MIL VECES BUENAS NOCHES (2013)

    Titulo original: Tusen ganger god natt
    Año: 2013
    País: Noruega – Irlanda – Suecia
    Duración: 111 min.
    Dirección: Erik Poppe
    Guión: Erik Poppe y Harald Rosenløw-Eeg, con material adicional de Kirsten Sheridan.
    Música: Armand Amar

    Intérpretes

    Nikolaj Coster-Waldau, Juliette Binoche, Maria Doyle Kennedy, Adriana Cramer Curtis, Chloë Annett, Lauryn Canny, Larry Mullen Jr., Eve Macklin, Denise McCormack, Mads Ousdal, Carl Shaaban, Bush Moukarzel, Anna Leah Thorseth Poppe y Stephen Mullan.

    Sinopsis

    Rebecca (Juliette Binoche) es una reportera gráfica experta en conflictos bélicos. Al vivir día a día la muerte y la destrucción, la mujer se pregunta qué beneficios puede tener su trabajo para el ser humano: si sólo es algo estético o, si por el contrario emiten un mensaje que pueda calar en la sociedad y hacer que ésta cambie su punto de vista respecto a la realidad. Mientras fotografía a una terrorista suicida en Kabul, cuyo cinturón y el chaleco están llenos de explosivos. sufre una herida grave. Cuando llega a su casa, cae otra bomba. su marido Marcus (Nikolaj Coster-Waldau) le asegura que la quiere, pero que no está dispuesto a seguir soportando la angustia y la incertidumbre, sobre todo porque tienen dos hijas, Lisa (Adriana Cramer Curtis), de 7 años, y Steph (Lauryn Canny), de 13 años, que necesitan a su madre. Más aún, Steph se refugia cada vez más en un mundo donde no hay sitio para su madre. Rebecca le promete a Marcus que nunca volverá a una zona en conflicto. Sin embargo, está convencida de que sus fotografías pueden cambiar algo y le cuesta mantener su promesa, llevar una vida normal de esposa y madre. No tardan en ofrecerle la oportunidad de un reportaje en un campo de refugiados de Kenia, un lugar supuestamente tan seguro que incluso puede llevarse a su hija Steph…

    Comentario

    Un drama que reflexiona sobre vida familiar y profesional, sobre todo cuando esta es una profesión de alto riesgo, del director noruego Erik Poppe. El cineasta propone un enfoque más personal que sus obras anteriores, que llega a describirla como "autobiográfica". Erik Poppe también fue fotógrafo de guerra y ha sabido plasmar en la pantalla con efectos devastadores su propia experiencia a la hora de equilibrar la vida profesional con la familiar.