LA MITAD DE ÓSCAR

    Titulo original: La mitad de Óscar
    Año: 2011
    País: España
    Duración: 89 min.
    Dirección: Manuel Martín Cuenca
    Guión: Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández

    Intérpretes

    Rodrigo Sáenz de Heredia, Verónica Echegui, Denis Eyrie, Manuel Martínez Roca, Antonio de la Torre y Salvador Gavilán Ramos

    Premios

    Seleccionada para el Festival de Cine de Gijón Seleccionada para el Festival de La Habana

    Sinopsis

    Óscar (Rodrigo Sáenz de Heredia) es yn guardia de seguridad en una salina semiabandonada de Almería. Tiene 30 años y vive solo. Su vida consiste en ir cada día al trabajo, ponerse el uniforme, colgarse la pistola y sentarse a mirar montañas y montañas de sal. Al mediodía suele recibir la visita de Miguel (Manuel Martínez Roca), un antiguo guardia jubilado, que llega en bicicleta con la comida para almorzar con Oscar. Cada día, cuando termina el turno, Óscar se cambia de ropa, toma el autobús y vuelve a casa. Pero un día la rutina se rompe. Óscar llega a la residencia de ancianos donde han ingresado a su abuelo (Salvador Gavilán Ramos), su único familiar, que se está muriendo. Han avisado a su hermana María (Verónica Echegui), que vive en París, de la que hace dos años que no sabe nada. Óscar se queda petrificado; hace dos años que no sabe nada de ella y ni siquiera sabía que en la residencia tenían su teléfono. La chica llega acompañada de su novio Jean (Denis Eyrie), un francés que no habla español del que Oscar jamás había oido hablar, y ambos prefieren alojarse en un hotel en lugar de la casa de Óscar. La relación entre los dos hermanos parece tensa, algo ocurrió en el pasado que los ha marcado definitivamente. María pretende pasar página, pero él no está dispuesto a ello y abre la caja de Pandora.

    Comentario

    Película que combina intimismo, susurros del pasado y relación del hombre con el entorno, sobre la historia intimista en torno a dos hermanos que comparten un secreto, que se sitúa en Almería y alrededores, que dirige Manuel Martín Cuenca (“La flaqueza del bolchevique”, “Malas temporadas”). Sin música y a base de largos silencios, es una película dicha a media voz en la que lo que se calla y lo que se supone es más importante que lo que en realidad se dice. Además funciona también como una película fronteriza en la que los rostros de la gente, la luz, el aire y el mar poseen una importancia fundamental en la trama, que se sitúa en la frontera del mundo europeo, en un lugar límite de tragedia y western clásico.