, no cordial. Bardem denuncia un mundo mal hecho, donde las personas, las instituciones y las clases sociales, permanecen anquilosadas, aisladas, cerradas, sin posibilidad de cambios. Sus tiros apuntan hacia la gran burguesía española pero también hacia la clase media. No basta la buena voluntad, si no se alteran las leyes que rigen el juego social. Los films de Bardem son, en general, pesimistas y sus personajes parecen estar condenados de antemano. A veces se vislumbra un atisbo de solidaridad, pero casi más como necesidad que como realidad». (Angel A. Pérez Gómez y José Luis Martínez Montalbán en «Cine español 1951/1978. Diccionario de directores. Ed. Mensajero, 1979).