PLATILLOS VOLANTES (2003)

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    1972. En la ciudad industrial catalana de Tarrassa Juan (Jordi Vilches) y José (Ángel de Andrés López) , dos obreros textiles, con vidas y ocupaciones de lo más normales, son hallados en la vía del tren, decapitados, junto a una nota de despedida que dice: “Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”. Poco después aparecerán otras cartas póstumas más extensas y totalmente sobrecogedoras dirigidas a la ONU y a otros investigadores del fenómeno OVNI en toda España. En ellas los dos suicidas hablan de la increíble mutación que han sufrido sus cuerpos y que les ha ido preparando para este viaje definitivo a Júpiter, donde según creen se encuentra la base alienígena más cercana. Años atrás, en pleno auge del la guerra del Vietnam, el planeta vive acongojado ante lo que puede ser el desenlace definitivo de la guerra fría: la tercera guerra mundial. En este ambiente apocalíptico estalla el boom de los OVNIS en todas partes. En todos los países surgen como setas investigadores, publicaciones y clubes dedicados a este tema. Y España no iba a ser menos. Aislada del mundo en muchos aspectos, no puede escapar a esta moda. Nos encontramos en los últimos años del franquismo. Los movimientos obreros empiezan a asomar con fuerza y la policía política tiene más trabajo que nunca. Las asociaciones, incluso las lúdicas, son miradas con lupa como posible hervidero de focos subversivos. Los clubes de OVNIS no escapan a esta persecución y sus miembros, sólo pretenden evadirse con los extraterrestres de un panorama cultural aburrido y desolador. Juan y José, que sabían mucho de todo esto, serán víctimas de este ambiente enrarecido y esquizofrénico.