SABÚ-TOOMAI, EL DE LOS ELEFANTES

    Titulo original: Elephant Boy
    Año: 1937
    País: Gran Bretaña
    Duración: 80 min.
    Dirección: Zoltan Korda y Robert Flaherty.
    Guión: John Collier, Ákos Tolnay y Marcia De Silva, basado en la novela de Rudyard Kipling Toomai of the Elephants.
    Música: John Greenwood.

    Intérpretes

    Sabú, W.E. Holloway, Walter Hudd, Allan Jeayes, Bruce Gordon, D.J. Williams, Wilfrid Hyde-White, Iravatha y Harry Lane.

    Sinopsis

    Tras la muerte de su padre (W.E. Holloway) tras el ataque de un tigre, el joven nativo hindú de 13 años Toomai (Sabú) se queda solo y apenado, con la única compañía de su querido elefante Kala Nag. A partir de ese momento, Toomai debe seguir sus propios instintos, enfrentándose a los peligros y misterios de la selva. Kala Nag será apresado por un cazador, pero Sabú logra rescatarlo. En su huida, se encontrarán con una manada de elefantes salvajes que las autoridades británicas quieren localizar. Estos le conducirán al lugar donde se reúnen todos los elefantes de la selva. Toomai entra en contacto con el oficial británico Petersen (Walter Hudd) que ofrece una recompensa por los paquidermos, conduciendo a los soldados hasta ellos.

    Comentario

    Una magnífica película basada en la novela de Rudyard Kipling Toomai de los Elefantes y dirigida conjuntamente por Robert Flaherty, uno de los pioneros del género documental, y Zoltan Korda, hermano de Alexander Korda, ambos maestros del cine de aventuras y de entretenimiento. La película está a medio camino entre la ficción y el documental. Mientras que a Robert Flaherty, autor de filmes como Nanook el esquimal, le interesaba realizar un film antropológico, el productor Alexander Korda trató de obtener un resultado más narrativo. El híbrido no resultó discordante gracias a la fuerza del material rodado en localizaciones, la calidad del material documental y la puesta en escena de una mítica Danza de los Elefantes a la luz de la luna, que por momentos traslada al filme al terreno de lo fantástico. El joven Sabú, que contaba con doce años cuando tuvo lugar el rodaje, fue un hallazgo de Flaherty, y se convirtió en una estrella internacional y protagonizando posteriormente aventuras llenas de exotismo como El ladrón de Bagdad (1940), El libro de la selva (1942, también de Kipling) y Narciso negro (1947).