THE ARTIST (2011)

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    Titulo original: The Artist
    Año: 2011
    País: Francia
    Duración: 100 min.
    Dirección: Michel Hazanavicius
    Guión: Michel Hazanavicius
    Música: Ludovic Bource

    Intérpretes

    Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Missi Pyle, Beth Grant, Ed Lauter, Joel Murray, Bitsie Tulloch, Ken Davitian, Malcolm McDowell, Basil Hoffman, Bill Fagerbakke, Nina Siemaszko, Stephen Mendillo, Dash Pomerantz, Beau Nelson, Alex Holliday, Wiley M. Pickett, Ben Kurland, Katie Nisa, Katie Wallack, Hal Landon Jr., Cleto Augusto, Sarah Karges, Sarah Scott, Maize Olinger, Ezra Buzzington, Fred Bishop, Stuart Pankin, Andy Milder, Bob Glouberman, David Allen Cluck, Kristian Francis Falkenstein, Matt Skollar, Annie O`Donnell, Patrick Mapel, Matthew Albrecht, Harvey Alperin, Lily Knight, Clement Blake, Tasso Feldman, Christopher Ashe, Adria Tennor, Cletus Young, J. Mark Donaldson, Brian Williams, Andrew Ross Wynn, Jen Lilley, Brian Chenoweth, Tim De Zarn, David Bantly, Jillana Laufer y Geoff Pilkington.

    Premios

    Premios: Premio al Mejor Actor (Jean Dujardin) en el Festival Internacional de Cine de Cannes Premio del Público de la Sección Zabaltegi del Festival Intenacional de Cine de San Sebastián
    Nominada a los Premios Europeos del Cine al Mejor Actor (Jean Dujardin) y a la Mejor Película.
    Oscar a la Mejor Película, al Mejor Director, Mejor Actor Principal (Jean Dujardin), a la Mejor Música Original y al Mejor Diseño de Vestuario. Nominada al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto (Berenice Bejo), al Mejor Guión, a la Mejor Fotografía, a la Mejor Dirección Artística y al Mejor Montaje. Premio Goya a la Mejor Película Europea.

    Premio del Círculo de Escritores Cinemastográficos a la Mejor Película Extranjera.

    Sinopsis

    Hollywood, 1927. George Valentin (Jean Dujardin) es una estrella del cine mudo al que todo le sonríe. Peppy Miller (Bérénice Béjo), una joven figurante, será propulsada al firmamento por el actor en la cima de su popularidad que vive en una enorme mansión de Hollywood Boulevard con las paredes cubiertas de fotos suyas y con las chicas derritiéndose a su paso. Sin embargo, lo único que a George Valentin parece no irle bien es su matrimonio, sobre todo cuando su mujer Doris (Penélope Ann Millar), descubre una foto en la que él se setá besando con Peppy Miller. Llega el escándalo, el divorcio y el final de su popularidad con llegada del cine sonoro, que marcará el final de la carrera para el actor y lo llevará a caer en el olvido. A la vez, Peppy Miller es cada vez más famosa, sus papeles son cada vez mayores y el cine musical la convierte en una estrella. Si a George el cine sonoro le ha hundido, a Peppy le ha aupado al estrellato. Pero entre ellos nunca ha dejado de exitir una fuerte química y un día los caminos de Peppy Millar y George Valentin se volverán a cruzar en sentido contrario y su historia de amor se debatirá entre estas dos trayectorias divergentes.

    Comentario

    De entre la marea de calificativos que viene recibiendo “The Artist” tal vez el más definitorio de todos sea el de “sensacional”; porque toda la película va en la misma dirección: está volcada absolutamente en buscar, suscitar y coleccionar sensaciones, rozar tibiamente la piel del público hasta envolverlo y ganárselo. Llegados a ese punto, ya no queda otra salida que dejarse llevar...y disfrutarla al máximo. Así de fácil y así de sencillo. ¿O no?... la primera sorpresa es, desde luego, su poder de seducción; que una película muda y en blanco y negro sea todo un festín de sensualidad, un gozo de los sentidos, resulta a estas alturas un auténtico milagro. Pero destila tanto atractivo, nos entra tan bien por los ojos y por los oídos, que ni siquiera la lastra un argumento tópico y típico como el que despliega, sencillamente porque no necesita encajar como un puzzle las piezas complicadas de un guión al uso. Eso lo sabe bien Michel Hazanavicius y es justamente lo que mejor ha manejado: nada de grandes retóricas, ni grandes dramas, y mucho menos discursos. Lo que cuenta es la belleza que pueda destilar la pantalla, la evocación, a través de los gestos, las miradas, la música, el baile, o la ingenuidad misma del planteamiento…cosas simples que acarician la epidermis del común, le llevan a bajar la guardia y a abandonarse al cadencioso encanto del cine en sus primeros tiempos y aquellos espectadores tan extasiados como entregados. Claro que el cine es más que centenario y ahora sabemos de él casi todo…sin embargo, el espejismo (que no el engaño) funciona, cualquiera se presta al juego y, en definitiva, a lo único que ciertamente importa: al disfrute perfecto.