SI DIOS QUIERE (2015)

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    Tommaso (Marco Giallini) es un cardiocirujano de prestigio, aunque su única relación con el “corazón” se limite al quirófano. Conoció a su mujer cuando era joven, Carla (Laura Morante), fascinante y una activista de pro, aunque hoy ya esté cansada y ajada, como los ideales en los que creía. Tommaso y Carla tienen dos hijos. A la mayor, Bianca (Ilaria Spada), no le interesa nada, no tiene ideas, no tiene pasiones: es una mentecata muy simpática. Andrea (Enrico Oetiker), sin embargo, es un chico brillante. Estudia medicina y quiere seguir los pasos de su padre, orgullosísimo. Sin embargo, últimamente Andrea parece cambiado: se pasa el día encerrado en su habitación y por las noches sale sin decirle nada a nadie. La duda cada vez parece disiparse más: ¡Andrea es gay! A cualquiera le hubiera dado un ataque, pero a Tommaso no. Odia cualquier tipo de discriminación: todos somos iguales. Y llega el día de la gran confesión… Andrea congrega a toda la familia, reúne todo el valor necesario y, por fin, confiesa: “he conocido a una persona que ha cambiado mi vida y esa persona se llama Jesús. ¡Por eso he decidido hacerme sacerdote!”. Para Tommaso, ateo convencido, un hijo cura es un golpe durísimo. Mientras finge darle todo su apoyo, se propone la tarea de entender qué ha podido pasar y empieza a seguirle a escondidas. Así llega hasta Don Pietro (Alessandro Gassman), un sacerdote de lo más “sui generis” y asiste a un estrepitoso “monólogo” frente a un grupo de jóvenes exultantes. Es ese el cura que le ha lavado el cerebro a su hijo: ¡es el enemigo contra el que tiene que luchar! Tommaso, aprovechando que Andrea no está porque se ha ido de retiro a un monasterio, se disfraza y declara la guerra abierta a su bestia negra. Pero las cosas no van saliendo como pensaba…