MAN ON WIRE (2008)

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    Titulo original: Man on wire
    Año: 2008
    País: EE.UU. - Gran Bretaña
    Duración: 94 min.
    Dirección: James Marsh
    Guión: James MarshTemas musicales: "Leaving Home"; "Fish Beach", interpretado por The Michael Nyman Band; "History Of The Insipid", interpretado por The Michael Nyman Orchestra; "Leaving Home Sunday Exploration"; "Albatross", interpretado por Fleetwood Mac; "Dreams Of A Journey", interpretado por The Michael Nyman Band; "Mr. Smilokowski Car Idea"; "Time Lapse", interpretado por The Michael Nyman Band; "Variation No. One Leaving Home"; "The Disposition Of Linen", interpretado por The Michael Nyman Band; "A Fifth Of Beethoven", interpretado por Walter Murphy and the Sunshine Band; "Chasing Sheep Is Best Left to Shepherds", interpretado por The Michael Nyman Band; "An Eye For Optical Theory", interpretado por The Michael Nyman Band; "The Lark Ascending", interpretado por English Northern Philhamonia, conducted by David Lloyd-Jones; "A Ramble In St. James Park", interpretado por The Michael Nyman Orchestra; "Passage De L´Egalite", interpretado por The Michael Nyman Band; "Dream Of A Child(D. Foreman)"; "In The Hall Of The Mountain King", interpretado por Phildelphia Orchestra; "Drowning By Number 2", interpretado por The Michael Nyman Band; "Gnossienne No. 1", interpretado por Gheorghe Constantinescu; "Gymnopedie No. 1", interpretado por Ann Queffeiec; "Memorial", interpretado por The Michael Nyman Band; y "Trysting Field/Sheep ´n´ Tides", interpretado por The Michael Nyman
    Música:

    J. Ralph


    Intérpretes

    Philippe Petit, Annie Allix, David Demato, David Foreman, Jean-Louis Blondeau, Ardis Campbell, David Roland Frank, Barry Greenhouse, Aaron Haskell, Jean François Heckel, Paul McGill, Jim Moore, Joel Ney, Alan Welner, Laurence Gates y Robert Sciglimpaglia. Guión: James Marsh

    Premios

    Oscar a la Mejor Película Documental
    Gran Premio y Premio del Público del Festival de Sundance


