¿QUIÉN DICE QUE ES FÁCIL?

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    Aldo (Diego Peretti) es un tipo de barrio, solitario e inquietante, que vive encerrado en una rutina cuya única emoción es tenerlo todo absolutamente controlado. Cada mañana se levanta a la misma hora para llegar a tiempo a su negocio, un servicio de auto lavado para coches; esperando así que nada altere su pequeño sistema de costumbres: controlar a sus empleados, controlar el gas, controlar su dieta, controlar a sus vecinos, quedar con dos amigos el mismo día de la semana a la misma hora para hablar de mujeres mientras juegan a las carreras de coches de juguete… Hasta que decide alquilar el apartamento que posee contiguo al suyo a Andrea (Carolina Peleritti) una atractiva fotógrafa trotamundos, que está embarazada y no sabe y no le importa quién es el padre… La proximidad y vecindad hará que, del control exhaustivo hacia su vecina, y tras un escarceo erótico, insignificante para ella, el protagonista pase al amor, un amor capaz de derribar paredes. Pero, como dice el título, no todo es fácil. El machismo y los celos de él, el mentir a sus amigos sobre la relación, su obsesión por saber quién es el padre del hijo que va a tener su vecina, y la intransigencia de ella, complicarán la relación.