MANK (2020)

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    El hermano menor de Joseph M. Mankiewicz (Tom Pelphrey), Herman Mankiewicz (Gary Oldman), llega a los estudios Paramount como la más joven adquisición del departamento dedicado a crear y adaptar historias. El año es 1930, el sonido había desembarcado en el cine apenas un par de años antes, y en los carteles que engalanan los sets puede verse la última producción protagonizada por Clara Bow. También son los tiempos de la Depresión, que golpeó con fuerza a Hollywood. Hollywood 1940. A un Orson Welles (Tom Burke) de apenas 24 años, la RKO le permite debutar como director con un proyecto propio con absoluta libertad creativa, eligiendo él mismo sus colaboradores y gozando del montaje final. Herman Mankiewicz – Mank-, es convocado para escribir el guion en 90 días, pero al poco tiempo, Welles le acorta el plazo en a apenas dos meses. Mank, alcohólico, apostador compulsivo y mujeriego, dueño de un ingenio y una ironía desbordantes, se instala en una casa con la ayuda de la paciente, atenta y complaciente Rita Alexander (Lily Collins) a quien le irá dictando los vericuetos de la historia de “Ciudadano Kane”. Cuando en Hollywood se enteran de que el Charles Foster Kane de la ficción se basa en la figura del magnate Charles Foster Kane (Charles Dance), todos le harán saber, de forma directa o indirecta, que es mejor abandonar el proyecto, o al menos no figurar en los créditos. Así, desfilarán para convencerle, desde su esposa Sara (Tuppence Middleton), hasta su hermano y famoso director Joseph M. Manckiewicz, pasando por la diva Marion Davies (Amanda Seyfried), amante del propio Hearst. Pero hay algo entre noble, idealista, rebelde, estoico y trágico (casi suicida) de un torturado Mank. Él sabe que nunca escribirá algo tan brillante como “Ciudadano Kane” y defenderá su guion, aunque eso le cueste demasiado.