JOSÉ LUIS SÁENZ DE HEREDIA

    José Luis Sáenz de Heredia nació en Madrid, el 10 de abril de 1911, Fue el director español más popular en los años en que se intentó crear una industria de cine nacional en medio de penosas dificultades, una industria en la que la narración, la valoración del decorado, el lenguaje de imágenes, los elementos técnicos, la luz o el ritmo se constituian como valores esenciales de una película. Durante años la crítica le recriminó su implicación con el régimen franquista y su parentesco con José Antonio Primo de Rivera. De hecho dirigió «Raza», film con guion de Francisco Franco y el documental «Franco, ese hombre», que intentó no dirigir pero fue prácticamente obligado por el dictador. Franquista comprometido, ocupó varios cargos oficiales durante la dictadura del general Franco, entre ellos el de director de la Escuela Oficial de Cine.Sin embargo su cine está muy por encima de sus ideas políticas y sus películas han quedado como un ejemplo de buen hacer.

    Interesado desde muy pequeño por el teatro, que escribe en sus ratos libres y representa durante sus veraneos con un grupo de amigos en San Lorenzo de el Escorial, José Luis Sáenz de Heredia Osío cursó estudios de arquitectura, que abandonó para ejercer diferentes trabajos que compagina con la escritura de obras de teatro y, finalizada la guerra civil, de argumentos para revistas musicales de Celia Gámez. Sáenz de Heredia comenzó su carrera de director cinematográfico bajo los auspicios de Luis Buñuel, cuando éste era responsable máximo de producción de la empresa Filmófono. En 1933 trabaja como subtitulador de películas extranjeras, para pasar poco después, gracias a su amigo Serafín Ballesteros, a debutar como guionista con «Patricio miró una estrella» (1934), película que acabó dirigiendo ya que sustituyó al director Fernando Delgado cuando éste abandonó el rodaje.
    Realiza a continuación dos películas para la productora Filmófono, bajo la supervisión de Luis Buñuel: «La hija de Juan Simón» (1935) y «¿Quién me quiere a mí?» (1936). Primo hermano de José Antonio y Pilar Primo de Rivera, fundadores del partido fascista Falange Española, al principio de la Guerra Civil es detenido y liberado poco después gracias a Luis Buñuel. Combate activamente junto a los sublevados franquistas durante la guerra, acabando esta con el grado de teniente. En 1939 es nombrado jefe de producción del Departamento Nacional de cinematografía para la realización de noticiarios, a la vez que dirige varios cortometrajes y documentales.

    En 1941 dirige «¡A mi no me mire usted!», a la que sigue «Raza», un relato épico propagandístico de los valores de la derecha, denigrando a los de la izquierda, sobre una idea que aparece firmada por Jaime de Andrade, pseudónimo tras el que se escondía el propio dictador Francisco Franco, lo que propicia que Saenz de Heredia comenzase a ser considerado como el cineasta del Régimen. Tras el triunfo de las potencias aliadas en la Segunda Guerra Mundial y el giro hacia ellas del franquismo, «Raza» desaparece de las salas ya que sus personajes con el saludo fascista y su ideología antidemócrata hacian aconsajable esconderlos y que el filme se «olvidase». Al cabo de pocos años se reestrenó, con escenas suprimidas y con diálogos cambiados, con el título de «Espíritu de una Raza».
    Durante los años 40 el cine de José Luis Sáenz de Heredia fluctúa entre los géneros auspiciados los las instancias superiores del régimen y su deseo por hacer un cine de calidad a partir de obras literarias decimonónicas, resueltas con una solemnidad no exente de eficacia y oficio. Entre las primeras destaca la apología misionera «La mies es mucha» (1948), mientras que entre las segundas están «El escándalo» (1943) a partir de una obra de Alarcón, «Mariona Rebull» (1948), de Agustí, «Las aguas bajan negras» (1948), de Palacio Valdés o «Don Juan» (1950) de Tirso de Molina – José Zorrilla. Casi todas estas películas están producidas por su propia productora, Chapalo films, con la que junto a su hermano Isidro financiará también algunas películas ajenas.

