UN TIPO SERIO

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    Titulo original: Serious Man
    Año: 2009
    País: EE.UU. - Gran Bretaña - Francia
    Duración: 105 min.
    Dirección: Joel y Ethan Coen
    Guión: Joel y Ethan Coen
    Música: Carter Burwell

    Intérpretes

    Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Aaron Wolff, Jessica McManus, Peter Breitmayer, Brent Braunschweig, David Kang, Bejamin Portnoe, Jack Swiler, Andrew S. Lentz, Jon Kaminski Jr., Ari Hoptman, Alan Mandell, Amy Landecker, George Wyner, Michael Tezla, Katherine Borowitz, Stephen Park, Allen Lewis Rickman, Yelena Shmulenson, Fyvush Finkel, Ronald Schultz, Raye Birk, Jane Hammill, Claudia Wilkens, Simon Helberg, Adam Arkin, Jim Cada, Michael Lerner, Charles Brin, Michael Engel, Tyson Bidner, Phyllis Harris, Sigel Bruse, Hannah Nemer, Rita Vassallo, Warren David Keith, Neil Newman, Tim Russell, Jim Lichtscheidl, Wayne Evenson, Scott Baker, Landyn Banx, Rachel Grubb, Sherilyn Henderson, Nicole Kruex, Lauri Mueller, Helen Murray, Lisa Pechmiller y Asher Pink.

    Premios

    Nominada al Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia o Musical (Michael Stuhlbarg)

    Sinopsis

    Año 1967. Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), es un hombre bueno. Es un marido fiel y afectuoso, un padre entregado y un profesor de física serio, siempre justo y correcto, a pesar de las tentaciones diarias que le acechan, de una tranquila universidad del Medio Oeste americano. Pero un buen día, todo empieza a ir mal. Acaba de enterarse de que su esposa Judith (Sari Lennick) ha decidido dejarle. Se ha enamorado de Sy Ableman (Fred Melamed), un tipo pretencioso conocido de la pareja, que le parece más coherente que el apático Larry. Por si fuera poco, su hermano Arthur (Richard Kind), incapaz de conseguir un trabajo, duerme en el sofá del salón; su hijo Danny (Aaron Wolff) tiene problemas de disciplina y hace novillos en la escuela hebraica, y su hija Sarah (Jessica McManus) le sisa dinero de la cartera porque sueña con operarse la nariz. Mientras su esposa y Sy Ableman empiezan una nueva vida y la carga de su hermano se hace cada vez más insoportable, alguien empieza a mandar cartas anónimas para chantajear a Larry y hacerle perder su puesto en la Universidad. Además, un alumno de posgrado intenta sobornarle para obtener una mejor nota, al mismo tiempo que le amenaza con llevarle a los tribunales por difamación. Pero la cosa no acaba ahí. La preciosa vecina de Larry le atormenta tomando el sol desnuda. En su lucha por mantener el equilibrio, Larry pide consejo a tres rabinos. Y para colmo, el amante de su mujer muere en un accidente de coche y ella insiste en que Larry pague el entierro. Larry, que tampoco anda muy bien de dinero, debe hacerse cargo del entierro de un hombre al que odiaba, abonar la fianza de su hermano jugador, además de intentar proteger su buen nombre y su carrera. ¿Podrá alguien ayudarle a salir del agujero y convertirse en una persona decente, un “mensch”, un hombre serio?

    Comentario

    Lo mejor que se puede hacer con una de estas comedias negrísimas de los Coen es reir, y mucho; síntoma de que uno sabe reírse de sí mismo. Porque lo que perpetran una vez más este par de maquiavélicos hermanos es eso, dominan el arte de ridiculizar a medio mundo y encima distrayendo al espectador con “ese tipo raro de la pantalla” que no es otra cosa que él, usted, y yo mismo. Sentados ahí, nosotros podemos perder perspectiva y algo de cerebro; ellos, los Coen, no. Además nos sirven semejante plato envenenado con una ración de agilidad, cianuro y desparpajo que deja los diálogos como nuevos. Lo del arranque de la película, el cuentito y todo lo que sigue en plan judío, puro “Mac Guffing”, simple adorno.Y si impecable resulta la historia, irresistible, su forma, ambientación sesentera, fotografía y puesta en escena, todo reluce como nuevo. Más: que otra vez los Coen dan en la diana con el puñado de secundarios que pueblan la patética aventura de Larry Gopnik, desde el hermano parásito, la mujer sanguijuela, el novio indigesto, el alumno corruptor o el vecino retorcido… todos ellos redondean la crónica de un disparate tan cruel como vacilón; parecen de tebeo, de cómic, pero sólo parecen: la blandenguería de uno, la estupidez de otros y la mala fe de muchos también en la vida real juegan las peores pasadas del destino. Situaciones increíbles y conocidas surgen como setas, a cargo de tipos tan serios como Gopnik, al que Michael Stuhlbarg borda como el más anodino, flojo y pazguato de todos. No es exactamente un reprimido, sino algo mucho peor: alguien acostumbrado a doblar la testuz a las primeras de cambio. Un memorable calzonazos.