UN LUGAR EN EL MUNDO (1992)

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    Titulo original: Un lugar en el mundo
    Año: 1992
    País: Argentina - España
    Duración: 120 min.
    Dirección: Adolfo Aristarain
    Guión: Adolfo Aristarain y Alberto Lecchi, basado en un argumento de Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra
    Música: Emilio Kauderer

    Intérpretes

    José Sacristán, Federico Luppi, Leonor Benedetto, Cecilia Roth, Rodolfo Ranni, Hugo Arana, Gaston Batyi, Lorena del Río, Mario Alarcón, Juan José Ghisalberti, Hugo Pertoni, Eduardo Arias, Roberto Rizotti, Marcos Woinsky, Santiago Chade, Arturo Fernández, Esther Guevara, José Vieira, Lorena Soledad Rojo, Mauro Nievas, Claudio Piñeiro, Sohar Ruiz, Jacinto Bravo, Luciana, Mariano Ortega, Fabián Vena, Adolfo Aristarain y Lito Cruz.

    Premios

    Nominada al Oscar a la Mejor Película en lengua extranjera Goya a la mejor película extranjera de habla hispana
    Concha de Oro y Premio de la OCIC en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián

    Sinopsis

    Convertido en un hombre, Ernesto (Gaston Batyi) regresa a Valle Bermejo, un remoto pueblo de la provincia argentina de San Luis. Allí recuerda su niñez, La afición de Ernesto (Mariano Ortega), de 11 años de edad, es montar a caballo y hacer carreras con el tren. También ayudar a su padre a dar clases en una escuela improvisada en un salón de su casa. Mario (Federico Luppi), padre de Ernesto, se dedicaba también al oficio de comerciante de lana, dentro de una cooperativa que él mismo había creado hacia tres años para mejorar las condiciones económicas de los campesinos. Su madre, Ana (Cecilia Roth), era la médica a cargo de la salita del pueblo. Ernesto conoce a un geólogo español, Hans (José Sacristán), que viene, según lo que cuenta, contratado por Andrada (Rodolfo Ranni), el intendente del pueblo, un personaje siniestro y oscuro, para buscar petróleo en sus tierras. Aunque no lo dice, en realidad viene mandado por una multinacional con el objetivo de montar una represa hidroélectrica, pero tiene firmado un pacto de confidencialidad. El interés oculto de Andrada es comprar las tierras a los campesinos a valores inferiores a los que luego se los compraría el estado para la construcción de la represa. Hans conoce a la familia de Ernesto, y pasa bastante rato con ellos. Comparten sus historias de vida y llegan a formar una gran amistad. Da algunas clases de geología en el colegio de Mario y también le enseña cosas a Ernesto que demuestra un gran interés por las piedras. Ernesto está enamorado de Luciana (Lorena del Río), una chica del pueblo, a la que quiere enseñar a leer, pero todo se complica ya que el padre de ella lo prohíbe por lo cual Ernesto debe hacerlo a escondidas. El padre los descubre y amenaza a Ernesto para que no se acerque a ella nunca más. Cuando los miembros de la cooperativa, asustados por las amenazas de Andrada y ansiosos de recibir algún dinero, deciden vender la lana a un menor precio del que podrían conseguir si esperaran todos unidos, Mario se da cuenta de que debe tomar alguna medida ya que considera que al notar algunas mejores condiciones en su calidad de vida los campesinos han bajado los brazos y optado por la comodidad. De madrugada va con una antorcha y prende fuego el rancho donde está guardada toda la lana para alentarlos a seguir luchando por mejores condiciones. Mario comunica a su hijo que él y su madre viajarán a Buenos Aires para que él pueda comenzar los estudios secundarios allí. Él se quedará porque siente que no puede abandonar ese pueblo. Llega la multinacional a empezar la obra de la represa. Hans vuelve a España. Ana decide que se quedarán otro año más todos juntos viendo cómo resolver la situación. De vuelta al presente, Ernesto está frente a la tumba de su padre, quien, aparentemente murió poco tiempo después del momento en que transcurre la historia, víctima de un paro cardíaco. Le habla a su padre y le cuenta que aún no ha encontrado su lugar en el mundo pero que todavía tiene mucho tiempo para ello.

    Comentario

    Ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián de 1992, este sexto largometraje del director argentino Adolfo Aristarain (“Martín Hache”, “Lugares comunes”) relata la lucha de una serie de personas por defender sus creencias. Una brillante película que, con estructura de western,, se adentra en la tradición latinoamericana de cine de denuncia social. Un hombre regresa al valle dónde creció de niño. Allí sus padres fundaron una cooperativa que agrupaba a los pequeños ganaderos del valle. Por entonces apareció por allí un geólogo español que buscaba petróleo para el cacique del lugar. La película, coproducción hispano argentina, cuenta con unas excelentes interpretaciones de Federico Luppi, Cecilia Roth y José Sacristán.