MACBETH (1948)

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    Titulo original: Macbeth
    Año: 1948
    País: EE.UU.
    Duración: 102 min.
    Dirección: Orson Welles.
    Guión: Orson Welles, basado en el drama homónimo de William Shakespeare.
    Música: Jacques Ibert.

    Intérpretes

    Orson Welles. Jeanette Nolan, Dan O'Herlihy, Roddy McDowall, Edgar Barrier, Alan Napier, Erskine Sanford, John Dierkes, Keene Curtis, Peggy Webber, Lionel Braham, Archie Heugly, Jerry Farber, Christopher Welles, Morgan Farley, Lurene Tuttle, Brainerd Duffield, William Alland, George Chirello, Gus Schilling, Robert Alan, Charles Lederer y Harry Wilson.

    Premios

    Seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Venecia

    Sinopsis

    Al regreso de una batalla, el joven Macbeth (Orson Welles), sobrino del rey Duncan de Escocia (Erskine Sanford), tiene un encuentro con unas brujas que le predicen que él será el futuro Rey de Escocia, sin que ningún nacido de mujer pueda hacer nada para arrebatarle el título ni acabar con su vida. Enloquecido por estos presagios, llega a la corte, donde asesina a su tío, el rey Duncan, haciendo recaer la culpabilidad sobre los hijos del soberano, que han de huir y refugiarse en el vecino reino de Inglaterra. Macbeth se ha convertido en el nuevo rey y, enloquecido por la ambición y las sospechas, va asesinando a todos cuantos están a su alrededor, de los cuales desconfía. Su reinado se convierte en una pesadilla para todos sus súbditos. Su crueldad va acentuando su locura y provoca la demencia de su propia esposa (Jeanette Nolan), que termina suicidándose. Por fin un ejército se organiza con la ayuda de los ingleses, que cerca el castillo de Macbeth. Todos los augurios de las brujas se habrán de cumplir.

    Comentario

    La primera de las tres aproximaciones cinematográficas que efectuó Orson Welles a las grandes obras de William Shakespeare, que ya había montado previamente tanto en teatro como en la radio. Es una película de una extraordinariafuerza dramática, pues Welles pone toda su pasión en la interpretación de los actores (estuvieron cuatro meses ensayando para después rodar toda la película en tan sólo 21 días) que recrean portentosamente los personajes shakesperianos y que el director lleva a su terreno. Destaca el ambiente fantasmagórico, surgido ante la imposibilidad económica de construir grandes decorados por lo que Welles decidió envolver en niebla a la historia, con lo que ganó en expresividad y dramatismo. Un Shakespeare de una salvaje belleza.