ANTONIO MERCERO

    Antonio Mercero nació en Lasarte (Guipúzcoa) el 7 de marzo de 1936. En sus más de 50 años de profesión conseguió aunar humor y dolor en casi todas su producciones con un estilo personalísimo. Televisión y cine se han mezclado desde sus inicios.
    Director y guionista, se licenció en Derecho en la Universidad de Valladolid en 1958. Apasionado por el cine, al año siguiente se traslada a Madrid para ingresar en la Escuela Oficial de Cine, donde obtiene el diploma en 1962. Antes de graduarse, rueda los cortometrajes «La oveja negra» (1960), «Pis» (1961) y «La muerta» (1962). Su práctica de fin de curso, «Trotín Troteras» (1962), es galardonada en la Bienal de Arte de París en 1965.
    Su siguiente cortometraje, «Lección de arte», rodado ya como profesional en 1962, obtiene la Concha de Oro y la Perla del Cantábrico en el Festival de Cine de San Sebastián, además del Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo y de una Mención Especial del Festival de Cork (Irlanda). Al año siguiente rueda su primer largometraje, «Se necesita chico» (1963).

    Entre 1969 y 1974 trabaja como realizador de diferentes anuncios publicitarios, además de documentales y reportajes anónimos para el NO–DO como «Elegía por un circo» (1969), galardonada en la Semana de Cine en Color de Barcelona; «La balada de los cuatro jinetes» (1969), Espiga de Oro de la Semana de Cine de Valladolid; «Mingote» (1972), «Hábitos de compra» (1972) o «Difícil faena» (1974).
    En 1970 realizó para Televisión Española el programa de ficción «Simposium para la paz», Mención Especial y Premio UNDA en el Festival de Televisión de Montecarlo. «Crónicas de un pueblo» (1972) fue Premio Nacional, Premio Ondas, Antena de Oro y TP de Oro ese mismo año.
    EL EMMY
    «La cabina» (1973), mediometraje para televisión protagonizado por José Luis López Vázquez y en cuyo guión trabajó José Luis Garci, fue galardonado con el Emmy por la Academia Nacional de Televisión y Ciencias de Nueva York y con el Premio de la Crítica Internacional del Festival de Montecarlo. Por parte de la crítica española recibe el Premio Quijote de Oro al Mejor Director.
    Más tarde, dirige las películas «Los pajaritos» (1974) y «Don Juan» (1974) para la televisión, y regresa a la gran pantalla con «Manchas de sangre en un coche nuevo» (1974), «Las delicias de los verdes años» (1976, Mención Especial en el Festival de Montecarlo) y «La guerra de papá» (1977), adaptación de la novela «El príncipe destronado», de Miguel Delibes, que durante varios años se mantien como la más taquillera del cine español.

    En 1978 estrena «Tobi» y «Picasso insólito», un cortometraje para televisión sobre el pintor malagueño, Premio de Calidad del Ministerio de Cultura. Entre 1979 y 1980 dirige «Verano Azul», la exitosa serie televisiva de gran difusión internacional. Recibe el Premio al Mejor Realizador en el Festival de Praga, el Cofre de Plata en el Festival de Plovdid (Bulgaria) y el Premio TP de oro a la Mejor Serie del Año.

    En 1982 vuelve al cine con «La próxima estación», protagonizada por Lola Herrera y Alfredo Landa y, al año siguiente dirige la película infantil «Buenas noches, señor monstruo» (1983). En 1985 realiza la serie «Turno de oficio», galardonada con el TP de Oro a la Mejor Serie. En su despacho tiene una enorme fotografía de John Ford. Cada vez quie inicia un rodaje se dirige a él buscando inspiración y consejo.

    EL DOBLE DE FRANCO
    En 1987 estrena el largometraje «Espérame en el cielo», siendo la segunda película española en la que aparece Franco como un personaje de ficción. El filme es una entrañable historia que lleva a la pantalla un rumor que corrió por las calles de Madrid durante el franquismo: Franco tenía un doble que le sustituía en muchas ocasiones. En 1988 dirige «El tesoro», que se presenta en la Semana de Valladolid, la otra película de Mercero basada en una novela de Miguel Delibes, que sin embargo no tiene difusión comercial. Al año siguiente filma «Don Juan, mi querido fantasma» (1989) y entre 1991 y 1995 rueda la serie «Farmacia de guardia», TP de Oro a la Mejor Comedia durante esos años.
    En 1996, la ciudad de San Sebastián le concede el Tambor de Oro y al año siguiente recibe la Medalla de Oro a las Bellas Artes. Su siguiente largo, «La hora de los valientes» (1998) es seleccionado como Mejor Película en la Semana del Cine Vasco y recibe el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Moscú. Además, Mercero es elegido Mejor Director en el Festival Hispano de Miami.

