SATANÁS

    Titulo original: The black cat
    Año: 1934
    País: EE.UU.
    Duración: 65 min.
    Dirección: Edgar G. Ulmer
    Guión: Edgar G. Ulmery Peter Ruric, basado en un relato de Edgar Allan Poe.
    Música: Heinz Roemheld. Temas musicales: Tasso, Poem No.2, R.413, de Franz Liszt, Sonata en B Menor, Franz Liszt, Les Preludes, de Franz Liszt, Overtura de Romeo y Julieta, de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, Sinfonía No.5 en C Menor-, Op.67, de Ludwig van Beethoven, Tocata y Fuga en D Menor, BWV.565, de Johann Sebastian Bach, interpretado al órgano por Boris Karloff, Sinfonía no. 7: Segundo Movimiento, de Ludwig van Beethoven, Sinfonía no. 8, de Franz Schubert y Tocata y Fuga en D Menor, de Johann Sebastian Bach.

    Intérpretes

    Boris Karloff, Bela Lugosi, David Manners, Julie Bishop, Egon Brecher, Harry Cording, Lucille Lund, Henry Armetta y Albert Conti.

    Sinopsis

    En su viaje de novios en tren por Hungría, el escritor americano Peter Alison (David Manners) y su mujer Joan (Julie Bishop) tienen que compartir compartimento con el doctor Vitus Werdegast (Bela Lugosi), un misterioso hombre que ha pasado los últimos quince años encerrado en una prisión. Werdegast les ofrece acercarles en su vehículo pero durante el trayecto sufren un accidente y tienen que refugiarse en la casa ultra moderna de un viejo amigo de Werdegast, Hjalmar Poelzig (Boris Karloff). La casa de pesadilla de Poelzig, arquitecto loco y satanista, fue erigida sobre la tumba de 10.000 hombres que él lideraba y que traicionó en una batalla de la Primera Guerra Mundial, y es una alegoría del infierno y también de la mente de Poelzig: un alma de plástico, cristal y ángulos extraños.

    Comentario

    Una película de cultos satánicos envuelto por tules románticos, libremente inspirada en el relato El gato negro de Edgar Allan Poe, aunque en realidad poco tiene que ver con él, salvo la posible identificación tradicional del demonio con un gato negro. La película es, sobre todo, un duelo interpretativo entre Boris Karloff y Bela Lugosi, los dos grandes mitos del cine de terror de la Universal de los años 30, siendo esta la primera de las ocho películas que hicieron juntos. Edgar G. Ulmer, un experto en el género, hace aquí su mejor película, recreando una fascinante narración llena de intriga, con una ensoñadora ambientación repleta de misterio y una adecuada fotografía expresionista llena de contrastes.