JEAN SEBERG

    Jean Seberg icono de la Nouvelle Vague francesa, nació un 13 de noviembre de 1938 en Marshalltown, en el estado de Iowa, hija de un farmaceútico y de una maestra. Su máximo deseo fue ser actriz de cine. Estudió en la Universidad de Iowa y después consiguió el papel protagonista de la película «Juana de Arco», dirigida por Otto Preminger de 1957. Según la documentación existente, para este papel se recibieron ofertas de 18.000 candidatas.
    Al año siguiente, Seberg hizo su segunda película, también con Preminger, «Buenos días, tristeza» («Bonjour tristesse»), adaptación de la exitosa novela de Françoise Sagan, con cuyo candor derrotó a Audrey Hepburn, la otra gran candidata para el personaje. Un año después protagonizó junto a Jean-Paul Belmondo en Francia «Al final de la escapada» («À bout de souffle») , de Jean-Luc Godard, uno de los hitos de la Nouvelle Vague y que la convirtió en una actriz conocida en Europa. Su imagen repartiendo periódicos por los parisinos Campos Elíseos alteró para siempre el lenguaje cinematográfico y también su vida. No tuvo la misma suerte en los Estados Unidos, por lo que siguió trabajando en Europa. Hizo numerosas películas, algunas de ellas con los mejores directores, pero con éxito variable.

    En algunas ocasiones Seberg regresó a Estados Unidos para rodar una película, entre ellas «Lilith» (1964), una tierna historia romántica con Warren Beatty, y el famoso western musical «La leyenda de la ciudad sin nombre» (1969), con Clint Eastwood y Lee Marvin. Fue simpatizante de los Panteras Negras, hecho que le trajo ciertas complicaciones con los sectores más reaccionarios de Hollywood, que orquestaron campañas contra ella. Hasta llegó a ser vigilada por el FBI.
    Entre sus películas destacan tambien «A escape libre» (1964), de Jean Becker, «Un loco maravilloso» (1966), de Irvin Kershner, «La ruta de Corinto» (1967), de Claude Chabrol,»Péndulo», de George Shaefer, «Aeropuerto» (1970), de George Seaton, «Macho Callahan» (1970), Bernard L. Kowalski, «El atentado» (1972), de Yves Boisset, o «La corrupción de Chris Miller» (1972), que rodó en España a las órdenes de juan antonio bardem

    Uno de sus biógrafos, Alain Absire, quien recapituló la vida de la actriz coincidiendo con el 25 aniversario de su desaparición, defendíó que «para entender el destino de Jean Seberg hay que referirse a la época en la que vivió, donde reinaba un idealismo que era además militante, con grandes dosis de valentía y también de ingenuidad». Y es que Seberg formaba parte de una generación de actrices que, influenciadas por sus parejas sentimentales o por sus ‘pigmaliones’ cinematográficos, desarrollaron un acusado activismo político. Entre ellas Vanessa Redgrave o Jane Fonda, mujeres de enorme fuerza vital y con un cinismo «que quizá a Seberg le faltaba», opina Absire, cuya publicación a punto estuvo de ser secuestrada antes de ver la luz a petición del hijo de la intérprete estadounidense.

    Seberg estuvo casada en cuatro ocasiones. Sus tres primeros matrimonios terminaron en divorcio. Seberg se suicidó un 8 de septiembre de 1979, poco antes de cumplir los 41 años de edad, con una sobredosis de barbitúricos. Pasaron 10 días antes de que se encontrara el cadáver de Jean Seberg en el asiento de atrás de su automóvil. La actriz estadounidense huía así de una década dominada por la depresión y la locura. Seberg fue siembre una persona más frágil y vulnerable de lo que aparentaba. Siempre llevó consigo que su hija Nana muriese a los dos días de nacer, y nunca se recuperó del golpe. Falleció en su octava tentativa de suicidio. A los 16 meses se suicidó también su cuarto marido, el escritor Romain Gary, dejando a su hijo huérfano antes de cumplir la mayoría de edad.