KISEKI (MILAGRO)

    Titulo original: Kiseki
    Año: 2011
    País: Japón
    Duración: 126 min.
    Dirección: Hirokazu Kore-eda
    Guión: Hirokazu Kore-eda
    Música: Quiruli

    Intérpretes

    Koki Maeda, Ohshirô Maeda, Ryôga Hayashi, Cara Uchida, Kanna Hashimoto, Rento Isobe, Hoshinosuke Yoshinaga, Hiroshi Abe, Yoshio Harada, Isao Hashizume, Kirin Kiki, Masami Nagasawa, Yui Natsukawa, Jô Odagiri, Nene Ohtsuka y Yûna Taira.

    Premios

    Seleccionada para la competición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

    Sinopsis

    Koichi Osako (Kaki Maeda), de 12 años, vive con su madre y sus abuelos en Kagoshima, al sur de la región de Kyushu, con un volcán escupiendo cenizas siempre amenazante para la población. Su hermano pequeño Ryunosuke Kinami (Ohshiro Maeda) vive con su padre en Hakata, al norte de Kyushu. El divorcio de sus padres les ha separado, pero Koichi solo desea que vuelvan a estar juntos. Cuando se entera de que un tren bala unirá las dos ciudades, empieza a creer que ocurrirá un milagro en el momento en que los dos trenes se crucen a toda velocidad. El día que se inaugure la nueva línea Kyushu, el “shinkansen” Tsubame irá hacia el Sur desde Hakata, y el Sakura irá hacia el Norte desde Kagoshima. Dicen que basta con estar ahí en el momento en que los dos trenes se crucen para que un deseo se haga realidad. Koichi, necesita el milagro. Su hermano pequeño vive lejos y quiere que vuelvan a ser una familia. Los dos hermanos traman un plan en el que deben participar amigos, parientes y las personas que les rodean. Esperan el milagro se produzca. El mayor acudirá con su pandilla de amigos, cada uno con un deseo a cuestas. Pero la aventura no será fácil: hay que justificar la falta a clase, el pasar un día fuera de casa, y tener dinero para tomar otro tren hasta el lugar de la cita. Y el hermano pequeño por su parte tampoco acudirá solo, sus amigos también le acompañarán.

    Comentario

    Una vez más, y como en todas las historias de Hirokazu Koreeda, los niños se comportan mucho mejor que los adul tos; disfrutan de una grandeza y una claridad de ideas que a nosotros, los mayores, nos hace pensar. Pero ahora el di rector y guionista japonés introduce en su crónica familiar otra clave distinta: si en su aclamada “Nadie sabe” la peripecia infantil rezumaba desvalimiento y tristeza, ésta sin embargo rebosa luminosidad. El drama, claro, sigue ahí (el del divorcio de los padres y la herida de los hijos, visible mente abierta) aunque la pena nunca se torna aquí en amargura. Hay, al contrario, un constante canto a la vida. Y también, por qué negarlo, un fino análisis de la sociedad y de dos tipos de familia bien diferentes: la protectora familia materna que cuida al hermano mayor, frente a la del padre músico, bastante más despreocupada y que, sin proponérselo, somete al más pequeño a un curso intensivo de responsabilidad filial. “Kiseki” no es, pues, más que un cuento en cantador, un episodio mínimo, un brochazo, pura anécdota… que en la inteligente y sensible mirada de Hirokazu Koreeda alcanza el nivel de categoría. Si a ello le sumamos un reparto ejemplar y una brillante dirección de actores obtenemos esta gozosa celebración de la vida, repleta de colores y escalas. Niños, padres y ancianos desfilan ante nuestros ojos, cada cual con sus preocupaciones y sus zozobras. Y, por ponerle algún reparo, habría que decir que el final de la historia se estira de manera un tanto innecesaria. A pesar de todo, “Kiseki” resulta brillante, divertida y de lo más conmovedora.