DEBRA WINGER

    (Publicado en La Butaca, de las webs de los periódicos regionales de Vocento)

    Ha sido nominada al Oscar en tres ocasiones, por «Oficial y caballero», por «La fuerza del cariño» y por «Tierras de penumbra», y ante ella se presentaba un futuro brillante. Pero Debra Winger renunció a todo, ni fama, ni oropeles, ni glamour. En 1995 dijo no a Hollywood y se retiró, reapareciendo en muy contadas ocasiones y solo en películas que la motivasen como actriz.

    Debra Winger nació en Cleveland Heights, en el estado de Ohio, el 16 de mayo de 1955. A los 16 años abandonó el colegio y se marchó con su familia a Israel, donde vivió durante un tiempo en un kibbutz. Entró como soldado en las Fuerzas de Defensa de Israel, lo que marcó su carácter. De vuelta en los Estados Unidos a los 18 años sufrió un grave accidente automovilístico que la dejó semiparalítica y ciega, lo que provocó que guardase cama durante 10 meses. Estudió criminología y sociología, pero dejó sus estudios para trabajar como guía en un parque temático. Pasó casi un año hasta que Winger pudo recuperar su movilidad y visión y fue entonces cuando tomó la determinación de ser actriz.

    Sus inicios como actriz fué en spots publicitarios para la televisión. Su primera película fue «Slumber Party ’57» en la que aparecía desnuda, siendo una de las primeras actrices en enfrentarse así a la censura. Trabaja en la televisión, en la serie «Wonder Woman» (1975-79), en algunos episodios de «La mujer policía». Hace pequeñas apariciones en películas hasta que en 1978 logra un personaje relevante en «Por fin ya es viernes» y un año después es seleccionada entre 200 candidatas para el papel de amiga de John Travolta en «Cowboy de ciudad», película que tuvo mucho éxito y que le permitió demostrar sus dotes interpretativas.

    «Cowboy de ciudad» permite a Winger lograr dos papeles decisivos: uno como coprotagonista, con Nick Nolte, de «Destino sin rumbo» (sustituyendo a Raquel Welch), y otro aún más importante, junto a Richard Gere, en «Oficial y caballero», que tuvo un enorme éxito de taquilla, y por la cual consiguió su primera nominación al Oscar como mejor actriz principal. Winger, que fue obligada a tomar pastillas para adelgazar para su trabajo en el filme, y que describió a Gere como “un muro de ladrillos”, se negó a participar en la promoción del filme.

    En 1983 interviene en «La fuerza del cariño», junto a Shirley MacLaine, cuya enemistad con ella llenó periódicos, y vuelve a ser nominada a un Oscar (que se lo llevaría MacLaine). Son años muy estresantes y Debra inger pasa por una clínica de desintoxivacion. En 1986 hace «Peligrosamente juntos», con Robert Redford (con el que mantiene un romance) y Daryl Hannah, y en 1987 trabaja en «El caso de la viuda negra», donde interpreta a una agente del FBI que investiga el caso de una bella dama (Theresa Russell) que asesina sistemáticamente a sus maridos para quedarse con sus fortunas. Y un año después la llama Costa-Gavras para que protagonice junto a Tom Berenger «El sendero de la traición».

    Bernardo Bertolucci la convierte en la protagonista de «El cielo protector» (1990), que se rueda en Marruecos y en 1993, tras «Una mujer peligrosa», protagoniza junto a Anthony Hopkins «Tierras de penumbra», de Richard Attenborough, por la que consigue su tercera nominación al Oscar. Y por fin en 1995, tras «Olvídate de París», junto a Billy Crystal, donde era ya la actriz mejor pagada del momento, se planta ante Hollywood. Se dedica a viajar, a cuidar de su granja, a ejercer como madre de sus tres hijos, a impartir un curso en Harvard y a trabajar en un par de obras de teatro. “Nada es comparable a la liberación que sentí. Sin hacer castings, sin esperar llamadas de teléfono, sin depender del juicio de los demás”, explicó. Winger dejó de leer los pocos guiones que le llegaban y cambió de número de teléfono. Estaba tan feliz yendo a trabajar en bicicleta que lloraba durante todo el trayecto. “Mi propia vida me resultaba más apasionante que cualquiera de las historias que pudiera vivir en la pantalla”.

    Desde entonces Winger solo ha salido de su retiro por algunas películas cuyos papeles la han motivado suficientemente como «La boda de Rachel». En 2002 protagoniza el documental, «Buscando a Debra Winger», dirigido por su amiga Rosanna Arquette. En los últimos años ha aparecido brevemente en algunas series de televisión. Se ha alejado de la prensa, que siempre odió pero a la que dio titulares muy jugosos, y hoy presume que ya nadie la reconoce por la calle: “Solo sé que soy una de las personas más felices que conozco, pero eso puede ser porque no conozco a mucha gente”.