CARY GRANT

    Cary Gant, cuyo verdadero nombre era Archibal Alexander Leach, nació en la ciudad de Bristol (Inglaterra), el 18 de enero de 1904, en el seno de una familia muy humilde, en la que sufriría muchas penurias económicas, hecho que condicionaría su posterior tacañería. Sus padres eran Elsie Marie Kingdon y Elias Leach. A la edad de 9 años, una tarde que regresó del colegio, le dijeron que su madre se había ido de vacaciones a la playa. En realidad, había sido recluida en un manicomio y Grant no se enteró de esta circunstancia hasta años después. El jovencísimo Archibal, emocionalmente afectado, abandonó el colegio a los 14 años y comenzó a frecuentar el mundo del music-hall.
    En 1918 se uniría a la troupe de Bob Pender, en la cual demostraría sus habilidades acrobáticas y de bailarín que posteriormente rememoraría en algunas secuencias de sus títulos cinematográficos.
    Cuando el grupo de Pender desembarco en los Estados Unidos, allá por 1920, Archie decidió establecerse en el continente americano y probar suerte en el teatro de Broadway. Entre tanto, se vio obligado a trabajar en diversos oficios, entre ellos como hombre anuncio.
    Sus apariciones en las comedias musicales «Golden Dawn» o «Nikki», le condujeron finalmente hacia Hollywood. En 1932 firmó un contrato con los estudios Paramount, que le sugirieron cambiar de nombre. Leach adoptaría a partir de ese momento el nombre artístico de Cary Grant.
    Debutó en el cine con la película de Frank Tuttle, «Esta es la noche» (1932), que fue el comienzo de una serie de títulos en los que Cary daría vida a diversos papeles secundarios, como «La venus rubia» (1932), film de Josef Von Sternberg protagonizado por Marlene Dietrich.
    Mae West influyó positivamente en la carrera de Cary Grant al exigir su participación en diversas películas, como «No soy ningún ángel» (1933), de Wesley Ruggles, o «Lady Lou» (1933), de Lowell Sherman.
    SUS PRIMEROS EXITOS
    Cary obtendría su primer papel de importancia tras abandonar la Paramount, co-protagonizando junto a Katharine Hepburn la película «La gran aventura de Silvia» (1935), un simpático film de George Cuckor en el que el actor imprimió las características interpretativas que tan bien sabría modular en sus interpretativas posteriores.
    Tras este éxito, Cary Grant volvió a aparecer en películas como «Ídolo de Nueva York» (1937), un film de Rowland V. Lee con Edward Arnold como protagonista, o «Una pareja invisible» (1937), una comedia de corte fantástico dirigida por Norman Z. McLeod y co-protagonizada por Constance Bennett. Ese mismo año interpretó junto a Irene Dunne «La pícara puritana» (1937), una gran comedia de Leo McCarey que ganaría el Oscar a la mejor película.
    A finales de los 30, y ya con la reputación bien ganada, realizó interpretaciones magistrales en «La fiera de mi niña» (1939), de Howard Hawks, «Vivir para gozar» (1939), de Cukor, «Gunga Din» (1939), de George Stevens, «Sólo los ángeles tienen alas» (1939), de Hawks o «Dos mujeres y un amor», comedia romántica dirigida por John Cromwell y co-protagonizada por Carole Lombard y Kay Francis.
    A lo largo de los años 40 y 50 Cary Grant se consolidaría como uno de los actores más importantes de su tiempo. «Luna nueva» (1940) de Howard Hawks, «Mi esposa favorita» (1940) de Garson Kanin, «Historias de Filadelfia» (1940) o «Serenata nostálgica» (1941), de George Stevens, fueron algunos de sus mejores títulos en el comienzo del nuevo decenio. Cary Grant donó su salario íntegro cobrado por «Historias de Filadelfia» al ejército británico en combate en la Segunda Guerra Mundial.
