NO SOMOS DE PIEDRA (1968)

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    Titulo original: No somos de piedra
    Año: 1968
    País: España
    Duración: 89 min.
    Dirección: Manuel Summers
    Guión: Juan Miguel Lamet y Manuel Summers
    Música: Antonio Pérez Olea

    Intérpretes

    Alfredo Landa, Laly Soldevila, Ingrid Garbo, Mari Carmen Prendes, José Luis Coll, Cris Huerta, María Hevia, Marcelo Arroita-Jáuregui, Luis Sánchez Polack, Emilio Laguna, Terele Pávez, Margarita Navas, Ana María Huesa, Lucia Bosé, Natalia Figueroa, Luis García Berlanga, María Massip, Manuel Velasco, Marta Alonso, Pilar Laguna, Gonzalo Sebastián de Erice, Francisco Otero Besteiro, Miguel Ángel Coll, José Antonio Zaplana, Óscar Fernández Ojeda, Francisco Sánchez, Mari Carmen Summers, David Rodríguez, Salvador Pérez Gied, Antonio P. Costafreda, Joaquín Vidriales, Magda Rotger, Marisa Naranjo, María Sánchez Aroca, Víctor Israel, Silvana Sandoval, Elsa Zabala, Luis Rico, Fabián Conde, Tito García, María Rivas, Tola Horcajo, Ignacio Gimeno, Javier Lozano, Carol Yepes, Mike Brendel, María Torres, Juan Lizárraga, María Luisa Seco y Vicente Roca

    Sinopsis

    Lucas Fernández (Alfredo Landa) es un padre de familia, industrial de una pequeña empresa, está casado con Enriqueta (Laly Soldevila), pero siempre está pensando en otras mujeres. A pesar de todo, sigue con Enriqueta, que es muy fértil y que está esperando con ella su sexto hijo. Lucas es muy recto y por eso cuenta con Enriqueta para todo, que también, aunque extremadamente fértil, es muy recta. Por fin aparece una posible solución, la píldora anticonceptiva. Enriqueta tiene ciertos prejuicios morales, hasta que le convence un amigo de Lucas, en apariencia obispo. Para complicar más la cosa, Enriqueta mete en la casa a una doncella llamada Josefita López (Ingrid Galbó), toda una tentación para Lucas. Enriqueta descubre la falsedad de dicho obispo a la vez que despide a Josefita por no ir a misa los domingos, y acepta tener con Lucas los hijos que Dios le envíe.

    Comentario

    Manuel Summers convierte a Alfredo Landa en un hombre casado lleno de hijos que siempre está pensando en otras mujeres, un precedente de lo que poco después sería el landismo. La película abandona la sensibilidad, muy habitual en las primeras películas de Summers y da un giro hacia un humor más zafio no exento de amargura en busca de la taquilla sin obviar una cierta crítica social en torno a la píldora anticonceptiva, por entonces prohibida en España fuera de la prescripción médica.