JESSICA LANGE

    Jessica Phyllis Lange nació en Cloquet, Minnesotta, 20 de abril de 1949. Fue el objeto del deseo del «King Kong» de Dino de Laurentiis, compartío una apasionada escena de alto voltaje erótico con Jack Nicholson en una mesa de cocina llena de harina en «El cartero siempre llama dos veces», ha sido el perfecto ángel de la muerte para Bob Fosse en «Empieza el espectáculo». Solo por estas tres apariciones Jessica Lange ya formaría parte de la mitología del último tercio del siglo XX. Pero esta rubia e inteligente mujer ha sabido dar a su carrera los giros necesarios para adaptarlos a lo que ella quería sin aceptar las imposiciones que la industria le exigía.
    Jessica Lange estudió Bellas Artes en la Universidad de Minnesota. En 1967 obtiene una beca de la Universidad de Minnesota para estudiar fotografía, antes de marcharse a París, dónde recibe una breve formación de bailarina en la Ópera Cómica de la capital francesa, y después a Andalucía, en España, junto a un fotógrafo español, Paco Grande, hijo del científico español Francisco Grande Covián, al que había conocido en Nueva York y que sería luego su marido. Durante un tiempo, antes de divorciarse vivió en España fotografiando gitanos y flamencos. Regresó a Nueva York en 1973 y recibió clases de interpretación mientras trabajaba como camarera y modelo. Tras su divorcio de paco Grande, Jessica Lange mantiene una apasionada relación con el bailarín ruso Mikhail Baryshnikov, con el que tuvo a su hija Shura.

    En 1976, el productor Dino De Laurentiis la contrató para protagonizar el remake de «King Kong», película dirigida por John Guillermin con la cual comenzó y casi terminó su carrera, debido a las duras críticas que recibió. Sin embargo, tras su actuación en el remake de Bob Rafelson de «El cartero siempre llama dos veces» («The Postman Always Rings Twice») en 1981, junto a Jack Nicholson, las críticas cambiaron totalmente. El éxito de esta película le permitió cumplir un sueño; encarnar a la actriz Frances Farmer en «Frances», un film que cambió su vida ya que en ese rodaje de 1982 conoció al que durante años sería su compañero, el escritor, director, actor y autor teatral Sam Shepard, con el que se casaría en 1999.
    DOS OSCARS
    En 1982 ve como su nombre aparece doblemente en las nominaciones al Oscar, algo insólito en la historia de los Premios de la academia de Hollywood: como actriz principal por «Frances» y como Actriz de Reparto por «Tootsie», una comedia de Sydney Pollack con Dustin Hoffman como compañero, papel con el que ganó su primera estatuilla.

    En 1985 en la película «Sweet Dreams», la actriz da vida a la cantante Patsy Cline que falleció en un accidente aéreo a los 31 años de edad. Durante los años 1980 y 1990 siguió realizando buenas interpretaciones, en películas como «Crímenes del corazón» («Crimes of the Heart», 1986), de Bruce Beresford, «Cuando me enamoro» («Everybody’s All-American», 1988) de Taylor Hackford», La caja de música» (1989) de Costa-Gavras, que le supone una nueva nominación al Oscar, «Los hombres no abandonan» («Men Don’t Leave», 1990) de Paul Brickman, «El cabo del miedo» («Cape Fear», 1991) de Martin Scorsese, «La noche y la ciudad» (1992), «Rob Roy» (1995), «Heredarás la tierra» (1997) y «Titus» (1999), llegando por fin a ganar su segundo Óscar, ahora como mejor actriz protagonista en 1994, por su actuación en «Las cosas que nunca mueren» («Blue Sky»), imponiéndose a Susan Sarandon, Jodie Foster y Winona Ryder.
    a la vez, en 1992, debuta en Broadway al lado de Alec Baldwin, en la adaptación de Tennessee Williams de «Un tranvía llamado deseo» y en 2009 en Nueva York con una adaptación de «La plaza del diamante», la novela de Mercé Rodoreda. Durante varios años se retira a vivir junto a Sam shephard, con el que ha tenido dos hijos -Samuel y Hannah- a un rancho criando caballos de su Minnesota natal. De Sephard se separará, tras 30 años de matrimonio, en 2009, aunque su divorcio no se hace público hasta 2011.

