LA FAMILIA BIEN, GRACIAS

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    A Carlos Alonso (Alberto Closas), delineante, le ha llegado la hora de la jubilación. Padre de dieciséis hijos, doce de ellos casados, vive en la más completa soledad hasta que, de repente, se instala en su casa el padrino de todos sus hijos, Juan Quemada (José Luis López Vázquez), industrial pastelero, que acaba de separarse de su esposa. Para rendir un homenaje de amor al padre de la numerosa familia con motivo del día de su jubilación, el padrino ha hecho una espléndida tarta, que todos comerán al final de la gran comida. Carlos vive hoy solo en la misma casa que compartió con todos sus hijos. Los recuerdos se agolpan y ante la tremenda soledad decide, ir a vivir una pequeña temporada con cada uno de sus hijos. Pero la experiencia no resulta, porque los hijos, han cambiado, y le van haciendo ver que aquellos hijos por los que vivió, trabajó y sufrió, ya no son los mismos. Por eso decide cobijarse en una Residencia de ancianos, en la que su hija Carlota, que tomó los hábitos de monja, presta sus servicios. Pero ésta le dice que aquel sitio no es para él, que tiene 16 hijos. Y sus hijos acuden a la Residencia, y se disputan el volver tenerlo en sus casas. Carlos, entrega la fotografía en la que todos están reunidos, para recordarles que han sido una gran familia, que son una gran familia. El padrino tira de él, y los dos corren hacia un maratón que pasa por la carretera.