TO THE WONDER (2012)

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    Titulo original: To The Wonder
    Año: 2012
    País: EE.UU.
    Duración: 112 min.
    Dirección: Terrence Malick
    Guión: Terrence Malick
    Música: Hanan Townshend Temas musicales: "Harold in Italy, Op. 16, II.", de Hector Berlioz, interpretado por The San Diego Symphony Orchestra; "Parsifal: Prelude to Act One", de Richard Wagner, interpretado por Mariinsky Theatre Orchestra; "Parsifal: Prelude to Act One", de Richard Wagner, interpretado por Hanan Townshend; "Die Jahreszeiten (Las estaciones), H0B.XXI;3", de Joseph Haydn, interpretado por Mozarteumorchester Salzburg; "Ancient Airs and Dances, Suite No. 2, P.138", de Ottorino Respighi, interpretado por National Symphony Orchestra of Ireland; "The Medusa Song", interpretado por Tatiana Chiline; "June (Barcarolle)", interpretado por Morton Gould at The Piano; "So Go", interpretado por Lauren Marie Mikus and Hanan Townshend; "Ou tu t`endors", interpretado por Ishtar Alabina; "Bartlesville Fight Song", interpretado por The Bartlesville High School Band; "Symphony No. 9 in E Minor "From the New World", Op. 95", de Antonín Dvorák, interpretado por The Bartlesville High School Band; "Miss Mary Mack"; "Lahaul Valley", interpretado por David Parsons; "Cosmic Beam Take 5", interpretado por Francesco Lupica and Lee Scott; "Quadrospazzed", interpretado por Thee Oh Sees; "Symphony No. 3, Op. 36, “Symphony of Sorrowful Song” - II. Lento Cantabile Semplice", de Henryk Gorecki, interpretado por Narodowa Orkiestra Symfoniczna Polskiego Radia w Katowicach; "The Little Grey Wolf", interpretado por Olga Kurylenko; "Unto Us A Child Is Born; Alleluia (From Christmas Cantata No. 142)", de Johann Sebastian Bach, interpretado por Hanan Townshend; "Cantus Arcticus, Op. 61, “Concerto for Birds and Orchestra”: III. Joutsenet Muuttavat (Swans Migrating)", de Einojuhani Rautavaara, interpretado por Royal Scottish National Orchestra; "Fratres for Eight Cellos", interpretado por Magyar Állami Operaház Zenekara; "Les Saisons (Las estaciones), Op. 37b-June:Barcarolle", de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, interpretado por Ilona Prunyi; "Piano Concerto No. 2 in F Major, Op. 102", de Dmitri Shostakovich, interpretado por New Zealand Symphony Orchestra; "Now Now", interpretado por St. Vincent; "Cosmic Beam Drone nº 1", interpretado por Francesco Lupica; "Cosmic Beam Take 1", interpretado por Francesco Lupica and Lee Scott; "The Isle of the Dead, Op.29", de Sergei Rachmaninoff, interpretado por Royal Philharmonic Orchestra; "Troops Advance", interpretado por Francesco Lupica and Lee Scott; "Prophecy of the Village Kremna", interpretado por Arsenije Jovanovic; "Cosmic Beam Take 5", interpretado por Francesco Lupica and Lee Scott; "McKron Freaks", interpretado por Francesco Lupica and Lee Scott; y "Symphony No. 3, Op. 36, “Symphony of Sorrowful Songs” - III. Lento - Sostenuto Tranquillo Ma Cantabile", de Henryk Mikolaj Górecki, interpretado por Narodowa Orkiestra Symfoniczna Polskiego Radia w Katowicach.

    Intérpretes

    Ben Affleck, Olga Kurylenko, Rachel McAdams, Javier Bardem, Tatiana Chiline, Charles Baker, Romina Mondello, Tony O`Gans, Marshall Bell, Casey Williams, Jack Hines, Paris Always, Samaria Folks, Jamie Conner, Francis Gardner, Gregg Elliott, Michael Bumpus, Lois Boston, Danyeil Inman, Bobby Davis Horsley, Wigi Black, Ashley Clark, Terry York, Darryl Cox, William Riddle, Russell Vaclaw, Kenneth Woodhams, Amy Christiansen, Brian Christiansen, Emma Johnson, Bruce Peabody, Tamar Baruch, Michael Anderson, Darren Patnode, Dan Corley, Ginger Gilmartin, Tom Macdonald, Scott Mason y Cassidee Vandalia.

