MACBETH (1971)

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    Titulo original: The Tragedy of Macbeth
    Año: 1971
    País: Gran Bretaña - EE.UU.
    Duración: 140 min.
    Dirección: Roman Polanski.
    Guión: Roman Polanski y Kenneth Tynan, basado en la obra de William Shakespeare.
    Música: The Third Ear Band.

    Intérpretes

    Jon Finch, Francesca Annis, Martin Shaw, Terence Bayler, John Stride, Nicholas Selby, Stephen Chase, Paul Shelley, Maisie MacFarquhar, Elsie Taylor, Noelle Rimmington, Noel Davis, Sydney Bromley, Richard Pearson, Patricia Mason, Michael Balfour, Andrew McCulloch, Keith Chegwin, Andrew Laurence, Bernard Archard, Bruce Purchase y Frank Wylie.

    Premios

    Premio Bafta de la Academia de Cine Británico al Mejor Diseño de Vestuario. Nominada al Premio Anthony Asquith a la Mejor Música.

    Sinopsis

    Un grupo de brujas predicen a Macbeth (Jon Finch), general del ejercito del rey Duncan (Nicholas Selby), que va a ser proclamado Señor de Glamis, de Cawdor y rey de Escocia. A Banquo (Martin Shaw), otro general que le acompaña le predicen que va a ser padre de reyes. Lady Macbeth (Francesca Annis) se entera del vaticinio y procura por todos los medios el trono para su marido, de espíritu débil. Para ello invoca las fuerzas infernales y asesina al rey Duncan tras darle un somnífero en la bebida. Se las arregla para acusar del delito a Malcolm (Stephen Chase), hijo del rey, que huye. Macbeth es le rey. Pero Lady Macbeth, en su desenfrenada ambición y al borde de la locura, ordena que Banquo y su hijo sean asesinados. Banquo muere, pero el niño consigue huir y salvarse. El soberano tiene entonces una terrible alucinación en la que ve al espectro de Banquo que aparece una y otra vez. Macbeth, torturado por el remordimiento, desea una vez más interrogar a las brujas. Macbeth pregunta a las brujas por su destino. A las invocaciones a las brujas siguen diversas apariciones que atormentan aún más al desesperado monarca. Un niño ensangrentado le dice que ningún nacido de mujer podrá causarle daño

    Comentario

    El director Roman Polanski se encontraba en uno de los momentos más difíciles de su vida, el que siguió al brutal asesinato de su esposa, la actriz Sharon Tate, cuando acometió la realización de esta naturalista adaptación de la conocida tragedia shakesperiana que contrastaba con la versión expresionista llevada a cabo por Orson Welles años antes. Polanski consigue revitalizar y actualizar el texto original sin traicionarlo en ningún momento, impregnando además la narración de una atmósfera de pesadilla muy característica de sus primeras obras. La película constituye una vigorosa, lúcida y cruel reflexión sobre el poder del mal.