UNA MUJER DE PARÍS

    Titulo original: A Woman of Paris
    Año: 1923
    País: EE.UU.
    Duración: 93 min.
    Dirección: Charles Chaplin
    Guión: Charles Chaplin.
    Música: Charles Chaplin.

    Intérpretes

    Edna Purviance, Clarence Geldart, Carl Miller, Lydia Knott, Charles K. French, Adolphe Menjou, Betty Morrissey, Malvina Polo, Nellie Bly Baker, Henry Bergman, Charles Chaplin, Frank Coghlan Jr., Harry d'Abbadie d'Arrast, Stella De Lanti, Jean de Limur, Charles Farrell, Bess Flowers, Karl Gutman, James A. Marcus, Harry Northrup y Granville Redmond.

    Sinopsis

    Ante la incomprensión de sus familias, una pareja de jóvenes enamorados decide fugarse a París. La súbita muerte del padre del chico hace que ella, Marie St. Clair (Edna Purviance), creyéndose plantada en la estación, decida irse sola. En París se convierte en la amante de lujo de Pierre Revel (Adolphe Menjou), un millonario. Una noche, cuando se dispone a ir a una orgía, se encuentra con Jean (Carl Miller), su antiguo novio, que vive en París con su madre (Lydia Knott), convertido en pintor. Duda si vuelve con él y, ante la oposición de la madre, decide seguir con su amante millonario. El chico se suicida y Marie vuelve al campo para dedicarse al cuidado de huérfanos, junto a la madre del novio muerto.

    Comentario

    En esta película Chaplin no actúa, y cambia la comedia por el drama. Denuncia la hipocresía y los prejuicios morales a través de una sencilla joven (Edna Purviance) que se enamora de un pintor. Fue una película maldita de Chaplin, en la que el público no aceptó el cambio de género siendo un enorme fracaso, lo que provocó que el director la retirase de circulación y durante medio siglo no se pudiese ver. Además, la supuesta amoralidad del argumento, con el que Chaplin daba una sonora bofetada a los valores tradicionales, provocó un enorme escándalo. A destacar dos memorables elipsis, la pipa humeante que delata la muerte del padre del chico y, en la estación, las luces de los vagones proyectadas sobre el rostro de ella, sustituyendo al auténtico tren, un efecto que desde entonces se convirtió en un uso común en el cine.