REBELDÍA

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    D. Luis (Fernando Rey), un noble cincuentón y arrogante de cuidados modales lleva la escopeta colgada al hombro. El perro seter corretea a su alrededor. A través de las ventanas ha visto correr una mujer, seguida por un hombre. Pero ella es dueña de la situación, y cuando quiere se deshace del hombre y lo deja tirado. Ella se pierde por el sendero que conduce a la casa, seguida por la curiosa mirada de D. Luis, el amo y señor. El mismo que la hará suya, porque todo lo que está, vive y habita en su casa, es suyo. A partir de esa noche, D. Luis llamó muchas veces a Antonia (Victoria Vera), y la llevó a su aposento, y la amó con el refinamiento del hombre que ya está de vuelta, para el que el amor es solo placer. La mujer por su parte le odia, aunque en algunos momentos, le eche de menos y desee estar a su lado. Sabe que es prisionera de sus malas artes. Por eso busca a Rafael (Francisco Marsó). Pero Rafael es un bestia que sólo sabe apretujarla y después quedarse como muerto sobre su cuerpo. Y D. Luis, el amo, el señor, caerá en una trampa tendida por una mujer a quien no le importa ser cómplice de un crimen, si con ello ata para siempre al hombre que más odia, pero también al que más desea.