VAMPIR-CUADECUC

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    Titulo original: Vampir-Cuadecuc
    Año: 1970
    País: España
    Duración: 75 min.
    Dirección: Pere Portabella
    Guión: Joa Brossa
    Música: Carles Santos

    Intérpretes

    Christopher Lee, Herbert Lom, Soledad Miranda, Jack Taylor y Jesús Franco.

    Premios

    Seleccionada para la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes

    Sinopsis

    El rodaje de una película de vampiros, “El conde Drácula”, sirve de reflexión sobre el género a partir de una experimentación con el lenguaje narrativo. Es también, un intento de desentrañar lo fantástico reducido al género de terror; una travesía a través del género cinematográfico, un discurso sobre un discurso, un filme-vampiro pues ha sido realizado durante el rodaje de la película de Jesús Franco, a la que somete y vampiriza a un tiempo. Pero fundamentalmente la película fue uno de los primeros filmes marginados hechos en España, marginación, que no es el resultado de una opción voluntaria, sino forzada por el contexto político, social y cultural del momento. Fue, en 1970, con el franquismo ejerciendo también la tutela cinematográfica, la única respuesta posible, la única salida para un cine independiente en España, que empieza por la renuncia definitiva a la “protección” del Estado y a la tutela de las grandes distribuidoras, de la censura y del control oficial e industrial y a la necesidad de arraigo con nuestra realidad concreta, con una política de producción ideológicamente coherente con las necesidades del momento; rechazando de plano las vías de la Administración, que en el mejor de los casos no eran otra cosa que una manifestación más del aparato de poder.

    Comentario

    “Vampir-Cuadecuc” es una película experimental realizada por Pere Portabella en 1970, posiblemente el filme clave para entender la transición que se produce en el campo cinematográfico español desde el período de los “nuevos cines” (permitidos por la administración franquista) hacia las practicas clandestinas, ilegales o abiertamente de oposición antifranquista. Consiste en una filmación del rodaje de filme comercial, “El Conde Drácula”, de Jesús Franco, con Chistopher Lee (que volvería a aparecer dos años después en “Umbracle”, otra película de Portabella), como figura central, dando vida al Conde Drácula. Portabella ejerce dos tipos de violencia sobre la narrativa estándar: elimina totalmente el color y sustituye la banda sonora por un paisaje de colisiones imagen-sonido a cargo de Carles Santos. Filmado, provocadoramente, en 16 mm. y con negativo de sonido, las tensiones entre el blanco y el negro favorecen el extraño “materialismo fantasmático” de este análisis desvelador de los mecanismos de construcción del ilusionismo del cine narrativo dominante, que al mismo tiempo constituye una intervención radical en la institución cinematográfica española.