    Con la llegada de la década de los 50 el cine de José Luis Sáenz de Heredia se abre a nuevas temáticas, con la colaboración en muchas ocasiones del guionista Carlos Blanco. Llega la intriga policiaca con «Los ojos dejan huella» (1952), o la comedia con «Todo es posible en Granada» (1954) que protagoniza la estadounidense Merle Oberon, «Faustina» (1957) y, sobre todo con «Historias de la radio» (1955), una afortunada y divertida comedia costumbrista estructurada en varios episodios, uno de los cuales sirvió de inspiración a Woody Allen para uno de sus sketches de «Días de radio».
    Sin dejar de ser nunca el director del cine oficial del Régimen franquista, Saenz de Heredia estuvo presente, como observador, en el foro disedente de las Conversaciones de Salamanca de mayo de 1955 y la solvencia técnica y profesional de su cine merecía el respeto de todos los sectores de la industria. Fueron los jóvenes y progrsistas estudiantes del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (más tarde Escuela Oficial de Cinematografía) quienes impusieron su candidatura como director del centro, cargo que ejerció entre 1959 y 1963. A la vez, seguía dirigiendo y asistía a la diplomatura de varias promociones de cineastas que conformarían primero el llamado Nuevo Cine Español de los 60 y después serían lo más prestigioso del cine español de la Transición.

    La década de los 60 supone un declive en la calidad de sus producciones. Su primera cinta de la década es una adaptación de una novela de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán titulada «El indulto» (1960), protagonizada por Rafaela Aparicio, al igual que su siguiente largometraje, «El grano de mostaza». En 1963 dirige «Los derechos de la mujer» y se adentra en el terreno de la zarzuela cinematográfica con «La verbena de la Paloma» (1963). Vuelve a Franco con el documental de encargo para conmemorar los llamados «25 años de paz» con «Franco, ese hombre» y busca repetir el éxito de «Historias de la radio» con «Historias de la televisión» (1965), ya sin tanto éxito. En esta última trabaja con Concha Velasco (ya la había dirigido antes en «La verbena de la Paloma») a la que dirigirá en repetidas ocasiones junto a Manolo Escobar en los años siguientes y que se convertiría en su pareja durante algunos años, como «Pero ¿en qué país vivimos?» (1967), «Relaciones casi públicas» (1968), «Juicio de faldas» (1969) o «Me debes un muerto» (1971). Trabaja también con Paco Martínez Soria en «Don Erre que Erre» (1970) o «¡Se armó el belén!» (1969).

    A principios de los 70 intenta hacer dos películas ambiciosas, «Los gallos de la madrugada» (1970), una historia policiaca a partir de un guión de Carlos Blanco, y «Proceso a Jesús» (1973), un drama religioso sobre una obra del dramaturgo italiano Diego Fabbri, que no logran el éxito esperado. José Luis Sáenz de Heredia podría punto final a su carrera como director de cine con «Cuando los niños vienen de Marsella» (1974) y «Solo ante el streaking» (1975), títulos que fomentaron el aun incipiente «landismo».
    Paralelamente a su trabajo como director de cine, José Luis Sáenz de Heredia dirigió, sobre todo en los 60, algunos montajes teatrales, como los de «Las que tienen que servir», de Alfonso Paso o «El alma se serena», de Juan José Alonso Millán, obra que el propio Sáenz de Heredia llevó al cine en 1969.
    José Luis Saénz de Heredia falleció en Madrid el 4 de noviembre de 1992. Pocos años antes, el Ministerio de Cultura, con Jorge Semprúm como ministro y Fernando Méndez Leite como director general, le habían brindado un cálido homenaje. El cineasta había publicado un libro en 1984 con el título de «Clave de mí». Fernando Vizcaíno Casas y Ángel Jordán escribirían su biografía bajo el título «De la checa a la meca»
    DIJERON DE ÉL:
    Fernando Fernán Gómez: «Cuando a un actor le llamaban para una película de Sáenz de Heredia, seguro que se consagraba en su oficio, y a mí eso también me ocurrió, porque a partir de «Bambú» comenzaron a ofrecerme más protagonistas».
    José Luis Guarner: «La aportación de José Luis Sáenz de Heredia al cine español ha sido inmensa. El tiempo, y nuestro desconocimiento de la situación del cine nacional hace treinta años, la han hecho caer un poco en el olvido, pero esto no le quita nada de su valor. ¿Cual ha sido esa aportación? Simplemente, dotar al cine español de un vocabulario, de un lenguaje. Antes de Sáenz de Heredia este cine no existía, a excepción de un par de intentos aislados. Se tomaba una obra teatral o una novela o lo que fuera y se retrataba sin más. Sáenz de Heredia impone una visión cinematográfica propia, fruto de su asimilación del buen cine de la época, y descubre a los profesionales el valor y la importancia del guión. La aparición Sáenz de Heredia en España significa el paso del cine-nada al cine de guionista. Por cine de guionista entiendo un cine escrito, pensado y terminado sobre el papel que luego se calca -de manera más o menos adecuada, según el talento de cada realizador- en la pantalla. Un cine cuya única finalidad y justificación es la de una historia bien contada».