BILLY WILDER

    Billy Wilder fue el último de los grandes mitos del cine, el último de una generación de cineastas centroeuropeos que, empujados por el nazismo, emigraron a Hollywood renovando profundamente las estructuras del cine americano. En el caso de Wilder, aportó a la comedia una visión irónica, sarcástica del tradicional american way of life. Nacido el 22 de junio de 1906 en Sucha (Austria), actualmente en territorio polaco, con el nombre de Samuel Wilder, comenzó a estudiar derecho, pero rápidamente lo abandona y se traslada a Berlín donde ejerce como periodista y bailarín ocasional.
    En 1927 es contratado por la UFA como corrector de guiones, su primer contacto con el cine, y dos años después comienza a escribir sus propios guiones. Su carrera en el cine comienza en 1929, como guionista de «Der Teufelsreporter». En esos días colaboró con cineastas de la talla de Ernst Lubitch, Hans Schwartz y Robert Siodmak. Con la llegada de Adolf Hitler al poder, huye a Francia en» 1933, donde dirige su primer filme un año más tarde: «Curvas peligrosas», codirigida junto a Alexandre Esway. Ese mismo año se traslada a Hollywood, siguiendo las huellas de sus ídolos de entonces: Tom Mix y Douglas Fairbanks. La Columbia le ofrecía trabajo como guionista por 150 dólares a la semana. Al llegar, sólo sabía cien palabras en inglés. Pronto colabora de nuevo con Lubitsh, que había huido del nazismo como él, en el guión de «La octava mujer de Barba Azul» (1938) y con Howard Hawks en «Bola de fuego» (1941), entre otros directores.
    DRAMAS Y COMEDIAS
    Estos guiones convencen a los directivos de la Paramount, que en 1942 le dan la oportunidad de debutar como director en solitario con «El mayor y la menor», iniciando una de las más deslumbrantes comedias que ha dado la historia del cine. En Wilder se aúnan a un mismo tiempo los dramas negros y la comedia.
    En 1938 conoce a Charles Brackett, un guionista de prestigio en Nueva York, con el que inició una colaboración que duró 12 años y dio frutos como «Ninotchka», protagonizada por Greta Garbo. Wilder siempre necesitó un compañero que le ayudara a verter al inglés, en el que se mostró inseguro toda su vida, sus geniales ideas. Así, se puede mencionar tqambien su trabajo durante 30 años con «Izzy» L. Diamond.
    Así surgen obras maestras del cine negro y del drama, como «Perdición» (1944) y «Días sin huella» (1945), por el que ganó el Oscar a la mejor película; «El crepúsculo de los dioses» (1950), una feroz crítica a las estructuras de Hollywood; «El gran carnaval» (1951), «Traidor en el infierno» (1953), «Testigo de cargo» (1958), «La vida privada de Sherlock Holmes» (1970), y «Fedora» (1978).
    Pero serán las comedias ácidas, de diálogos chispantes y muy cínicas las que den a Wilder fama mundial: «Sabrina» (1954), «La tentación vive arriba» (1955), «Ariane» (1957), «Con faldas y a lo loco» (1959), «El apartamento» (1960), «Uno, dos, tres» (1961), «Irma la dulce» (1961), «Bésame tonto» (1964), «En bandeja de plata» (1966), «¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre» (1972), «Primera plana» (1974) y «Aquí un amigo» (1981), película que cerró su carrera al no conseguir los resultados de taquilla deseados, y que Hollywood, tan cruel con los veteranos, no le dio ninguna nueva oportunidad. Sólo le faltó hacer un western, pero es que, como él mismo dijo en más de una ocasión, «no me gustan nada los caballos». En 1987 se le recompensó con un Oscar honorífico a toda su carrera.
    LEMMON Y MATTHAU
    Wilder, con fama de uraño, cínico y malhumorado, aseguró, tras dirigir a Marilyn Monroe en dos filmes, que no volvería a trabajar con esa «estrella crónicamente tardía». «He discutido esto con mi doctor, mi psiquiatra y mi contable -afirmó en cierta ocasión- y me dijeron que era demasiado viejo y demasiado rico para volver a pasar por esto de nuevo». Sin embargo, una de estas películas, «Con faldas y a lo loco» figura en el número 1 de la lista de las 100 cintas americanas más graciosas de la historia, según la Academia de Cine Irving Thalberg. Y un año después, «El apartamento», está considerada por muchos la cima de su carrera.
    Responsable del emparejamiento artístico de Jack Lemmon y Walter Matthau, pareja que constituyó una auténtica bomba de relojería de la comedia, Wilder es también el responsable de muchos de los iconos del siglo XX, como la imagen de Marilyn Monroe refrescándose las piernas con una de las rejillas de ventilación del metro en «La tentación vive arriba», o el mejor colofón que jamás ha tenido una película cuando en «Con faldas y a lo loco» Lemmon, quitándose la película confiesa a su multimillonario enamorado Osgood, interpretado por Joe E. Brown «¡Soy un hombre!», a lo que Osgood replica «¡Nadie es perfecto».
    Billy Wilder se casó dos veces, la primera con una californiana en 1938, con la que tuvo una hija, Victoria. Divorciado en 1947, volvió a contraer matrimonio dos años después, esta vez con la actriz Audrey Young.
    Billy Wilder falleció de neumonía a los 95 años, el 27 de marzo de 2002. Operado de cataratas en enero de 2000, era incapaz, según su propia confesión, de ver una película desde 1998. En abril de 2000 fue hospitalizado durante tres semanas por una infección urinaria. En el mismo centro hospitalario coincidió con su amigo Walter Matthau, que falleció tres meses después.