LOS CRÍMENES DE OXFORD

    26
    Titulo original: Los crímenes de Oxford / The Oxford murders
    Año: 2007
    País: España - Gran Bretaña - Francia
    Duración: 135 min.
    Dirección: Alex de la Iglesia
    Guión: Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia, basado en la novela homónima Guillermo Martinez
    Música: Roque Baños

    Intérpretes

    John Hurt, Elijah Wood, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Alan David, Dominique Pinon, Tim Wallers, James Weber-Brown, Ian East, Charlotte Asprey, Alex Cox, Tom Frederic, Michael Mears, James Howard, Danny Sapani, Doug Kirby, Sarah Crowden, Bruce Jamieson, Roque Baños, Martin Nigel Davey, Duane Henry y John Wark.

    Premios

    Goya a la Mejor Música, al Mejor Montaje y a la Mejor Dirección de Producción. Nominada al Goya a la Mejor Película, al Mejor Director y al Mejor Guión Adaptado.

    Sinopsis

    Martin (Elijah Wood) es un joven estudiante estadounidense que llega a Oxford con la intención que el prestigioso profesor de lógica Arthur Seldom (John Hurt) le dirija su tesis sobre lógica matemática. Sin embargo su primer encuentro no puede resultar más problemático. En el aula Martin se atreve a discrepar de una opinión de Seldom, un hombre arisco acostumbrado a que nadie ponga en duda sus aseveraciones. Martin ha alquilado una habitación en casa de la señora Eagleton (Anna Massey), una anciana dama inválida que vive con su hija Beth (Julie Cox), y que resulta que es amiga de Seldom. Cuando, a los pocos días, Martin ya ha renunciado a que Seldom le dirija la tesis y que, pese a conocer a Lorna (Leonor Watling), una enfermera que le cae muy bien y que rivaliza en sus sentimientos con Beth, piensa en regresar a Estados Unidos, se vuelve a encontrar con Seldon ante la casa se la señora Eagleton, en las afueras de Oxford, en el momento en que aparece asesinada en el salón de su casa. Su cuerpo es descubierto por los dos hombres a la vez. La muerte de la anciana no es sino el primero de una serie de asesinatos con inquietantes puntos en común. Son crímenes casi imperceptibles, que podrían incluso pasar por muertes naturales si no fuera porque cada uno de ellos viene acompañado de un mensaje: una imagen, un signo diferente en cada ocasión que, muerte a muerte, va dando forma a una serie cuya lógica deberán descifrar los protagonistas. Martin confía en la capacidad del método lógico, en las matemáticas como instrumento perfecto para discernir lo verdadero de lo falso. Seldom, que es viejo, desconfía de todo y cree que existe una disociación irresoluble entre el pensamiento puro y la materia. Martin y Arthur Sheldon rivalizarán en la forma de descubrir al asesino. Recorrer ese camino supondrá poner a prueba no solo las convicciones matemáticas sino la propia forma de entender el mundo del profesor y del alumno ¿Podemos conocer la realidad? ¿Es posible alcanzar la verdad?

    Comentario

    Alex de la Iglesia lleva a la pantalla la novela homónima del argentino Guillermo Martínez, un encargo que le hizo el director y productor Gerardo Herrero. La película, rodada originalmente en inglés en los escenarios de Oxford en los que transcurre la acción está protagonizada por el británico John Hurt, el norteamericano Elijah Wood y la española Leonor Watling. El director, se mueve por el terreno de la narración más clásica, mostrando como la solución del misterio pasa por saber si el hombre está realmente capacitado para conocer la realidad de manera absoluta, o por el contrario, su maquinaria mental no es lo suficientemente sofisticada para alcanzar lo que podríamos denominar una certeza indudable, un axioma irrefutable. La película enfrenta dos posturas diferentes acerca del mundo y el conocimiento, representadas por el maestro y por su alumno. La trama parte con el joven estudiante norteamericano lleno de confianza en sí mismo y en su inteligencia. Para él la vida es un juego en el que se gana y se pierde, con unas reglas específicas. El que sabe jugar, gana. Sólo pierde el ignorante. Los personajes describen el crimen como un acontecimiento analizable desde el punto de vista lógico, como si se tratase de un jeroglífico o de una ecuación matemática. Pero el juego está lleno de trampas y al final este joven descubrirá que en el juego ni se gana ni se pierde.