HÉCTOR ALTERIO

    Héctor Benjamín Alterio Onorato nació en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1929. Es compañero de generación de otros excelentes actores argentinosbcomo Lautaro Murúa, Walter Vidarte, Norman Briski, Luids Polito… Como muchos de sus colegas, estudia arte dramático en Buenos Aires, formandose en la gran tradicoión de actores de este país. Al finalizar sus estudios de arte dramático, crea la compañía Nuevo Teatro, que le supone ser un renovador de la escena argentina de la década de los 60. Su debut en los escenarios se produjo mucho antes, en 1948, cuando protagonizó «Prohibido suicidarse» en primavera una obra escrita en 1937 por Alejandro Casona.

    Con el Nuevo Teatro estuvo desde 1950 hasta 1968, poniendo en escena un repertorio que abarcaba lo más granado del teatro extranjero, y también piezas maestras de la dramaturgia argentina. Tuvo gran fama internacional gracias a sus conferencias y seminarios bajo el patrocinio del Departamento de Estado estadounidense y su experiencia en el Actor’s Studio de Lee Strasberg. Gracias a su carisma y personalidad, pasó del teatro al cine. Ha trabajado en más de un centenar de películas aun comenzando su carrera de actor muy tarde.
    Pero Héctor se hizo famoso sobre todo por sus trabajos en el cine que empezaron en 1965 con «Todo sol es amargo», de Alfredo Mathé. En los siguientes años Alterio intervino en algunas de las mejores películas de la entonces nueva generación de cineastas argentinos. Ha hecho colaboraciones con Fernando Ayala en «Argentino hasta la muerte», 1970, Juan José Jusid en «La fidelidad», 1970, Héctor Olivera en «La venganza del beto Sánchez», 1972 y «La Patagonia rebelde», 1974, Oso de Plata en Berlín. Y el más destacado de ellos, Leopoldo Torre Nilsson en «El santo de la espada», 1969, «La maffia», 1971, «Los siete locos», 1972 o «La tregua», 1975.

    En 1975, mientras se encontraba en España, presentando en el Festival de Cine de San Sebastián «La tregua», fue amenazado de muerte por la Triple A, por lo que decide no regresar a su país, y residir desde entonces en España, donde consigió también la nacionalidad española.

    Desde 1975, Alterio también ha tenido participación en muchas producciones españolas. Sus primeros trabajos en España son producciones de Elías Querejeta: «Cría cuervos» (1975), dirigida por Carlos Saura, y «Pascual Duarte» (1975), de Ricardo Franco, afirmando una personalidad interpretativa de indudable rigor y una prestancia dramática de singular caracter, dejando memorables creaciones en «A un dios desconocido» (1977) de Jaime Chávarri, con la que obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián; «El crimen de Cuenca» (1979) de Pilar Miró; «El nido» (1980) de Jaime de Armiñán, película nominada al Óscar y premio al mejor actor de la Asociación de Cronistas de Nueva York; o «Don Juan en los infiernos» (1991) y «El detective y la muerte» (1994); ambas dirigidas por Gonzalo Suárez.

    De su extensa labor en el cine español se pueden destacar además «Asignatura pendiente» (José Luis Garci, 1976), «Las palabras de Max» (Emilio Martínez Lázaro, 1976), «Arriba Hazaña» («José María Gutierrez», 1977) o «Mi general» (Jaime de Armiñán, 1986).

    Una vez desaparecida la dictadura argentina puede regresar a su país de origen y volver a participar en numerosas películas. Curiosamente, él fue uno de los protagonistas principales en cuatro de las primeras cinco películas argentinas que llegaron a ser candidatas en la instancia final del Óscar a la mejor película de habla no inglesa, e incluso una de ellas lo ganó. Dichas películas fueron: «La tregua» (1974), «Camila» (1984), «La historia oficial» (1985) (que ganó el premio), y «El hijo de la novia», (2001).

    María Luisa Bemberg quiso contar con él en «Yo, la peor de todas» (1990), Manuel Gutiérrez Aragón le habilitó como ventero en su producción televisiva «El Quijote» (1991). Con «Tango feroz. La leyenda de Tanguito» (1993), Marcelo Piñeyro celebró un reencuento que se ha visto favorecido por felices reincidencias: «Caballos salvajes» (1995), Plata quemada» (2000), «Kamtchaka» (2002)… Sus trabajos en la pantalla han ido de protagonistas a simples colaboraciones, pero siempre con momentos que definen esas caracteristicas tan singular e inimitable de su actuación.
    Además en España ha vuelto al teatro, recorriendo la geografía con «Dos menos», junto a José Sacristán o «La sonrisa etrusca», adaptación de la novela de José Luis Sampedro.

    Sus hijos, Ernesto Alterio y Malena Alterio también son actores. En «Vientos de agua», una serie de televisión hispano argentina de 13 episodios que narra el fenómeno de la inmigración a través del exilio de un español hacia la Argentina, huyendo de problemas políticos, y el retorno de su hijo en 2001 debido a la crisis económica de ese país, actuaron tanto él como su hijo (en realidad ambos hacían el mismo papel, sólo que Héctor realizó las escenas en que el protagonista aparece de anciano, y Ernesto las de joven, razón por la cual no se cruzaron nunca en el desarrollo de la serie). Héctor, Ernesto y Malena compartieron guión y cámara en la película «Entre nosotros», de 2005.

    En 2004 recibió el Goya de Honor que le fue entregado por sus hijos Ernesto y Malena, y en 2010 el Cóndor de Plata a la trayectoria.