    En 1999 realiza para TVE «La habitación blanca» y en 2002 dirige «Planta 4ª», protagonizada por Juan José Ballesta, con la que obtuvo el Premio al Mejor Director en el Festival de Cine de Montreal (Canadá).

    Este mismo año la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión, que presidió entre 1998 y 2000, le entrega su premio Toda una Vida.
    En 2004 vuelve a la TV para rodar la serie «Manolito gafotas», basada en las novelas de Elvira Lindo. «¿Y tú quién eres?» (2007), que aborda la enfermedad del Alzheimer, con Manuel Alexandre, López Vázquez y Álvaro de Luna, enfermedad que se le manifiesta también a él, es su último filme. Poseía premios como la Concha de Oro y la Perla del Cantábrico en el Festival de Cine de San Sebastián, el Emmy de la Academia Nacional de Televisión y Ciencias de Nueva York, el Premio de la Crítica Internacional del Festival de Montecarlo o la Medalla de Oro de las Artes en 1996, entre otros. El 14 de febrero de 2010 el genial director recibió el Goya de Honor de la Academia de Cine por toda una vida detrás de las cámaras.
    En teatro llevó a escena «Isabel, reina de corazones» (1983), que estrena en el Teatro madrileño de La Comedia, y dos décadas después dirige en el Teatro María Guerrero «Los verdes campos del Edén» (2004) y presenta el monólogo «Los cojos no trotan» (2005), interpretado por el humorista Eloy Arenas. Casado con Isabel, a la que conoció cuando estudiaba en Valladolid, fue padre de seis hijos. Uno también director de cine. Mercero falleció en Madrid el 12 de mayo de 2018 como consecuencia del Alzheimer que padecía.

    HAN DICHO
    «Es el niño que se hizo genio, pero que supo seguir siendo niño». Juanjo Artero
    «Mercero es de los pocos directores a los que les gusta de verdad trabajar con los actores. No les tiene miedo. Él mismo interpreta todos los papeles para decirte lo que quiere, yo creo que tiene algo de actor frustrado». Álvaro de Luna
    «Aprendes mucho con él. Asume tu discurso y lo hace propio. Por su afán innovador, su inquietud y porque nunca ha dejado de ser el niño que fue, le gusta rodearse de gente joven, y escucha las propuestas que le haces”. Ignacio Del Moral.
    «Antonio es un experto en hacerte sentir, tiene una humanidad que desborda, y hasta el más fuerte o el más punki se le termina saltando una lagrimita cuando ve sus películas». Gabino Diego
    «Es un hombre tan generoso y bueno que, aunque no pasó nada, me animó a seguir escribiendo sipnosis. Y un día, de la noche a la mañana, se convirtió en guionista de Farmacia de guardia, un trabajo que se realizó «con una libertad hoy inconcebible. No había jerarquías, era pura intuición”. Daniel Sánchez Arévalo
    «Le estoy muy agradecido porque mató mi imagen de galán y me dio una nueva con ‘El Chepa’ que dignificó mi carrera». Juan Luis Galiardo
    «Antonio defiende que el cine tiene que tener humor y dolor. Para él, la ternura es un bien de nuestra sociedad, aunque esté perseguida, por eso han tachado su cine de ternurista. Un día me contó que existen los diez terroristas más buscados y los diez ternuristas más buscados, con Chaplin a la cabeza. Él me ha enseñado que ser ternurista es un halago». Albert Espinora
    «Pertenece a esa generación de esta profesión que entiende esto «nuestro» de una manera más lúdica, con todo el respeto y responsabilidad del saber hacer, pero teniendo la mirada de quién ha sabido vivir, de los que saben apreciar casi a partes iguales unas deliciosas croquetas como un plano en una tempranera y atareadísima mañana de rodaje». Adriana Ozores
    «Si tuvieses que poner un título a toda mi vida elegiría una frase que me encanta de Cioran que con el paso del tiempo he terminado haciendo mía por mi manera de ser: «La risa es lo único que nos permite seguir vivos”. Antonio Mercero