MI CALLE (1960)

    Titulo original: Mi calle
    Año: 1960
    País: España
    Duración: 97 min.
    Dirección: Edgar Neville.
    Guión: Edgar Neville.
    Música: Manuel Parada. Tema musical interpretado por Nati Mistral.

    Intérpretes

    Roberto Camardiel, Pedro Porcel, Jorge Rigaud, Rafael Alonso, Conchita Montes, Susana Campos, Ana María Custodio, Antonio Casal, Adolfo Marsillach, Katia Loritz, Lina Canalejas, María del Puy, Mariano Azaña, Carlos Casaravilla, Gracita Morales, Julia Delgado Caro, Rafael Bardem, Héctor Blanchotti, Maruja Isbert, Antonio Martínez, Fernando San Clemente.

    Sinopsis

    Es la historia de una calle del Madrid Isabelino. En ella hay casas burguesas, un viejo palacio aristocrático con portada barroca, una carnicería, una lechería, un fabricante de acordeones y otro de paraguas y abanicos, y un café cantante. Por las casas viven una marquesa con su marido y un niño nieto de ellos; un tipo raro que vive en la buhardilla con una hija muy guapa; un usurero con su familia; una peinadora que va llevando y trayendo chismes por todo el barrio; una señorita que quiere ser triple del Real y que vive con su padre, viejo militar retirado. En fin, toda una fauna diferente, pero unida por la vecindad común. La historia comienza en 1906 y termina casi en nuestros días. La calle ha cambiado de pavimento varias veces y se ha hundido en el mismo sitio. La señorita cursi ha terminado por casarse con el carnicero que estaba enamorado de ella y a quien ella despreciaba a principios de siglo, cuando creía que iba a ser tiple del Real. El lechero ha hecho fortuna a pesar de las restricciones de agua en los últimos tiempos. La vieja marquesa ha resistido los avatares del tiempo mejor que su marido y su nieto, asesinados en 1936. Su criada Petra, que loca de amor por un organillero que se había tirado al patio, ha quedado impedida de las dos piernas y ha sido recogida por el viejo acordeonista, que tuvo la desgracia de tener un hijo que salió malo y fue quien denunció al nieto de la marquesa. Ha habido de todo: dramas y alegrías, pero la vida sigue a través de las épocas. Unos mueren antes de hacer lo que querían hacer y otros viven lo bastante para demostrar que a veces lo que querían hacer no tiene interés.

    Comentario

    La última película que dirigió Edgar Neville, una de sus obras más inspiradas y poéticas, que reconstruye la calle madrileña en la que le hubiese gustado vivir (el decorado reproduce varias casas de la verdadera calle San Pedro, en una de las cuales había nacido José F. Aguayo, operador del film), llena de muchos tipos entrañables y algunos algo extravagantes, donde el gusto por la existencia no impide el afloramiento de pasiones y la elegancia no está reñida con el casticismo. La calle está utilizada también como caja de resonancia sobre la que repercuten diferentes episodios históricos, que van desde la monarquía de Alfonso XIII hasta la guerra civil, pasando por la proclamación de la República, lo que permite a Neville trazar una radiografía ciertamente ambiciosa sobre la evolución del país.