JOSÉ LUIS OZORES

    José Luis Ozores Puchol nació en Madrid el 18 de junio de 1923, hijo de los actores Mariano Ozores y Luisa Puchol, que también era triple de zarzuela, hermano del director Mariano y del actor Antonio Ozores. Subió por primera vez a un escenario con sus padres a los 17 años. Abandonó los estudios de aparejador para incorporarse a la compañía de sus padres, de la que pasó a la Compañía del Teatro Nacional María Guerrero donde, una vez cumplido el servicio militar, triunfa con la comedia «Ni pobre, ni rico sino todo lo contrario», de Tono y Mihura, y en un montaje de «Los endemoniados», de Dostoievski.

    Apodado Peliche desde niño, fue un actor de amplio registro y de una gran vis cómica. Hizo su primera película en 1944, «El camino de Babel», y tras papeles episódicos, pero de gran repercusión, logra ya notoriedad con «El último caballo», de Edgar Neville (1950). Luis García Berlanga le ofrece la posibilidad de participar en «Esa pareja feliz» (1951) y «Calabuch» (1956) y obtiene un gran éxito en 1955 al protagonizar «Recluta con niño», de Pedro Luis Ramírez. En la pantalla grande pronto se convierte en uno de los cómicos más famosos de los años 50, gracias a su eficacia en la interpretación de personajes inocentes y de buen corazón, casi siempre zarandeados por el destino o la picardía de otros. Acompañado numerosas veces en los repartos por los también populares Tony Leblanc y Manolo Gómez Bur.

    José Luis Ozores se convierte en un prolífico actor que está presente en gran parte de las comedias más populares de la segunda mitad de los años 50: «Aquí hay petróleo» (1955), de Rafael J. Salvia, «Historias de la radio» (1955), de José Luis Sáenz de Heredia, «Los ladrones somos gente honrada» (1956), «La Cenicienta y Ernesto» (1957) y «el gafe» (1958), las tres dirigidas por Pedro L. Ramírez, «El tigre de Chamberi» (1957), «El aprendiz de malo» (1957) y «El fotogénico» (1957), las tres de de Pedro Lazaga, «El hombre del paraguas blanco» (1957), de Joaquín L. Romero Marchent, «Los ángeles del volante» (1957), de Ignacio F. Iquino, «El puente de la paz» (1957), de Rafael J. Salvia, «El andén» (1957), de Eduardo Manzanos, «Parque de Madrid» (1958), de Enrique Cahen Salaberry, «Patio andaluz» (1958), de Jorge Griñán, «Un ángel tuvo la culpa» (1959), de Luis Lucia o «Ahí va otro recluta» (1960), de Ramón Fernández, secuela de «Recluta con niño».

    Desde «Las dos y media y veneno» (1959), participa en todas las películas de su hermano Mariano: «Salto mortal» (1961), «Su alteza la niña» (1962), «Suspendido en sinvergüenza» (1962), «Alegre juventud» (1962). «La hora incógnita» (1963) u «Hoy como ayer» (1965). También en estos primeros años 60 trabaja en «Aquí están las vicetriples» (1960), «Margarita se llama mi amor» (1960), ambas de Ramón Fernández o «Sabían demasiado» (1962), de Pedro Lazaga,
    José Luis Ozores hace gran cantidad de películas, pero carrera es interrumpida por una grave enfermedad, una esclerosis múltiple, que le postra en una silla de ruedas a partir de 1963; lo que no le impide trabajar, sentado, en una obra de teatro. Su enfermedad no le hace perder ni su buen carácter ni el buen humor, y se dedica a la pintura y a la poesía. Además presenta un popular programa de televisión y hasta interpreta en el Teatro Alcázar de Madrid, sentado en su silla de ruedas, la obra «El poder», de Joaquín Calvo Sotelo.
    Sin embargo su enfermedad va minando su vida hasta fallecer en Madrid el 10 de mayo de 1968. Su hija Adriana Ozores, nacida en mayo de 1959, prosigue la tradición familiar y también es actriz.