ELIZABETH TAYLOR

    ACTRIZ Y ESTRELLA DESDE NIÑA

    Elizabeth Rosemond Taylor nació el 27 de febrero de 1932 en Hampstead, Londres. Vivió en Gran Bretaña hasta los siete años, aunque sus padres (marchantes de arte) eran americanos, de St. Louis, Missouri, y al regresar (al inicio de la II Guerra Mundial) a Estados Unidos, se instalaron en Los Angeles.
    Su madre había sido actriz de joven; un amigo de la familia, ante la notable belleza de la niña, sugirió que la llevaran a una prueba para el cine. Tanto impresionó a los ejecutivos de la Universal que salió con un contrato en la mano y a los diez años ya había rodado su primera película: «There’s One Born Every Minute” (1942). Pero inexplicablemente los estudios Universal no renovaron el contrato y la dejaron escapar.
    Ficha entonces con la Metro y rueda al año siguiente «Lassie Come Home” («La cadena invisible”1943) la MGM la contrata para un año. «National Velvet” («Fuego de juventud” 1944) de Clarence Brown es la película que la convierte en estrella de la Metro: un taquillazo donde comparte cartel con otro niño prodigio: Mickey Rooney. Aho-ra sí, firma un contrato de larga duración, hace títulos muy dispares, una película tras otra; sólo en 1954 rueda nada menos que cuatro títulos seguidos: «Rapsodia”, «Beau Brummell”, «La última vez que vi París” y «La senda de los elefantes”. Tiene 22 años está considerada una de las actrices más bellas del mundo y al año siguiente, 1955, comienza junto a «la gran promesa”, James Dean, el rodaje de «Gigante” que él lamentablemente ya no vería estrenar en 1956.
    Al año siguiente (1957) rueda «El árbol de la vida” junto a Montgomery Clifft y es nominada para el Oscar por su personaje de la bella sureña Susanna Drake. Pero la estatuilla va a parar a Joanne Woodward por «Las tres caras de Eva” .
    LA MALDICIÓN DEL OSCAR
    Al siguiente, 1958, es de nuevo nominada por «La gata sobre el tejado de zinc”, recibe ya todas las bendiciones de la crítica…pero esta vez el Oscar se lo lleva Susan Hayward por «¡Quiero vivir¡”. Y como no hay dos sin tres, en 1959 recibe la tercera nominación por «De repente, el último verano”. Y ahora es la francesa Simone Signoret la que se lo quita con su trabajo en «Un lugar en la cumbre”. Finalmente también ella le «birló” en 1960 el Oscar a Shirley McLane («Irma la Dulce”) por su interpretación en «Una mujer marcada” de Daniel Mann, donde encarna a Gloria Wandrous, una prostituta implicada con un hombre casado en un accidente de coche.
    La supuesta «maldición del Oscar” también le alcanza. Y durante los tres años siguientes Liz no rueda ni una sola película. Deja la Metro (el contrato había acabado) y en 1963 se embarca en «Cleopatra”, una de las producciones más caras de la Historia del Cine que a punto estuvo de tumbar a la Fox. Su sueldo: Un millón de dólares, cifra insólita en esos tiempos; fue la primera estrella en conseguirlo. Conoce ahí a Richard Burton su quinto (y sexto) marido, junto a él obtiene su segundo Oscar por «¿Quién tema a Virginia Woolf?” (1966) donde interpreta a la chillona, descuidada y amargada Marta; su mejor papel, sin duda.
    Y a partir de entonces, a partir exactamente de los setenta, la lista de películas y apariciones en series televisivas es larga pero ya nunca alcanzará la misma intensidad, ni altura. El declive artístico fue parejo al físico: Elizabeth ha estado ingresada y muy enferma varias veces: operada de una traqueotomía primero; luego de un tumor cerebral (con éxito) en 1997… y con carrera profesional en boga, o no (anunció su retirada como actriz en 2003), ha sido considerada una de las estrellas más cotizadas y rutilantes, si no «la más”; y es que a su indiscutible calidad interpretativa (a la que se rindieron finalmente los críticos) hay que sumar su belleza, sus maravillosos (y famosos) «ojos color violeta”, el glamour que cultivó para sus seguidores y hasta el prestigio social: es Dama del Reino Unido con la Orden de Caballería, un honor que otorga la Reina. Incluso sus ocho matrimonios (un torbellino de vida sentimental, la suya) sus adicciones y sus problemas de salud la han humanizado y acercado al público.
    Había repetido más de una vez que nunca pretendió ser una apacible ama de casa y, desde luego, que lo ha conseguido. Tampoco su trayectoria sentimental fue tranquila, es una de las mujeres que ostenta una de las más concurridas listas de matrimonio, merece aquí recordarla ahora mismo:
    ELLA Y SUS MARIDOS
    Estos han sido sus matrimonios, desde el primero (a los 18 años) al (de momento) último (a los 64):
    Conrad Hilton Jr. (6-5-1950/ 1-2-1951) (divorciada)
    Michael Wilding (21-2-1952/ 30-1-1957) (divorciada)
    Eddie Fisher (12-5-1959/ 6-3-1964) (divorciada)
    Richard Burton (15-3-1964/ 26-6-1974) (divorciada)
    Richard Burton (10-10-1975/ 1-8-1976) (divorciada) J
    ohn Warner (4-12-1976/ 7-11-1982) (divorciada)
    Larry Fortensky (6- 10-1991/ 31-X-1996) (divorciada)
    Elizabeth Taylor ha tenido cuatro hijos que ha sabido mantener a resguardo: -dos, con Michael Wilding: Christopher Edward Wilding y Michael Wilding Jr. -una, con Michael Todd: Liza Todd, -una, Maria Burton, adoptada con Richard Burton. Tiene además nueve nietos y algunos biznietos.
    Entre 1963 y 1973 rodó junto a Richard Burton doce titulos: «Cleopatra” (1963), «Hotel internacional” (1963), «Castillos en la arena” (1965), «¿Quién teme a Virginia Wolf?” (1966). «Doctor Fausto” (1967). «La mujer indomable” (1967), «Los comediantes” (1967). «La mujer maldita” (1968). «Ana de los mil días” (1969), «Bajo el bosque lácteo” (1972), «Pacto con el diablo” (1972) y «Se divorcia él, se divorcia ella” (1973), realizada para la televisión.
    En 1985, tras la muerte de su amigo Rock Hudson a causa del SIDA inició una cruzada en favor de esta enfermedad, y ese mismo año creó AMFAR, una organización que obtiene suculentas y millonarias donaciones procedentes de sus más célebres amigos y conocidos.
    Gran amiga también de Montgomery Clift hasta su muerte en 1966, cuando Monty tuvo aquel gravísimo accidente de coche que desfiguró para siempre su cara, acababa de salir de una fiesta en casa de Liz y fue ella la primera en llegar allí y también ella misma la que sacó al actor, uno a uno, los dientes de la garganta que estaban a punto de ahogarle. Otra amistad masculina del alma, y bien conocida, la del cantante Michael Jackson. Muy interesada siempre en acontecimientos socioculturales, Liz era una de las habituales del mítico «Studio54” de Nueva York.
    Elizabeth Taylor falleció a los 79 años en el hospital Cedars-Sinai de Los Angeles el 23 de marzo de 2011 a causa de una insuficiencia cardiaca.