    Premios

    Premio Signis del Festival Internacional de Cine de Venecia

    Sinopsis

    Neil (Ben Affleck), y Marina (Olga Kurylenko), están juntos en la isla francesa de St Michel, conocida en Francia como la maravilla del mundo occidental. Revitalizado por las sensaciones de estar de nuevo enamorado, Neil ha dejado Estados Unidos buscando una vida mejor, dejando atrás una serie de hechos dolorosos. Mirando a Marina a los ojos, Neil está seguro de que ha encontrado a la mujer que puede amar con dedicación. Promete ser fiel a esta sola mujer. Marina, callada y hermosa, con chispas de humor pícaro, está divorciada y es madre de una niña de 10 años, Tatiana (Tatiana Chiline). A los 16 años, Marina dejó Ucrania y se fue a París sin un duro. Allí, se casó con un francés que la abandonó a los dos años, dejándola sola con Tatiana en un apartamento. Marina tuvo que hacer varios trabajos temporales para salir adelante. Habiendo abandonado casi toda esperanza, Marina está en una nube de gozo gracias a Neil, su salvación de un futuro infeliz. Dos años más tarde, los dos viven en una pequeña ciudad de Oklahoma, cerca de dónde creció Neil. Éste, habiendo casi abandonado sus esperanzas de ser escritor, acepta un trabajo de inspector de medioambiente. Neil está contento con su trabajo, pero su amor por Marina se templa a la vez que Marina se siente frustrada por el papel que siente que ocupa en la vida de Neil. Teme que su juventud, y su felicidad se escapan. A pesar de sus ansiedades acerca de Neil, Marina se siente inicialmente en casa en Oklahoma, abrazada por el cielo abierto y los grandes espacios, y serenada por el sonido del viento que se convierte en canciones. Buscando consejo, Marina recurre a otro exiliado de la comunidad, un sacerdote católico llamado Quintana (Javier Bardem). El padre Quintana también lucha con sus propios dilemas y alberga dudas sobre su vocación. Ya no siente el ardor que conoció en los primeros días por su fe, y se pregunta si alguna vez volverá a sentirlo. La vida profesional también causa conflicto a Neil, cuando descubre que unos trabajos de minería están contaminando el suelo y el agua y amenazando la salud de generaciones futuras. Su preocupación no disuade a los vecinos, que dependen de esos trabajos para su sustento. Bajo presión para permanecer callado, Neil debe una vez sopesar las consecuencias de sus actos. Las dudas de Neil sobre Marina se intensifican. Esto, junto al hecho de que el visado de Marina está cercano a expirar, la lleva a volver a Francia con su hija. En su ausencia, Neil se reencuentra con Jane (Rachel McAdams), una vieja amiga. Cuando los dos se enamoran profundamente, Neil encuentra esta relación mucho menos complicada. Sin embargo, cuando se entera de que Marina lo está pasando mal y de que su hija se ha ido a vivir con su padre negándose a tener nada que ver con ella, se encuentra atrapado por un sentimiento de responsabilidad por su bienestar y organiza su regreso a Estados Unidos. Los líos de Neil con las dos mujeres en su vida, y la lucha del padre Quintana con su fe, les fuerza a ambos a considerar distintas formas de amor. ¿Debería ser su compromiso llevado adelante como una obligación, a veces con mucho esfuerzo?, ¿puede el dolor unir a los amantes con más fuerza que la alegría?

    Comentario

    Veinte años en barbecho -desde “Días del cielo” (1978) a “La delgada línea roja” (1998)- y de pronto, Terrence Malick coge carrerilla y nos coloca una película cada año. Pero, ¿qué ocurre? Pues lo de casi siempre: que, llenos de prejuicios como estamos, comprendemos que hemos vuelto a confundir absurdamente un director inerte con uno sublime. Y puede ser que eso no sea así, es decir: ahora empezamos a barruntar que aquel insigne arranque suyo en el Cine, allá por los setenta, y el pertinaz silencio artístico después no fueron más que una forma tal vez involuntaria de engordar el mito. “Pero cualquiera, se diría un día Malick, rompe a estas alturas el hechizo…” total, un embolado, intuición no le faltó. Y todo ésto viene a cuento de las sorpresas (y algunas decepciones) que el siempre singular realizador y guionista nos ha deparado en su nueva etapa. Es cierto también que entre unos y otros títulos nos viene descolocando y “To the woder” es un buen ejemplo. No le falta a la película ni belleza, ni lirismo, dos nociones que Malick controla desde la noche de los tiempos; pero aquí las dos están descafeinadas, devaluadas, o al menos esa es la sensación (seguramente epidérmica y errónea) para la mayoría de los mortales, que no alcanzamos a captar la profundidad que el autor le ha insuflado a esta poco fascinante historia de amor que, en todo caso, se queda en una bonita –y larguísima- página de enredo emocional algo sutil y pretendidamente etéreo. Un Malick fallido.