LAS CENIZAS DE ÁNGELA

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    En 1935, huyendo del paro reinante en Estados Unidos, Ángela (Emily Watson) y Malachy McCourt (Robert Carlylemm), en la más extrema penuria y después de la muerte repentina de su hija Margaret, con tan sólo siete semanas, abandonan Nueva York con sus cuatro vástagos restantes para regresar a su Irlanda natal, lugar desconocido para los pequeños y del que tan sólo han oído decir que es una tierra donde no hay trabajo y donde la gente se muere de frío. La situación no mejora para ellos en la deprimida República irlandesa, que lucha por consolidar su independencia de Gran Bretaña, con una economía debilitada y con una población que vive míseramente. El cuadro de la familia empeora aún más a causa de la afición de Malachy por los pubs, donde gasta lo poco que gana en alcohol. Aunque se va a trabajar a Londres, su actitud irresponsable y alcohólica no ayuda en nada a los suyos. Los tiempos no mejoran con el cambio, viven en malas circunstancias, en una casa donde llueve, y los dos hijos mayores enferman y mueren al poco tiempo. Entre tanto, Ángela se las arreglará a base de subsidios y caridad, viendo crecer a sus otros hijos, acosados por una hambruna generalizada y por todo tipo de necesidades. Frank (Ciaran Owens), el mayor, aún en edad escolar, intenta ayudar a salir adelante a su madre y hermanos, pero pronto entiende que el futuro depende de embarcar de nuevo hacia América. Frank sobrelleva de la mejor forma posible el pasaje de niño a adolescente: la sexualidad, los ritos católicos, comunión y confesiones que su religión le exige, todo ello aunado con la crítica situación económica en la que se encuentra la familia.