    DOS NOMINACIONES FRUSTRADAS
    Fue nominado por vez primera al Oscar por su interpretación en «Serenata nostálgica», aunque el galardón no cayó en sus manos sino en las de Gary Cooper por su interpretación en el «El sargento York». En 1941 se produjo su primera colaboración con Alfred Hitchcock en el film «Sospecha» (1941), con Joan Fontaine.
    Cary Grant, y tras adquirir su nacionalidad estadounidense en el año 1942, volvería a ser nominado al Oscar por el drama dirigido por Clifford Odets «Un corazón en peligro» (1944), pero de nuevo no se alzó con el galardón, llevándoselo esta vez Bing Crosby por «Siguiendo mi camino». Con premios o sin ellos, lo cierto es que gozaba de la admiración del público, siendo uno de los actores más taquillero del momento, lo que se puso de manifiesto en títulos como «Arsénico por compasión» (1944), obra maestra del humor negro dirigida por Frank Capra, o «Encadenados» (1946), inolvidable obra de Hitchcock llena de intriga y romanticismo que estaba co-protagonizada por Ingrid Bergman y Claude Rains.
    Cary continuó su imparable carrera filmográfica con diversos títulos, algunos de ellos rodados en colaboración con su tercera esposa, la actriz Betsy Drake: «En busca de marido» (1948), de Don Hartman y «Hogar, dulce hogar» (1952), de Norman Taurog. Intervino también en películas como «La novia era él» (1949) de Howard Hawks, «Crisis» (1950), film dirigido por el debutante Richard Brooks o «Murmullos en la ciudad» (1951), un melodrama dirigido por Joseph L. Mankiewicz. Junto a su amigo Howard Hawks protagonizaría la magnífica comedia «Me siento rejuvenecer» (1952), película en la que aparecían Ginger Rogers y Marilyn Monroe. Su tercera colaboración con Hitchcock fue «Atrapa a un ladrón» (1955), estimable film co-protagonizado con Grace Kelly.
    Tras intervenir en películas como «Orgullo y Pasión» (1957), rodaje en el que al parecer se enamoró perdidamente de Sophia Loren y «Tú y yo» (1957) de Leo McCarey, Cary Grant crearía Grandon, una productora que fundó en asociación con el director Stanley Donen. Con Grandom interpretaría la comedia «Bésalas por mí» (1957), «Indiscreta» (1958), «Página en blanco» (1960) y «Charada» (1963).
    En su última etapa como actor la película más sobresaliente de su filmografía fue «Con la muerte en los talones» (1959), una obra maestra dirigida por Alfred Hitchcock. Trabajó también en la comedia bélica «Operación Pacífico» (1959), de Blake Edwards y «Operación Whisky» (1964), de Ralph Nelson en la que aparecía por primera y única vez en su carrera con una apariencia desaliñada.
    RETIRO SIN DECADENCIA
    Tras el rodaje de «Apartamento para tres» (1966), film dirigido por Charles Walters y co-protagonizado por Samantha Eggar, Cary Grant abandonó definitivamente su carrera dejando un buen sabor de boca a sus seguidores, dedicándose en lo sucesivo a diversas labores ejecutivas relacionadas con el mundo del cine. Tres años después la Academia le galardonaría con un Oscar honorífico por su extraordinaria carrera.
    Además de su enlace con Betsy Drake, con quien estuvo casado entre 1949 y 1962, Cary Grant se había casado con la actriz Virginia Cherrill (1934-1935), la multimillonaria Barbara Hutton (1942-1945, la también actriz Dyan Cannon (1965-1968), con quien tuvo a su única hija, Jennifer, en 1966 y Barbara Harris, con quien contrajo matrimonio el año 1981. Aunque se rumoreaba que Cary Grant era bisexual, el actor negó siempre rotundamente tal habladuría.
    Cary Grant falleció el 29 de noviembre de 1986 en un hospital de Davenport, Iowa, a la edad de 82 años, tras haber sufrido unas horas antes una apoplejía que le impidió acudir a su cita habitual con el programa de televisión «Una noche con Cary Grant”.