VERANO DEL 42 (1971)

    Titulo original: Summer of’ 42
    Año: 1971
    País: EE.UU.
    Duración: 102 min.
    Dirección: Robert Mulligan
    Guión: Herman Raucher.
    Música: Michel Legrand.

    Intérpretes

    Jennifer O’Neil, Gary Grimes, Jerry Houser, Olivier Conant, Katherine Allentuck, Christopher Norris, Lou Frizzell, Robert Mulligan, Lou Frizzell, Walter Scott y Maureen Stapleton.

    Sinopsis

    Un hombre evoca un verano de su adolescencia en que amó a una mujer mayor que él. Estamos en 1942 en un pequeño pueblo americano situado en una isla costera. Gran parte de los hombres jóvenes del lugar están lejos de sus casas, luchando en los frentes de la Segunda Guerra Mundial. Hermie (Gary Grimes) es un adolescente que junto a sus amigos Oscy (Jerry Houser) y Benjie (Oliver Conant), pasa sus vacaciones veraniegas en el lugar. Los tres tienen 15 años y muchas ganas de entender alas chicas, aunque se avergüenza de hablar de ello con los mayores. El joven está platónicamente enamorado de Dorothy (Jennifer O’Neill), una mujer que no llega a los treinta y que vive sola en una casa de la playa mientras su marido lucha en Europa. Un día Dorothy le pide que le acompañe y él se brinda a llevarle las provisiones. Nace de esta manera una relación de amistad entre Dorothy y Hermie, que mientras para la mujer solo es una amistad de tener alguien con quien hablar y olvidarse un poco de su soledad, para el muchacho es un paso más hacia ella, de la que cada vez está más enamorado, aunque no se atreva a confesárselo abiertamente.

    Comentario

    Un relato nostálgico en torno a la educación sentimental de un adolescente norteamericano en los años de la Segunda Guerra Mundial que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un filme de culto. Robert Mulligan recrea con gran sensibilidad el mundo del joven protagonista y su iniciación sexual junto a una mujer mayor cuyo marido lucha en la guerra. La película está narrada con gran delicadeza, basándose en los recuerdos brumosos de un tiempo ya superado, encontrando un tono justo, grave a veces, emotivo casi siempre, sin caer ni en sensiblerías ni erotismos y con un contrapunto excelente a cargo de la música de Michel Legrand.