NO ES PAÍS PARA VIEJOS

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    Titulo original: No country for old men
    Año: 2007
    País: EE.UU.
    Duración: 122 min.
    Dirección: Joel y Ethan Coen
    Guión: Joel Coen y Ethan Coen, basado en la novela homónima de Cormac McCarthy.
    Música: Carter Burwell

    Intérpretes

    Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Josh Brolin, Woody Harrelson, Kelly Macdonald, Garret Dillahunt, Tess Harper, Barry Corbin, Stephen Root, Rodger Boyce, Beth Grant, Ana Reeder, Kit Gwin, Zach Hopkins, Chip Love, Eduardo Antonio Garcia, Gene Jones, Myk Watford, Boots Southerland, Kathy Lamkin, Johnnie Hector, Margaret Bowman, Thomas Kopache, Jason Douglas, Doris Hargrave, Rutherford Cravens, Matthew Posey, George Adelo, Mathew Greer, Trent Moore, Marc Miles, Luce Rains, Philip Bentham, Eric Reeves, Josh Meyer, Chris Warner, Brandon Smith, H. Roland Uribe, Richard Jackson, Josh Blaylock, Caleb Jones, Dorsey Ray, Angel H. Alvarado Jr., David A. Gomez, Milton Hernandez, John Mancha, Scott Flick y Elizabeth Slagsvol.

    Premios

    Oscar a la Mejor Película, a la Mejor Dirección, Mejor Actor Secundario (Javier Bardem) y al Mejor Guión Adaptado. Nominada al Oscar a la Mejor Fotografía, al Mejor Montaje, al Mejor Sonido y al Mejor Montaje de Sonido. Globo de Oro al Mejor Actor Secundario (Javier Bardem) y al Mejor Guión. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Película Dramática y a la Mejor Dirección. Seleccionada para la competición del Festival de Cannes. Premio BAFTA de la Academia de Cine Británico a la Mejor Dirección, a la Mejor Fotografía y al Mejor Actor Secundario (Javier Bardem). Nominada al BAFTA al Mejor Guión Adaptado, al Mejor Actor Principal (Tommy Lee Jones) y a la Mejor Actriz Secundaria (Kelly Macdonald)

    Sinopsis

    En una época en que los cuatreros han sido sustituidos por traficantes de droga, Llewelyn Moss (Josh Brolin), un vaquero cazador de antílopes, encuentra una camioneta rodeada por varios hombres muertos en medio de la llanura tejana. En la parte trasera hay un cargamento de heroína y un maletín con dos millones de dólares. Moss se lleva el maletín con el dinero, sin darse cuenta que lleva incorporado un transmisor que permite su localización, provocando una reacción en cadena de violencia, que la ley, representada por el desilusionado sheriff Bell (Tommy Lee Jones), no consigue detener. Mientras Moss intenta huir de sus perseguidores, especialmente del misterioso cerebro de la operación, un asesino psicópata llamado Anton Chigurh (Javier Bardem), que se juega las vidas de otros a cara o cruz, se pone al descubierto la delincuencia en Estados Unidos y amplía su significado hasta incluir temas tan antiguos como la Biblia y tan contemporáneos y sangrientos como los titulares de esta mañana. Chigurh, que untiliza como arma una pistola incorporada a un depósito de aire comprimido, va dejando un reguero de cadáveres a sus espaldas, siguiendo le señal del transmisor del maletín del que se ha apropiado Moss, mientras que el sheriff Bell sigue el rastro de cadáveres siempre a distancia.

    Comentario

    La América cutre, la de las caravanas y moteles de mala muerte, pare también los mejores personajes. Los más agradecidos y los más resultones. Los Coen no tienen más que aprovecharlos, retomar un camino ya explorado por ellos que retrata a la gente vulgar y corriente, esa que, pasada por sus ácidos ojos, tiene ya poco de corriente y de vulgar aún menos. Son, una vez más, individuos instalados en el puro disparate, en el desfase de los tiempos, que dice al principio de la película el sheriff... el disparate es, pues, parte consustancial de sus vidas. Y consustancial también en el cine de los Coen: sin esos viejos divinos que van desfilando, esos pobres “marcianos” ya fuera de onda, la cosa en esta ocasión tendría poco que ofrecer: irrepetible, por ejemplo, el pasaje entre Bardem y el viejo de la gasolinera; divina, la anciana que regenta el motel, tan preocupada por el precio de las habitaciones. Y enternecedor, el vejete del auto-stop, que a pesar de todo para su coche. No es, definitivamente, país para viejos, la violencia les ha dejado en el arcén. Y a los Coen la violencia, la delincuencia ambiente, no les sirve para moralizar; más bien mostrar una realidad insalvable. Con “Fargo” en la mente de todos (repite la caza humana, la soledad del paisaje, la torpeza como protagonista, la pareja policial de diálogo imposible...) con todos esos elementos y una puesta en escena impecable, arranca la película con la voz en off del sheriff Bell que resume el signo de los tiempos “...los crímenes de ahora cuesta entenderlos...” Pero los Coen se aplican a ello y pintan el correspondiente fresco sin demasiadas contemplaciones; como manda el propio relato, casi a palo seco: esa voz y el escenario del crimen; nada de música, sólo el sonido del viento y el panorama desolador de una escabechina al sol, drogas... y un botín “caído del cielo”; luego será todo lo demás, la huída consiguiente y el sicario de turno pisando los talones. No hay más en este cuento fronterizo, coral y casi previsible. Pero el truco, claro, está en cómo discurre. Y cómo responden todos y cada uno de los actores. Obligado decir también que, junto a momentos brillantes, hay otros en los que el ritmo decae.