CHRISTOPHER PLUMMER

    Christopher Plummer, nieto de Sir John Abbot que fue primer ministro de Canadá, nació el 13 de diciembre de 1927 en Toronto, En su infancia estudia piano, pero sus padres se divorcian a una muy temprana edad, por lo que Plummer debe interrumpir sus clases de piano para mudarse con su madre a la ciudad de Senneville, cerca de Montreal, en Québec. Gracias a esto, pudo encontrar su verdadera vocación: el teatro. Comienza por algunas obras menores cuando estudiaba en la escuela secundaria, pero poco a poco proyectó su habilidad mucho más lejos que eso. Para desarrollar su carrera viaja largas horas de tren solamente para estudiar en el Canadian Repertory Company, en la ciudad de Ottawa donde debuta. En la compañía alcanza cierta notoriedad en parte gracias al dominio del francés y el inglés. La actriz Eva Le Gallianne le ofrece su primera oportunidad de lucimiento en «The Constant Wife», según la pieza de William Somerset Maugham, en 1954, año en que debuta en Broadway. Al año siguiente estrena «The Dark is Light Enough», «The Lark» y «Medea», cuyas representaciones le llevan hasta París. Dos años después se casa con Tammy Grimes con la que tiene una hija, Amanda Plummer, hoy una espléndida actriz.

    A su regreso de la capital francesa, Sidney Lumet le contrata para la película «Sed de triunfo» (1958), tras la cual se divorcia y vuelve al teatro, en el que interpreta papeles como Enrique II de Inglaterra en «Becket» (1962), un ser que se enfrenta a su mejor amigo (Thomas Becket), con el que antaño había compartido juergas.
    Después de contraer segundas nupcias en 1962 con Patricia Lewis, en 1964 su rostro se popularizó gracias al estreno de «La caída del imperio romano» donde encarna a un Cómodo, corruptor, que se siente traicionado, más pendiente de organizar fiestas para el pueblo que de mantener la paz, y que muestra recelos a la hora de conceder la ciudadanía romana a unos bárbaros -a los que más tarde asesina a traición- mientras Siria se rebela contra el Imperio romano. Su composición de un emperador romano de carácter autoritario y chulesco le abre las puertas para otros papeles.

    Pero el personaje que marca si vida es el del Capitán Von Trapp de «Sonrisas y lágrimas» («The Sound of Music», 1965), un viudo con siete hijos cuya rígidez se desmorona al entrar en su vida la institutriz María (Julie Andrews), con la que llega a casarse y huir de Austria ante la ocupación nazi tras despedirse de sus amigos en un festival de música donde entona la canción «Edelweiss». A pesar de su enfado ante la sustitución de su voz en las secuencias musicales, el filme hace disparar su cotización gracias a su éxito comercial. A partir de entonces los directores le encomiendan personajes más o menos elegantes, a veces bondadosos, otros como villano. Ese mismo año hace «La rebelde», a las órdenes de Robert Milligan, a la que siguen «La noche de los generales» y «Triple Cross» en 1967, «Nadie huye eternamente» (1968), «La batalla de Inglaterra» y «Waterloo» (1969) o «La escalera de caracol» (1975). Mientras tanto en 1967 se divorcia de Patrica Lewis y en 1972 se casa con la bailarina británica Elaine Taylor.

    Durante los setenta, Plummer combina sus apariciones cinematográficas con las teatrales. De esta manera tras ganar el premio Tony por «Cyrano de Bergerac» (1974), y en la pantalla se mete en la piel de Rudyard Kipling en «El hombre que pudo reinar» y hereda de David Niven el papel de Sir Charles en «El regreso de la Pantera Rosa» bajo las órdenes de Blake Edwards. En «Asesinato por decreto» (1979) pasa a engrosar la lista de actores que han encarnado a Sherlock Holmes en el cine. De esta década son también culpable sin rostro», «La desaparición», «La calle del adios», «Doble triunfo», «Testigo silencioso», «Asesinato por decreto», «En algún lugar del tiempo» o «La cúspide»
    Los años ochenta comienzan con la intriga «El ojo misterioso» (1981), «»Culpable de inocencia» (1985) o «Dos sabuesos despistados» (1987) aUnque la mayor parte de su actividad profesional se centra en el teatro, en el cual llega a interpretar a Yago en «Otelo» (1982) y «Macbeth» (1988). Tras aparecer en «Star Trek VI: aquel pais desconocido» en 1991, a mediados de los años noventa vuelve al cine con breves cometidos: el empresario de «Lobo» (1994), el detective de «Eclipse total» (1995) o el psiquiatra de «Doce monos» (1996)

    En 1997 gana su segundo Tony por «Barrymore», interpretación que junto a la realizada en la película «El dilema» («The Insider») abre una nueva etapa profesional. En ella su papel de Mike Wallace, un reconocido periodista norteamericano (recientemente retirado) le vale varios premios de la crítica cinematográfica, aunque no logra quedar candidato a los Oscar. Hollywood empieza a reclamar sus servicios con mayor regularidad: lo reúne de nuevo con Julie Andrews en la versión para televisión del film «On Golden Pond» («En el estanque dorado») -donde interpreta a un hombre de la tercera edad que aprende a disfrutar de la compañía de su nieto-, tiene también un papel en «Una mente maravillosa» («A beautiful mind», 2001).
    Plummer vuelve al cine más pequeño e intimista con «Lucky Break», donde interpreta al jefe de una cárcel, y «Ararat», donde defiende el papel de un guardia de seguridad de un aeropuerto. En 2004 combina las representaciones de «El Rey Lear» con sus papeles cinematográficos en «Nicholas Nickleby» y «Alexander». A estos títulos le siguen «Alejandro Magno» de Oliver Stone (2004), «…Y que le gusten los perros» (2005), «Plan oculto» (2006) -donde defiende el papel de banquero que se enriqueció gracias a los nazis y que oculta su pasado-, «Syriana» -donde encarna a un empresario con intereses en el petróleo-, y «El nuevo mundo» donde presta su cuerpo a un capitán que defiende la disciplina de los oficiales de a bordo durante la colonización de Virginia.

    Con el lema «interpretar a un villano es mejor que interpretar a Dios», Plummer se ha convertido en el más demandado de los actores veteranos y en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI vuelve al primer plano cinematográfico con títulos como «Man in the Chair» (2007), «Closing the Ring» (2007), «Aritmética emocional» (2007), «Elimaginario del Doctor Parnassus» (2009), de Terry Gillian, «La última estación» (2009), de Michel Hoffman, en donde encarna al escritor Leon Tolstoi, «Beginners (Principiantes») de Mike Mills (2010), donde encarga a un viudo setentón de decide ante su hijo salir del armario y confesar su homosexualidad o «El sicario de Dios» («Priest», 2011 ) de Scott Stewart.
    En octubre de 2010 un programa de televisión volvió a reunir a todo el reparto de «Sonrisas y lágrimas» 40 años despuéws. Aunque Plummer aquel persoaje del capitán Von Trapp lo ha odiado particularmewnte, los espectadores le siguen identificando con él, y el actor acudió al encuentro con sus atiguos compañeros de reparto.