¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO?

    Titulo original: ¿Quién puede matar a un niño?
    Año: 1976
    País: España
    Duración: 107 min.
    Dirección: Narciso Ibañez Serrador
    Guión: Narciso Ibáñez Serrador, basado en la novela “El juego de los niños”, de Juan José Plans.
    Música: Waldo de los Ríos

    Intérpretes

    Lewis Fiander, Prunella Ransome, Antonio Iranzo, Marisa Porcel, Miguel Narros, María Luisa Arias, Juan Cazalilla, Luis Ciges, Antonio Canal, Aparicio Rivero, Fabián Conde, Andrés Gómez, Maria Druille, Lourdes de la Cámara, Roberto Nauta, José Luis Romero, Javier de la Cámara, Marián Salgado, Cristina Torres, Luis Mateos, Adela Blanco, Juan Carlos Romero, Julio Jesús Parra, Carlos Parra, Juan Antonio Balancín, Pedro Balandín y Narciso Ibáñez Serrador.

    Premios

    Premio de la Crítica en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz

    Sinopsis

    Tom (Lewis Fiander) y Evelyn (Prunella Randsome) son una pareja de turistas anglosajones que llegan a la región española de Benavis con el objetivo de al día siguiente navegar hasta la isla cercana de Almanzora para pasar unos días de vacaciones. Evelyn se encuentra embarazada de siete meses de su tercer hijo y vienen dispuestos a relajarse al máximo en la isla, en la que Tom pasó una temporada cuando era pequeño. Sin embargo, nada más llegar a Almanzora, empiezan a notar cosas extrañas. Solamente ven niños y no hay ni rastro de los adultos. No han tenido ocasión de leer las noticias que habían llegado a la costa, de varios cadáveres que iban llegando al continente arrastrados por el agua. Descansan de su viaje a la isla en el bar, donde encuentran todo como si la gente se hubiera marchado a toda prisa, dejando incluso los pollos dentro del horno, ya carbonizados. Mientras Tom va en busca de comida, una niña entra y le acaricia el vientre sonriéndole sin decir una palabra, y marchándose después. Mientras, Tom, ha estado investigando por las casas al creer oír ruidos en una de ellas. Al no encontrar a nadie, marcha a la tienda, también vacía, aprovisionándose de comida. Allí, reciben una llamada telefónica. Al otro lado del teléfono, una muchacha habla en un idioma extranjero con un tono de voz angustiado, cortándose la comunicación poco después. Tras comer, Eve y Tom van en busca del hotel, donde tampoco hay ningún mayor de edad, aunque descubren que hay turistas suecos registrados, un matrimonio y su hija, y piensa en la muchacha extranjera de la llamada. Eve, asomada a la puerta del hotel, ve por fin a un viejo que parece juega al escondite con una niña, pero aterrada verá como la niña le quitará el bastón y le golpeará con él en la cabeza hasta matarlo. Más tarde, al subir a las habitaciones en busca de la familia sueca, encuentra los cadáveres del matrimonio, pero ni rastro de la chica. En el hotel encuentran a un habitante adulto del pueblo en estado de shock que les cuenta lo que ocurrió en los días anteriores: todos los niños han contraído una especie de locura y se han dedicado a asesinar a todos los adultos del pueblo, mientras estos fueron incapaces de hacer nada, ya que nadie tuvo valor de atacarles: en palabras del pescador, «¿quién puede matar a un niño?» Tras oír la historia, reciben una nueva llamada de la chica en la centralita del hotel. Ahora su voz es de terror y se oyen ruidos de fondo, no tardando en perderse la comunicación. El pescador les dice que en correos hay una centralita telefónica. Tom va hacia allá, pero sólo encuentra el teléfono descolgado y una silla tirada. escucha entonces el órgano de la iglesia, y allí ve a varias niñas jugando con ropas de mujer adulta, y en la iglesia descubre a unos niños desnudando a una mujer tirada en el suelo. Al ver a Tom huyen y este comprueba que la muchacha está muerta. Al volver al hotel, la hija del pescador se presenta haciéndole creer que se ha recuperado de la locura y pidiéndole ayuda porque su familia «está mal y no respira». El pescador cae en la trampa y es víctima de los niños. Será para Tom y Eve el principio de una huida a ninguna parte, ya que la única salvación está en la lancha, bloqueada por los niños. Tras recorrer toda la isla en un jeep huyendo de los niños, llegan a una cala de pescadores, donde encuentran una familia con niños normales. Ven un bote que podría ayudarles a escapar, aunque tiene el fondo agujereado y deben esperar la vuelta del marido de ella para que pueda arreglarlo o prestarles otro bote. Mientras esperan, Eve comienza a sentirse indispuesta y con ganas de vomitar. Al rato ven que llegan los niños del pueblo, subiéndose al jeep. Antes de irse observan cómo transmiten su locura a los niños de la familia, en una especie de hipnosis con la mirada. Los niños rodean la casa de la familia de pescadores dispuestos a darles muerte. Mientras tanto, conscientes de que la única salida es la lancha, Eve y Tom vuelven al pueblo. Tom está dispuesto a atropellar a los niños con el jeep, pasando por encima de ellos hasta la lancha para huir, pero Eve, incapaz de soportar la idea, se lo impide cambiando la dirección y haciéndoles volcar. Deciden refugiarse en las celdas de la comisaría. Allí, tras resistir un primer ataque de los niños en el que Tom dispara en la cabeza a uno de ellos, ante el horror de Tom, Eve comienza a gritar de dolor: el hijo que está en su vientre se ha convertido en uno de ellos y le está desgarrando las entrañas. Antes de morir recuerda a la niña que le tocó el vientre en el bar, comprendiendo que fue entonces cuando su hijo no nacido se transformó en un asesino como los de la isla. Con un hilo de voz pidiendo perdón a Tom, cae muerta. Cuando llega el día, Tom coge una ametralladora y mata varios niños para huir en la lancha. Llega hasta ella, pero no arranca por lo que empieza a disparar y golpear a los niños que le rodean y le atacan. Un policía que al verlo cree que es un asesino de niños, le dispara. El policía observa que los niños están llorando y recogiendo a sus muertos.

    Comentario

    Segunda y última película dirigida por Narciso Ibáñez Serrador. La historia está basada en el relato “El juego de los niños” escrito por el gijonés Juan José Plans. Una pareja de turistas británicos llega a una isla del Mediterráneo para pasar unos días de vacaciones. Su sorpresa será mayúscula cuando descubran que los únicos habitantes de la isla son niños, unos niños que, animados por una misteriosa fuerza, se rebelan contra los adultos. Originalmente, Chicho quería a Anthony Hopkins para el papel de Tom, y no quedó muy satisfecho con la interpretación de Lewis Fiander, aunque sí quedó muy contento con el trabajo de Prunella Randsome. Una historia de terror, llena de sobresaltos, que incluyen también su banda sonora.