VEN TRAS DE MÍ

    Titulo original: Follow me quietly
    Año: 1949
    País: EE.UU.
    Duración: 60 min.
    Dirección: Richard Fleischer
    Guión: Lillie Hayward, según un argumento de Anthony Mann y Francis Rosenwald.
    Música: Leonid Raab.

    Intérpretes

    William Lundigan, Dorothy Patrick, Jeff Corey, Nestor Paiva, Charles D. Brown, Paul Guilfoyle, Edwin Max, Frank Ferguson, Marlo Dwyer, Archie Twitchell, Douglas Spencer, Walden Boyle, Paul Bryar, Wanda Cantlon, Maurice Cass, Martin Cichy, Art Dupuis, Virginia Farmer, Robert Emmett Keane, Nolan Leary, Michael Mark, Frank McCarroll y Howard M. Mitchell.

    Sinopsis

    Un asesino en serie, que se hace llamar El Juez (Edwin Max), tiene en vilo a una ciudad. Se ha autoproclamado destructor del mal, y persigue y estrangula a quienes no encajan en sus cánones del bien y del mal y que considere indignos de seguir viviendo. Harry Grant (William Lundigan) es el detective encargado del caso, obsesionado con este asesino, que se encuentra desesperado por la falta de pistas que conduzcan a su captura. Un día conoce en un bar a quién considera una prostituta, Ann Gorman (Dorothy Patrick), que no es sino una espabilada periodista en busca de un caso que contar. El Juez prosigue con sus crímenes y los testigos proporcionan al policía una descripción lo suficientemente rigurosa como para que este cree un maniquí de tamaño natural de gran semejanza con El Juez. El maniquí permanece sentado en una silla en una esquina de un despacho de la comisaría de policía, donde Harry Grant, frustrado, ante su incapacidad para dar con él, relata todos sus pensamientos en voz alta ante el maniquí. Sin embargo, El Juez, dando un paso más en su vida delictiva, entra furtivamente en la comisaría y asume la posición del maniquí en la silla, escuchando así, por casualidad las estrategias del policía. Finalmente será la periodista quién ayude al detective en la captura del psicópata asesino.

    Comentario

    Excelente serie negra de Richard Fleischer, que parte de un argumento del también director Anthony Mann, quién colaboró asimismo en la dirección, aunque sin aparecer en los créditos. Es una de las primeras veces que Hollywood tocaba la figura del psicópata asesino, un tipo de villano que posteriormente ha dado mucho juego en el cine.