NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTE SOLO (1972)

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    Titulo original: No es bueno que el hombre esté solo
    Año: 1972
    País: España
    Duración: 91 min.
    Dirección: Pedro Olea.
    Guión: José Luis Garci y José Luis Martínez Molla, según un argumento de Pedro Olea basado en una idea de José Truchado Reyes.
    Música: Alfonso Santisteban.

    Intérpretes

    Carmen Sevilla, José Luis López Vázquez, Máximo Valverde, Helga Liné, José Franco, Lolita Merino, Enrique Ferpi, Angel Menéndez, José Riesgo, Eduardo Fajardo, Raquel Rodrigo y Betsabé Ruiz.

    Sinopsis

    Martín (José Luis López Vázquez) es un hombre solitario e introvertido. Vive en una ciudad industrial y brumosa, aislado en su chalet, donde ha creado un mundo interior, el cual comparte con Elena, una bella muñeca. Todo ese mundo de Martín se verá truncado por una familia que vive en unos apartamentos vecinos, compuesta por Lina (Carmen Sevilla), una mujer demasiado libre, y su hija, Cati (Lolita Merino), una niña demasiado curiosa, cuya curiosidad la lleva a entrometerse en el mundo de Martín inconscientemente. Lina, conocedora por medio de su hija del secreto en el que vive Martín, le acosa sin piedad, hasta llevarle al borde de la desesperación. Mauro (Máximo Valverde), el amante de Lina, comprende que es el momento idóneo para aprovecharse del chantaje que su amante le está haciendo a Martín, y con su agresivo comportamiento precipitará la tragedia hasta unos límites insospechados. y el desenlace será un torbellino sangriento, en el que las muertes de Mauro y Lina y el enloquecimiento de Martín llevarán a romper ese mundo secreto e interior por el que Martín había luchado hasta que la sociedad se lo descubrió.

    Comentario

    La historia de un hombre tímido e introvertido que vive una relación con una muñeca de tamaño natural y que ve invadida su intimidad. Una película que fue un precedente del Tamaño natural que Berlanga rodaría en París un año después y que Olea rueda con mucha sensibilidad, evitando todo tipo de excesos y poniendo el acento en la patética soledad del protagonista, excelentemente interpretado por López Vázquez. El actor continuaba su empeño en cambiar de imagen, desmarcándose de las comedietas consumistas que había hecho hasta entonces y apostando por una excelente vena dramática que ya había desarrollado con el propio Olea en El bosque del lobo.