GUS VAN SANT

    UNO DE LOS DIRECTORES INDEPENDIENTES ESTADOUNIDENSES MÁS REPRESENTATIVOS

    Nació el 24 de julio de 1952 en Louisville, Kentucky y de su biografía casi nada, o muy poco, ha trascendido. Se sabe, no obstante, que cursó estudios en la Escuela de Diseño de Rhode Island; que luego vivió dos años en Nueva York, trabajando en publicidad, que más tarde se trasladó a Hollywood y que actualmente vive en Portland, Oregón, como el desaparecido líder de Nirvana Kurt Cobain; un dato a tener muy en cuenta en su filmografía. Su director favorito es Stanley Kubrick. Y en una ocasión trabajó como ayudante de Roger Corman. Pero además de ejercer de director y productor de cine, se dedica a la Pintura, la fotografía y la escritura. Es, pues, un polifacético nato.

    En 1992 publicó una estupenda colección de fotografías, «108 Portraits» (…y sigue recopilando retratos para otro álbum posterior) y en 1997 apareció su primera novela, «Pink», una sátira sobre el mundo del cine. También realiza videos musicales para artistas como Red Hot Chili Peppers, David Bowie o Elton John. Forma parte, él mismo, de un grupo musical, «Destroy All Blondes».

    Y a lo largo de su carrera Van Sant ha venido realizando cortos muy premiados, como «The Discipline of De», una adaptación del relato homónimo de William S. Burroughs que se proyectó con gran éxito en el festival de Nueva York. Fiel a la memoria de sus amigos, en sus filmes es igualmente fiel a la presencia de algunos de sus actores/fetiche, como es el caso de Matt Dillon, Keanu Reeves o Matt Damon Y en esa línea del recuerdo dedicó al actor River Phoenix tanto su novela «Pink», como la película «Ellas también se deprimen» (1993) Phoenix aparecía brevemente y fallecía justo después, en octubre de ese año; con él Gus Van Sant había rodado dos años antes «Mi Idaho privado», en 1991, y con él como protagonista, pensaba rodar una película en torno a un Andy Warhol joven.

    JOVEN
    Esa es una palabra clave fundamental en su vida y en su filmografía: pocos realizadores se han ocupado tanto como él del mundo de los jóvenes y en particular del mundo de los jóvenes homosexuales. No en vano, y para no dejar dudas, su primer largo «Mala noche», fue justamente un encuentro entre dos chicos del mismo sexo (un sajón y un chicano) y fue además la carta de presentación que resumía una parte esencial de lo que iban a ser sus intereses, sus inquietudes y, en definitiva, de lo que sería en el futuro una parte fundamental de su cine.

    Pero no es la juventud el único rasgo definitorio del Gus Van Sant director. Su irregularidad es otro, y no precisamente el menor: si echamos una ojeada a su lista de películas, comprobaremos que, al igual que tantos otros realizadores, ha conjugado el cine independiente con el puramente comercial. El uno sale del bolsillo el otro del corazón; es así de fácil. Y así de frecuente también. De modo que, junto a títulos crípticos y minoritarios como «Last Days» (con el que cierra la trilogía que incluye «Gerry» y «Elephant») y que supone una muy acertada aproximación al vacío y la soledad que generan la fama y el éxito, centrada en la figura de Kurt Cobain; frente a la mencionada «Elephant» (dos chicos de instituto y una espeluznante matanza colectiva) Gus Van Sant ha rodado producciones taquilleras y perfectamente asequibles, como «El indomable Will Hunting», que en 1998 recibió un total de 9 nominaciones al Oscar, entre ellas mejor actor secundario, mejor guión y la suya, Mejor Director; por cierto, la única vez que Gus ha sido candidato al Oscar hasta el momento. ¿Quiere eso decir que le premian y prefieren cuando se «populariza» y se abre al público mayoritario? Pues no; porque poco después filmó otra película bien comercial que resultó un auténtico fiasco: sin ir más lejos, justo al año de su candidatura al Oscar, se sacó de la manga un remake, «Psycho», proyecto que cumplía la disparatada y absurda misión de copiar uno a uno, plano a plano, «Psicosis», de Alfred Hitchcock. Si hay un homenaje que no tenga sentido alguno, es éste, desde luego.

    Y ahí, y en otros títulos no menos fallidos, es donde aparece su ya célebre cualidad para meter la pata hasta dentro, para confirmar la desconcertante, y a veces errática, carrera de este realizador, que nunca agota la capacidad de sorpresa de sus seguidores, pero que ciertamente resulta muy bueno en ocasiones; bueno, alguna vez; y alguna vez también hasta rematadamente malo: si no, véanse las diferencias que hay entre «Drugstore Cowboy», «Descubriendo a Forrester», «Gerry» o «Mi Idaho privado»… todo es posible, cualquier cosa, se espera de Gus Van Sant; de él, más que de ningún otro.

    PREMIOS
    A Woody Allen le gusta repetir que en Europa se siente seguro porque le premian y le dan cobijo. Y posiblemente Gus Van Sant firmaría esas palabras también. Si lo más cerca que ha estado del Oscar, como hemos reseñado, ha sido con la nominación a Mejor Director por «El indomable Will Hunting», en Europa en cambio todo han sido parabienes: En el Festival de Cannes 2007 se llevó el Premio 60 Aniversario con su «Paranoid Park», su segundo premio en el Festival, después de que, cuatro años antes (1993) ganara la Palma de Oro con «Elephant». El Festival de Berlín le premió «Drugstore Cowboy» (1989), «Buscando a Forrester» (2000) y «El indomable Will Hunting» (1997)…sin olvidar que en 1991 ya había ganado el León de Oro en Venecia por «Mi Idaho Privado» Y entre los anti-premios le cuelga como una soga al cuello el que cosechó en 1999, el «Razzie», el anti-Oscar, al Peor Director, naturalmente por «Psycho». Así que: la cara y la cruz; de todo tiene el hombre…