UNA CIERTA VERDAD

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    Titulo original: Una cierta verdad
    Año: 2008
    País: España
    Duración: 136 min.
    Dirección: Abel García Roure
    Guión: Abel García Roure
    Música: Ricardo Santander

    Intérpretes

    Javier Sánchez Gázquez, Rosario Moreno Gómez y Bernat Pérez Acero

    Premios

    Seleccionada para la competición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci)

    Sinopsis

    Durante el periodo de casi dos años, las vidas de cinco personajes se entrecruzan en el entorno de un Hospital de Salud Mental. Los cinco han visto o verán severamente alteradas sus capacidades de comprender y percibir la realidad; invadidos y desposeídos de todo aquello que conforma su propia identidad como personas. Siguiendo la estela de estas historias íntimas, la película nos embarca en un viaje emocional y de conocimiento a la búsqueda de un resquicio de luz en el aparentemente inextricable y enigmático universo de la locura. Como en una novela de intriga, con paciencia y rigor, el film nos revela los signos que trazan secretamente el hilo narrativo del relato humano que se oculta detrás de todo proceso de trastorno mental.

    Comentario

    Documental que marca el debut en la dirección de Abel García Roure (ayudante de dirección en “En construcción”, “El cielo gira”, “Cravan vs. Cravan”, entre otras). El filme explora la historia humana y los mecanismos psíquicos que se ocultan detrás de todo proceso de trastorno mental. La película se adentra, casi en primera persona y en el entorno de un Hospital de Salud Mental, en la misteriosa realidad de cinco pacientes cuya vida diaria es reflejo de una lucha constante en la que no hay tregua. El filme asume un doble reto, acercarse a la realidad del continuo e inquietante pulso entre los dos mundos de los protagonistas (el que les rodea y el suyo propio) y explorar los mecanismos de funcionamiento de sus mentes. El rodaje tuvo lugar entre noviembre de 2005 y julio de 2007 en la ciudad de Sabadell (Barcelona) y en el Complejo Hospitalario Parc Taulí. Más de un año y medio de seguimiento para poder conocer y retratar sin filtros la evolución y los momentos determinantes de las vidas de sus protagonistas. Esta fórmula de grabación, desarrollada en estrecha complicidad entre el equipo de rodaje y los retratados, ha permitido realizar un seguimiento fiel y sincero de las vivencias de los personajes protagonistas en el enigmático universo en el que se ven prisioneros. Aunque en su esencia, la película es un documental, puesto que retrata la realidad, se vale de un lenguaje narrativo cercano a la ficción para acentuar la identificación con el espectador.