    Sinopsis

    7 de agosto de 1974: Philippe Petit, un francés de 23 años camina sobre un delgado cable suspendido a más de 400 metros de altura, entre las Torres Gemelas de los edificios más altos del mundo, el World Trade Center de Nueva York. En estado de éxtasis, danza en el cable durante tres cuartos de hora, cruzándolo ocho veces antes de ser arrestado. Nixon está apunto de anunciar su renuncia como presidente. Pero es el paseo ilegal y clandestino de Petit el que le roba los titulares del día siguiente. Seis años antes, un dolor de muelas le lleva a la sala de espera de un ocupado dentista en París. Encontrándose por casualidad con un artículo en una revista, contempla una ilustración de las aún sin construir Torres Gemelas. Con un lápiz dibuja una línea entre los dos tejados: Un cable, pero sin nadie cruzando por él. Fue su primera acción ilegal en lo que se llamaría el «crimen artístico del siglo». Todo en su vida hasta ese momento parecía llevarle a eso: desdeñaba la autoridad y había sido expulsado de todas las escuelas a las que había sido enviado, había sido arrestado más de quinientas veces por carterista. Era un maestro del ajedrez, la magia, la escultura, trepando vallas y finalmente como funanbulista, y a la tierna edad de 17 años, ya se sentía preparado para el desafío definitivo. Un desafío que comienza en junio de 1971 con el primer paseo ilegal de Petit entre dos torres de la catedral de Notre Dame de París. Con un año de preparación, es ayudado por dos conspiradores más: Jean-Louis Blondeau y Jean-Francois Heckel. Sin embargo, el espectáculo no consigue inspirar mucha excitación en sus compatriotas: Imperturbable, Petit pone rumbo a Sydney, Australia, para su segundo golpe. Con la ayuda de un amigo australiano, Mark Lewis, cuelga un cable entre los pilares norte del puente de la Bahía de Sydney, el arco de puente más grande del mundo. Paralizando el tráfico en hora punta, los asombrados peatones se reunieron para maravillarse con el espectáculo de este joven poeta del cielo. Llegando a Nueva York en 1974, Petit pronto consigue la ayuda de un hombre que conoce en las calles de Manhattan, Jim Moore, que acompañó a Petit en alguna de las visitas de reconocimiento a las Torres Gemelas. Haciéndose pasar por periodista, turista, despistado y operario, Petit se abrió paso hasta el tejado, escapando por poco en varias ocasiones. La información que recopiló fue vital para la siguiente fase del plan, los preparativos. A lo largo de los siguientes ocho meses, Petit se mueve entre Nueva York y su campamento de entrenamiento secreto, su «World Trade Center Association», con base en su hogar en el campo, en Francia. Su equipo de cómplices ahora incluye a su amigo de la adolescencia Jean-Louis, su colega australiano, Mark, y su novia Annie. Philippe tiene un objetivo, pensar una manera factible de llevar a cabo su plan. Philippe y sus cómplices tendrán que introducirse sin ser vistos en la estrechamente vigilada torre sur del World Trade Center llevando 60 metros de cable de acero y el material para el tendido entre las dos torres. Transportar este cable que pesa 200 kilos, y otros equipos hasta el tejado, en el piso 110. Encontrar una manera de tender el cable hasta la otra torre, salvando una distancia de 42 metros entre ambas. Pensar como anclar y tensionar el cable para compensar los vientos y el vaivén de los propios edificios. Y en todo momento, sin ser vistos. Después, a 411 metros de altura sobre las calles de Manhattan, sin red ni arnés de seguridad, sobre un cable del ancho de un pulgar, caminar sobre el vacío. Los riesgos son enormes, y todo debe ser planeado hasta el más pequeño detalle, el más mínimo error le puede costar la vida a Philippe. Haciéndose experto en física, arquitectura e ingeniería, dominando el disfraz, el sigilo y el subterfugio, Philippe confiará en sus asociados y en su determinación para mantener su sueño casi imposible vivo. Exigiendo total dedicación y esfuerzo sobrehumano a todos los implicados, la tensión crece y Philippe, y sobre todo Jean-Louis, discuten todo el tiempo. Muchos miembros del equipo dejan el proyecto y son sustituidos por otros cuya lealtad y compromiso con el proyecto y con Philippe son cuestionables. Confianza y traición se convierten en asuntos clave. Un desliz, y el plan fracasará. El día del golpe llega finalmente. Aprovechándose de los trabajos de construcción que se estaban llevando a cabo en los tejados de las torres, dos equipos, Philippe y Jean-Francois en la torre sur, y Jean-Louis y Albert (conocido como Alan) en la torre norte, se introducirán en los edificios, vestidos como operarios y hombres de negocios. Un hombre «de dentro», Barry Greenhouse, que trabaja para una aseguradora en el piso 82 de la torre sur, accede a guardar el equipo y esconderlo hasta que el terreno esté despejado. Desde el piso 82 hay otros 28 pisos más hasta el tejado. Pero la suerte está de su parte y cuando el operador del ascensor desoye las órdenes de su supervisor, Philippe le da instrucciones para que les lleve al piso 104, a sólo 6 pisos del tejado, donde consiguen esconderse ellos y el equipo que llevan hasta que no queda nadie. Una vez en el tejado, Jean-Louis espera la señal de Philippe para lanzar una flecha a la torre sur. La flecha está unida a un fino hilo de pescar, que está unido a un cordel de nylon, después a una cuerda y finalmente al cable mismo. Pero incapaz de localizar la flecha en la oscuridad, Philippe se quita la ropa, pensando que conseguirá sentir la flecha contra su piel en la oscuridad: Ocultos en la oscuridad, los dos equipos comienzan a trabajar. Todo parece ir de acuerdo al plan cuando el cable se suelta. Metros de pesado cable de acero, caen de repente y se balancean en el vacío. Con un esfuerzo sobrehumano, Jean-Louis y Alan comienzan a subir el cable con sus manos desnudas. Una tarea casi imposible, y eventualmente, Alan se rinde, dejando a Jean-Louis a su suerte para rescatar el cable. Al amanecer, el tiempo se está agotando. El equipo finalmente consigue anclar el cable mientras que el ascensor comienza a funcionar, lo que señala la llegada inminente de los trabajadores a la azotea. Sin tiempo que perder, la preocupación de Jean-Louis crece. Philippe está agotado, el cable no está bien tendido y las condiciones están lejos de ser ideales. Este podría ser el fin para su amigo y cómplice. Para Philippe, sin embargo, la decisión ya estaba tomada: Una fotografía tomada por Jean-Louis, muestra a Philippe después de dar los primeros pasos. Está sonriendo traviesamente, mientras da otro paso, mientras su confianza va creciendo. No es nada menos que un milagro. Abajo, en la calle, mirando hacia arriba, al espectáculo sobrecogedor, una multitud de gente observa con una mezcla de asombro, admiración y sorpresa. Un grupo de policías de uniforme entran en el edificio y se apresuran hacia la azotea del WTC. Ignorándolos, Philippe continúa su paseo entre las torres. Después de 45 minutos y ocho paseos de lado a lado, Philippe decide bajar del cable y es arrestado por allanamiento y desorden público. En el informe del arresto, en la sección «detalles de la denuncia», el policía apunta simplemente “Man on Wire” (“un hombre sobre un cable”). Mientras sale del juzgado, donde todos los cargos son sobreseídos a condición de que haga un número de malabarismos para los niños en Central Park, Philippe se percata de que una joven agita sus brazos, saludándole con admiración. Él la sonríe… Imágenes del audaz paseo de Philippe ocupan las primeras páginas de los periódicos de todo el mundo. Su extraordinaria acción entra en la leyenda neoyorquina. Philippe se convierte en una celebridad al instante. La autoridad portuaria le da un pase VIP para el Observatorio del World Trade Center. «Válido de por vida”.

    Comentario

    Documental que muestra la historia de un joven francés que, en 1974, fue arrestado por caminar sobre una cuerda suspendida entre las torres gemelas. Eeste documental de James Marsh recrea la extraordinaria aventura de Philippe Petit a través del testimonio de Philippe y alguno de los conspiradores que le ayudaron a crear un espectáculo magnífico y único que se conoció como el "el crimen artístico del siglo". El director James March consigue transformar una película documental de corte clásico en un apasionante thriller lleno de suspense y emoción, combinando entrevistas a los protagonistas de la historia con imágenes de la época para dar forma al delito más poético del siglo XX