TRES COLORES: BLANCO (1994)

    Titulo original: Trois couleurs: Blanc / Trzy kolory: Bialy
    Año: 1994 (Reposición)
    País: Francia - Suiza - Polonia
    Duración: 91 min.
    Dirección: Krzysztof Kieslowski.
    Guión: Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz, con la colaboración de Agnieszka Holland, Edward Zebrowswi y Edward Klosinski.
    Música: Zbigniew Preisner. Tema musical: Fragmentos de la obra "To ostatnia niedziela", de Jerzy Petersburski y Z. Friedwald.

    Intérpretes

    Julie Delpy, Zbigniew Zamachowski, Janusz Gajos, Jerzy Stuhr, Aleksander Bardini, Grzegorz Warchol, Cezary Harasimowicz, Jerzy Nowak, Jerzy Trela, Cezary Pazura, Michel Lisowski, Philippe Morier-Genoud, Piotr Machalica, Francis Coffinet, Barbara Dziekan, Marzena Trybala, Francis Coffinet, Yannick Evely, Jacques Disses, Teresa Budzisz-Krzyzanwska, Juliette Binoche y Florence Pernel.

    Premios

    Oso de Plata al Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Berlín

    Sinopsis

    Karol Karol (Zbigniew Zamachowski) es polaco y peluquero. Su mujer se llama Dominique (Julie Delpy) y es francesa. Ambos están ante el juez que tramita su divorcio en París. Según Dominique, su matrimonio no ha sido consumado, circunstancia que el propio Karol reconoce. Como consecuencia, Karol lo pierde todo: el amor inicial, su compañera sentimental, la peluquería adquirida con los ahorros de muchos años de su vida… Sin dinero, sin pasaporte, humillado, con la policía y el departamento de inmigración pisándole los talones, no puede ni tan siquiera regresar a su Polonia natal. Mikolaj (Janusz Gajos), un compatriota al que vuelve a ver en el Metro parisino, en donde Karol sobrevive sacándose unas monedas mientras toca música con un peine y un papel, se convierte en su única ayuda. Este le ofrece un trabajo muy particular, concreto y determinado que Karol rechaza de inmediato: asesinar a un hombre. A su regreso a Polonia, a Karol no le apetece ni desea ser ni inferior ni tan siquiera igual a los demás. Quiere ser, en definitiva, más igual. Con obstinada obsesión se lanza a muy diferentes empresas. Cae en la trampa de su propia venganza contra Dominique, su ex mujer. Acabará ganando algo: el amor de ésta, el que nunca existió con anterioridad.

    Comentario

    Segundo capítulo de la trilogía que el director polaco Krysztof Kieslowski dedicó a los colores de la bandera francesa. El blanco es el color de la igualdad, y tratándose de Kieslowski es la igualdad en el sufrimiento. La historia de un peluquero polaco, casado con una francesa que se divorcia de él, es el inicio de una fábula moral sobre como el éxito acaba convirtiendo a las víctimas en verdugos. El pesimismo del director se vuelve a poner de manifiesto con una película narrada con profunda tristeza y con unos personajes que acaban resultando antipáticos, lo que no impide que estemos ante un excelente filme.