LA GUERRA DE LOS BOTONES (2011)

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    Titulo original: La nouvelle guerre des boutons
    Año: 2011
    País: Francia
    Duración: 100 min.
    Dirección: Christophe Barratier
    Guión: Christophe Barratier, Stéphane Keller, Thomas Langmann y Philippe Lopes-Curval, basado en la novella homónima de Louis Pergaud.
    Música: Philippe Rombi.

    Intérpretes

    Jean Texier, Clément Godefroy, Théophile Baquet, Louis Dussol, Harold Werner, Nathan Parent, Ilona Bachelier, Thomas Goldberg, Laetitia Casta, Guillaume Canet, Kad Merad, Gérard Jugnot, Marie Bunel, François Morel, Grégory Gatignol, Anthony Decadi, Eric Naggar, Thierry Nenez, Thierry Liagre, Anne Gaydier, Vincent Bowen, Philippe Jeancoux, Nicolas Clauzel, Jean-Michel Coulon, Elise Le Stume, Sébastien Saint-Martin, Olivier Papot, Baptiste Arsac, Benjamin Auzance, Paul Belin, Kelvyn Boubon, Maxime Boyer, Nicolas Brunet, Joseph Chadelat, Axel Combes, Benoît Combes, Florentin Coumoul, Tanguy De Sousa, William Dechambre, Mike Delattre, Louis Fraise, Thomas Giordanengro, Clément Guillec, Stéphane Lacroix, Roman Maka, Hugo Miramon, Gaëtan Nigon, Florian Pelissier, Gabin Pesenti, Quentin Poulet, Emmanuel Protet, Jason Rebelo, Ryan Rinck, Robinson Rivière, Joris Robutti, Fabian Rozat, Adam Satre Hamon, Nathanaël Sigaud, Nicolas Soule, Maxime Tailleux, Gaëtan Troupenat, Valentin Anouilh, Jonathan Badeuil, Lucas Bonamy, Antoine Boudon, Kevin Bruchet, Antoine Chades, Louis Chazelle, Quentin Charisoli, Loris Dejax, Flavien Delmas, Gauthier Delmas, Maxime Diot, Thomas Dufour, Rémy Godefroy, Thibaud Lonjon, Bastien Majskner, Maxime Maka, Tanguy Martin, Enzo Mezzacasa, Mathieu Mille, Joachim Payen, Baptistin Peghaire, Gaëtan Plantin, Julien Raymons, Axel Saby, Tristan Seguy, Vincent Tailleux, Adrien Trouvadis, Corentin Viannenc, Elvin Virgille, Eden Mazzoni, Adriana Jaksetic, Mattéo Chastan y Vincent Ferreira.

    Sinopsis

    Mientras la tierra se ve sacudida por los terribles sucesos de la Segunda Guerra Mundial, otra guerra se libra en un pequeño rincón del campo francés. Los chicos de los pueblos vecinos de Longeverne y Velran siempre se han odiado. No pelean por ningún motivo especial. Simplemente, no quieren ver a sus vecinos cerca de donde ellos viven. En una de esas batallas, Lebrac, un chico de trece años de Longeverene, conflictivo pero de gran corazón, tiene una idea brillante: arrancar todos los botones de las ropas de los prisioneros que tomen, para que vuelvan a sus casas medio desnudos, vencidos y humillados. Se ha declarado la “guerra de los botones” y el pueblo que reúna el mayor número de botones será declarado vencedor.

    Comentario

    Casi medio siglo después de la película que su compatriota Yves Robert rodara a principios de los sesenta (adaptación a su vez de la novela de Louis Pergaud, de 1912) Christophe Barratier reescribe y vuelve a aquella ingenua y simpática peripecia infantil de gran éxito entonces, sin tomar demasiado en cuenta el paso del tiempo, un factor en este caso determinante. Y es decisivo el paso del tiempo en primer término, porque ni el clima social de ahora mismo, en relación a los años sesenta, ni la ingenuidad del espectador actual es la que era: el tono de la aventura debiera haberla cambiado, pues, Barratier sustancialmente para hacerla más ágil, más próxima, más directa y, por tanto, más creíble. Y esa es la primera sensación que desprende su film, la de un relato no sólo lejano temporalmente sino distante también del interés de un público sobrecargado a estas alturas de sombríos episodios del pasado (descafeinados en parte) y acostumbrado, además, digamoslo ya de manera clara, a sensaciones más fuertes. En segundo lugar, cunde una notable sensación de desconcierto en este repertorio de jugarretas infantiles con fondo bucólico, algún toque cursi y paisajes aparentes…porque si no el tiempo, sí el “tempo” de la historia se le ha ido de las manos, deduciéndose al final una extraña amalgama de “dimes y diretes” políticamente correcta, sí, pero algo insustancial y siempre atenta en exceso a no cargar las tintas y extraer de todo ello un resultado “amable”. Demasiado amable, y hasta con una peligrosa tendencia a los tonos pastel, muy al gusto Barratier que, francamente, parece olvidar a qué público se dirige. No es la única adaptación de la novela de Pergaud de 2011. A la vez, Yann Samuell ha rodado simultáneamente su propia adaptación con la acción situada en 1963