    Desde el comienzo del siglo XXI la carrera cinematográfica de Jessica Lange está más centrada en papeles secundarios o en películas más minoritarias como «Nación Prozac» (2001), «Big Fish» (2003) de Tim Burton, «Anónimos» («Masked and Anonymous», 2003) de Larry Charles, «Llamando a las puertas del cielo» (2005), «Flores rotas»(«Broken Flowers», 2005) de Jim Jarmusch. o «El viaje de nuestra vida» (2006), de de Christopher N. Rowley. Sin embargo, en la segunda década del siglo XXI lange regresa con fuerza al cine con títulos como «Todos los días de mi vida» («The Vow», 2012) de Michael Sucsy, o la adaptación de la novela de Emile Zola «Therese Raquin». En 2002 recibe el Premio Donostia del Festival de San Sebastián en el 50 aniversario del certamen español. Es además Embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF y ha recoorido en mundo luchando por los niños más desfavorecidos, y colabora con lla ONG «Save the Children».
    LA FOTOGRAFÍA
    El inicio del siglo XXI ha significado también para la actriz su incorporación a la televisión en series y películas: fue nominada al Globo de Oro y al Emmy a la mejor actriz por su actuación en «Normal» (2003). «Sybil» (2007) fue otra película para la televisión por la que fue nominada a la mejor actriz esta vez en los premios Prism. Gana su primer Emmy en 2009 por «Grey Gardens» a la mejor actriz principal de una miniserie y es de nuevo nominada a ese mismo premio en los Globos de Oro. En 2011 trabaja para la serie de televisión «American Horror Story» donde su actuación es reconocida con un Globo de Oro a la mejor actriz secundaria.

    Jessica Lange es además una brillante fotógrafa. Tras dejar de lado esta primera vocación por la interpretación, a comienzos de los años 90 del siglo XX Sam Shepard le regala una cámara Leica M6, y Jessica Lange reanuda su actividad fotográfica, tomando sus imágenes en el transcurso de sus viajes. Estados Unidos, Francia, Finlandia e Italia son algunos de los países que recorre, aunque demuestra una especial predilección por México, «por sus luces y sus grandes noches”, como ella misma señala, que ha expuesto sus instantáneas por todo el mundo: Hechizada por México, «por sus luces y sus grandes noches”, como ella misma reconoce, se ha dedicado a escudriñar la magia y el misterio del gigantesco país que ha recorrido con su cámara analógica en ristre.
    La actriz ha presentado su trabajo como artista gráfica en grandes museos de Estados Unidos, como la Gallery of Fine Arts de Nueva Orleans y el George Eastman House, de Rochester. Sus exposiciones se han presentado en España y en diferentes ciudades europeas.
    CITAS
    «Tengo muchas películas, buenas, malas, verdaderas pérdidas de tiempo, oportunidades perdidas… Y la gente se acuerda de ‘El cartero siempre llama dos veces que tiene treinta y tantos años. La verdad es que sí que siento bastante curiosidad por saber qué imagen le viene a la cabeza cuando surge mi nombre»
    «Disfruto de ambas experiencias, actuar y fotografiar. La fotografía es una actividad solitaria, privada, algo que adoro; como escribir o pintar. Para actuar, dependes de otros; es un arte que no controlas. Lo que más me gusta de la fotografía es el anonimato. Puedo vagar por las calles de cualquier lugar del mundo como un espectador anónimo para capturar el momento que siento que contiene el drama necesario por la luz, por el gesto o por una determinada relación»

    «De joven yo no quería ser actriz; ansiaba hacer algo, pero no sabía qué. Estudié mimo y cuando volví a Nueva York, con 25 años, descubrí el teatro y me di cuenta de que actuar combinaba todo lo que amaba»
    «Yo sé que, en mis mejores actuaciones, he contactado con algo que tiene una energía propia, no es consciente, y, de alguna manera, la fotografía es lo mismo, es casi como un sueño, como un trance, estás mirando, mirando…, y hay un momento, un fotograma concreto, y es cuando funciona»
    «El éxito y los galardones dependen mucho del momento en el que se hace el trabajo, de la conciencia colectiva, de la opinión de la crítica; pero yo también he tenido mucha suerte. Mis personajes son más grandes que la vida misma»
    «Mucho de lo que soy está unido a la maternidad. Cuando se fueron mis hijos, caí en un enorme y vacío agujero negro. Es un cambio enorme en la vida; tus hijos se han hecho mayores, la carrera se desacelera… Todo lo que absorbía tanta atención se ha esfumado y, de pronto, te encuentras con muchísimo tiempo y espacio. Uno debe reimaginarse quién es y reformular de qué va la vida»
    «En la cantidad de viajes que he hecho como embajadora de buena voluntad de Unicef, o en mis colaboraciones con la ONG Save the Children, he comprobado cómo los efectos de la guerra en general en todo el panorama mundial han sido devastadores. He viajado al Congo y se ven cosas que son inconcebibles, ¡lo que cierta gente puede hacer al prójimo!»
    «¿Hollywood? No me entero de absolutamente nada. Mi único contacto es por las portadas de las revistas que veo apiladas en el supermercado. Y me asombra la fascinación que existe ahora por los niños: niños estrellas, niños hijos de estrellas… Es un poco decepcionante, pero no por eso, sino porque se hacen menos películas interesantes»
    «Sé actuar, sé lo que necesitan los actores, cómo se sienten, porque muchas veces trabajas con directores que no tienen el sentido del proceso que necesita un actor, pero creo que yo sé cómo funciona eso. Me encantaría contar una historia, tengo un gran sentido visual, y sería emocionante para mí mezclar esas cosas»