LAS HERMANAS BOLENA

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    Titulo original: The other Boleyn girl
    Año: 2008
    País: Gran Bretaña
    Duración: 115 min.
    Dirección: Justin Chadwick
    Guión: Peter Morgan, basado en una novela de Philippa Gregory
    Música: Paul Cantelon

    Intérpretes

    Natalie Portman, Scarlett Johansson, Eric Bana, Jim Sturgess, Mark Rylance, Kristin Scott Thomas, David Morrissey, Benedict Cumberbatch, Oliver Coleman, Ana Torrent, Eddie Redmayne, Tom Cox, Michael Smiley, Montserrat Roig de Puig, Juno Temple, Iain Mitchell, Andrew Garfield, Lewis Jones, Corinne Galloway, Alfie Allen, Tiffany Freisberg, Bill Wallis, Joanna Scanlan, Brodie Judge, Oscar Negus, Maisie Smith, Daisy Doidge-Hill, Kizzy Fassett, Finton Reilly, Emma Noakes, Poppy Hurst y Constance Stride.

    Sinopsis

    Para Sir Tomás Bolena (Mark Rylance), sus dos hijas, Ana (Natalie Portman) y su hermana menor María (Scarlett Johansson), son dos valiosas piezas de mercancía a las que hay que tutelar con sumo cuidado para que obtengan el máximo provecho social y económico para la familia. Convencido de que Ana tiene potencial para atraer a un pretendiente de alta alcurnia, sir Tomás rehúsa conceder su mano a una rica familia de comerciantes y les ofrece a María. Sir Tomás encuentra enseguida una oportunidad inigualable para explotar la belleza e inteligencia de Ana cuando su cuñado, el duque de Norfolk (David Morrissey), prepara una visita del rey Enrique VIII (Eric Bana) a la mansión de los Bolena. Sir Tomás, como todos, sabe que la reina Catalina no ha podido dar un heredero masculino a su marido y que el Rey busca una amante, e instruye a Ana para que haga todo lo posible por impresionar favorablemente al monarca. Enrique VIII se siente intrigado por la descarada joven, pero es demasiado independiente para el gusto del Rey, y este se inclina por la dulce y bella María, a pesar de que acaba de casarse. Cautivado, el Rey invita a toda la familia a la corte para tener la oportunidad de seducir a María y hacerla su amante. Sir Tomás y el duque de Norfolk no caben de alegría, e incluso el pasivo marido de María se presta a la dudosa situación. Pero María, de gustos simples, criada en el campo, no se siente atraída por la vida cortesana. Ana, profundamente herida por el rechazo del Rey, no perdona a su hermana. Por rencor, decide ser la dueña de su futuro y su fortuna, y se escapa para casarse en secreto, pero su hermana María lo descubre e informa a la familia. La mandan a Francia, desterrándola de la corte de Enrique VIII. A pesar de su reticencia inicial, María se enamora profundamente del tierno y atento Enrique, hasta que un difícil embarazo la obliga a guardar cama y el interés del Rey empieza a menguar. Sir Tomás llama a Ana para que regrese a la corte. Es el momento que esperaba. Vuelve llena de resentimiento, decidida a seducir al Rey y a vengarse de lo que considera la imperdonable traición de su hermana. Empieza por burlarse de su hermana y consigue persuadir a Enrique para que eche a María y al recién nacido de la corte y la mande con su marido. Una vez alejada María, usa sus artimañas, no sólo para convertirse en la amante del Rey, sino en su Reina. Le tienta, coquetea, pero le prohíbe tocarla mientras no anule su matrimonio con Catalina de Aragón (Ana Torrent), que lleva 20 años casada con el monarca, la aparte y se case con ella. Pero Enrique pone objeciones. La religión católica no permite el divorcio, y sabe que semejante decisión significaría romper con el Papa y poner en peligro a Inglaterra por una posible invasión de las fuerzas fieles a Roma. Cuando empiezan a correr rumores acerca del breve matrimonio de Ana, su plan está a punto de desbaratarse, pero la calculadora joven recurre a la única persona con la que puede contar. María, que desea hacer las paces con su hermana, convence a Enrique de que puede confiar en Ana, y el Rey, por respeto a la segunda hermana Bolena, acepta casarse con Ana, que ya está embarazada. Ha ganado y es coronada Reina de Inglaterra. Pero la victoria de Ana tiene un precio muy alto. El escándalo del controvertido matrimonio del Rey sobrepasa los límites de la corte de Inglaterra. Las repercusiones de su separación de la Iglesia de Roma llevan al país al borde la guerra, y el Rey acaba lamentando haberse casado con Ana. Los ojos del mundo están vueltos hacia el monarca, y este es consciente de que sólo puede evitar la humillación si Ana le da un hijo. Pero cuando Ana da a luz a una hija y, al cabo de unos meses, consigue esconder mal que bien un aborto, la paciencia del Rey se agota. Ana, María y Jorge (Jim Sturgess), el hermano de ambas, a merced de un rey vengativo y de una corte sin piedad, se quedan asombrados al descubrir que su padre y su tío son capaces de sacrificarlos para salvarse. Al final, y mientras el verdugo espera a Ana en el cadalso, sólo María se atreverá a defenderla. Pero esta vez, sus palabras no podrán salvar a su hermana. Aun así, el lazo de sangre que une a las dos hermanas será el último consuelo de Ana.

    Comentario

    Pocas veces una película tiene de partida tantos elementos para triunfar. Y la verdad es que los aprovecha casi todos. De entrada, “Las hermanas Bolena” cuenta con una lujosa puesta en escena; un reparto de campanillas; un duelo Johansson/Portman que roza lo morboso pero que acaba bien encauzado; la recuperación de una etapa histórica de interés para Europa entera y la vigencia de cuestiones sempiternas, como la relación padres/hijos, la envidia, los celos, o el juego de la seducción, sin olvidar la aberrante perversión de los padres “cazadotes” (ni mucho menos obsoletos aún hoy, ojo¡) Con qué ligereza “colocaban” a las hijas y disponían de ellas para medrar social y económicamente. Todos esos ingredientes, mas la pizca de romance novelero que conlleva el guión, hacen del relato algo si no culto-cultísimo, sí entretenido y curioso al menos. Por cierto: qué bien, Ana Torrent como Catalina de Aragón: un papel breve y abiertamente secundario, pero ella sabe hacerse notar. En cuanto al director, Justin Chadwick, es claro que los años de televisión le han reportado una mano firme en la dirección, rueda con desparpajo...y con algo más: rueda con un excelente sentido del gusto. Es ese uno de los mayores logros de su trabajo: amparado por un guión sólido y conjurando hábilmente el aburrimiento (el primer peligro de tantas películas históricas al uso) Chadwick -que tiene todas las trazas de ser eficaz y muy resolutivo- mantiene en alto el interés por la trama en todo momento y no pierde la ocasión de cortar y medir escenas al tamaño justo. Ya desde la novela original (y la película consigue ahora su mismo tono) “Las hermanas Bolena” son una buena demostración de cómo retomar la Historia sin aburrir a las ovejas, ni espantar al personal, aunque se resienta algo el rigor histórico. El que busque rigor puro y duro que vaya a la biblioteca y husmee en los tratados.