SANTOS, EL MAGNIFICO

    Titulo original: The magnificent matador
    Año: 1955
    País: EE.UU.
    Duración: 94 min.
    Dirección: Budd Boetticher
    Guión: Charles Lang, basado en una historia de Budd Boetticher.
    Música: Edward L. Alperson Jr, Antonio Ortiz Calero, Paul Herrick, Raoul Kraushaar y Bernardino Bautista Monterde. Tema musical: La virgen de la Macarena.

    Intérpretes

    Anthony Quinn, Maureen O'Hara, Manuel Rojas, Richard Denning, Thomas Gomez, Lola Albright, William Ching, Eduardo Noriega, Lorraine Chanel, Anthony Caruso, Jesús Chucho Solorzano, Joaquín Rodríguez Cagancho, Rafael Rodríguez, Antonio Velásquez, Jorge Ranchero Aguilar, Félix Briones y Nacho Trevino,

    Sinopsis

    El gran torero Santos (Anthony Quinn), considerado el número uno, huye de la gran plaza de México donde debía torear y dar la alternativa a Rafael Reyes (Manuel Rojas), el joven torero que en un futuro inmediato será el sucesor del maestro. Santos, en su huida, es seguido por una rica y atractiva norteamericana llamada Karen (Maureen O’Hara), quien le ofrece su mansión como refugio. El despechado pretendiente de la mujer, Mark (Richard Denning), después de enfrentarse a Santos, avisa a Rafael y a la prensa sobre el lugar donde se refugia el matador. Karen y Santos, que viven una apasionada historia de amor, marchan el rancho de un ganadero amigo, Don David (Thomas Gómez). Allí Santos se enfrenta a su principal problema: se siente culpable de la muerte de la madre de su hijo, que no es otro que Rafael Reyes, cuyo nacimiento coincidió con el fallecimiento de la mujer. Santos confiesa a Rafael su paternidad. Rafael le dice que siempre ha sabido que es su padre y que no admitirá que nadie que no sea él le de la alternativa. Un domingo, al fin, tiene lugar la corrida en que actúan padre e hijo. Cuando Rafael le brinda su primer toro, Santos proclamará en la plaza que Rafael es su hijo.

    Comentario

    El norteamericano Budd Boetticher firma una de las mejores películas taurinas de la historia. El director, gran aficionado a los toros, tocó el tema taurino en diferentes filmes, supo colocar la cámara ante el toro como si fuera un par de banderillas. Aquí muestra la historia de un gran torero mexicano, que ve como la edad no le perdona y que decide enseñar todo lo que sabe sobre la lidia a un joven novillero que resulta ser su hijo. A destacar los brillantes trabajos de Anthony Quinn y Maureen O'Hara y una excelente y colorista fotografía.