LO QUE QUEDA DEL DÍA (1993)

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    Titulo original: The Remains of the Day
    Año: 1993
    País: EE.UU. - Gran Bretaña
    Duración: 130 min.
    Dirección: James Ivory.
    Guión: Ruth Prawer Jhabvala, basado en la novela de Kazuo Ishiguro.
    Música: Richard Robbins. Temas musicales: “Blue Moon”; “Roll Along Prairie Moon”, interpretado por Gracoe Field; y “Sei mir gegrüsst”, interpretado por Ann Murray.

    Intérpretes

    Anthony Hiokins, Emma Thompson, John Haycraft, Christopher Reevem Caroline Hunt, James Fox, Peter Vaughan, Paula Jacobs, Ben Chaplin, Steve Dibben, Abigail Hopkins, Patrick Godfrey, Peter Cellier, Peter Halliday, Hugh Grant, Terence Bayler, Jeffry Wickham, Hugh Sweetman, Michael Lonsdale, Brigitte Kahn, John Savident, Tony Aitken, Emma Lewis, Joanna Joseph, Rupert Vansittart, Tim Pigott-Smith, Christopher Brown, Lena Headey, Paul Copley, Ian Redford, Jo Kendall, Steven Beard, Pip Torrens, Frank Shelley, Peter Eyre, Jestyn Phillips, Wolf Kahler, Frank Höltje, Andreas Töns, Roger McKern, Angela Newmarch, Keith Gale y Miles Richardson.

    Premios

    Nominada al Oscar a la Mejor Película, al Mejor Director, al Mejor Actor Protagonista (Anthony Hopkins), a la Mejor Actriz Protagonista (Emma Thompson), al Mejor Guión Adaptado, a la Mejor Música, a la Mejor Decoración y al Mejor Vestuario. Nominasa a los Globos de Oro a la Mejor Película, al Mejor Director, al Mejor Actor Dramático (Anthony Hopkins), a la Mejor Actriz Dramática (Emma Thompson) y al Mejor Guión Adaptado.
    Nominada a los Premios BAFTA de la Academia de Cine Británico al Mejor Actor Protagonista (Anthony Hopkins), a la Mejor Actriz Protagonista (Emma Thompson), al Mejor Guión Adaptado, a la Mejor Película y a la Mejor Fotografía.
    Premio David di Donatello al Mejor Actor Extranjero (Anthony Hopkins) y a la Mejor Actriz Extranjera (Emma Thompson). Nominada al Premio David di Donatello a la Mejor Película Extranjera.
    Nominada al Goya a la Mejor Película Europea

    Sinopsis

    La acción arranca en el año 1956 en Inglaterra . El Sr. Stevens (Anthony Hopkins) ha servido como mayordomo durante 30 años al fallecido Lord Darlington (John Haycraft), y ahora sigue ocupándose de los servicios del nuevo dueño de la mansión, el congresista Lewis (Christopher Reeve), un americano que ha comprado las posesiones del Lord en una subasta. Con la excusa de contratar a una antigua ama de llaves, Miss Kenton (Emma Thompson), que sirvió en la mansión Darlington. Ella y Stevens se enamoraron poco a poco, aunque ninguno de ellos quiso nunca reconocerlo. Stevens le pide unas vacaciones a su nuevo amo, que para ello le presta incluso un antiguo y lujoso automóvil que perteneció a Lord Darlington. Con él, el Sr. Stevens emprende un viaje que le lleva a cruzar Inglaterra hasta llegar a Weymouth, donde reside Miss Kenton. El Sr. Stevens, durante esas jornadas en carretera, tendrá la oportunidad de comprobar los cambios que ha experimentado el país a lo largo de esas tres décadas: la aristocracia inglesa ya no es lo que era y el código de valores que conformaba su mundo, ya no existe en el exterior. En los pasajes que el protagonista rememora en lo que fue la época previa a la II Guerra Mundial dentro de la Mansión Darlington, se nos descubre su servilismo casi obsesivo, lo que le ha hecho prácticamente renunciar a tener vida propia e incluso a ignorar el amor de Miss Kenton. Es especialmente ilustrativa la escena en que el protagonista no acompaña a su padre moribundo por atender debidamente una cena importante de Lord Darlington, o los continuos desplantes hacia la Srta. Kenton, la que fue, sin duda, el amor de su vida. Esta obsesión servil le hace incluso obviar el hecho de que Lord Darlington fue simpatizante del nazismo y llegó a conspirar a favor de su causa. Como muchos otros miembros del establishment británico en los años 30, Lord Darlington fue captado por los nazis para intentar establecer una vía de comunicación con el gobierno británico. Pero es ya demasiado tarde cuando descubre la indignidad de su amo y, al mismo tiempo, del anacronismo de su profesión en un presente definitivamente distinto. Stevens descubrirá que ha servido a patrones equivocados y que dejó escapar su oportunidad sentimental.

    Comentario

    El director norteamericano James Ivory (aunque cultiva una plasticidad visual un tanto británica) siempre ha realizado películas con gran trasfondo literario basándose en los impecables textos de Henry James y de Edward Morgan Foster (como "Los europeos", "Las bostonianas", "La Mansión" o "Una habitación con vistas"). En “ Lo que queda del día” no sólo se refleja la Inglaterra victoriana aferrada a sus estrictas normas y soportada en enormes pilares de puritanismo, sino que está la dramática situación que vivió Europa a principios de los 30, con la llegada de los nazis al poder y la posterior guerra mundial. Ivory es capaz de adentrarse en el mundo de la nobleza británica, con un tono demoledor; denunciar la situación injuriosa de la servidumbre, pisoteada más que por sus señores por una estructura social en plena decadencia; relatar una historia de amor que hubiera sido el único camino de redención para el estricto mayordomo; brindar un fresco de la Europa de pre y postguerra; y, finalmente, recorrer unos años esenciales de la vida de una persona. Ivory, con el tono justo, nos presenta, en dos mundos contrapuestos: Los señores, amables pero conscientes de su papel de "regentes" del mundo que consideraban de su propiedad; y la servidumbre, cuya meta parece ser exclusivamente alcanzar el más alto grado de profesionalidad en el servicio de sus "amos". Algunos miembros de esa servidumbre son conscientes de lo que está aconteciendo en el país y en las mansiones que habitan, de cómo se confabula una traición, de cómo se lleva a Europa al desastre; pero el mayordomo profesional, interpretado por Anthony Hopkins y replicado por Emma Thompson, no puede permitirse el lujo de "ver" ni "oír", lo que le llevará a un punto de autodestrucción porque la historia no le perdonará su actitud y él mismo será su propia víctima.